Amenaza de Trump a Irán por el Estrecho de Ormuz
Apremiado por lograr un final rápido de la guerra y controlar el impacto que el conflicto está produciendo en el sistema energético mundial y especialmente entre los votantes norteamericanos, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este martes con desatar “muerte, fuego y furia” sobre Irán si continúa interfiriendo en la circulación de petróleo por el estratégico estrecho de Ormuz.
La importancia del Estrecho de Ormuz
Ese paso junto a la costa iraní, que en su segmento más estrecho tiene apenas tres kilómetros de ancho, es por donde circula un quinto de todo el petróleo que consume el planeta, una cantidad similar de gas licuado y 27 por ciento de todos los fertilizantes, un aspecto que ha disparado preocupación por el impacto en el sector agropecuario.
La respuesta de Irán y las mediaciones
Ormuz no está cerrado, pero la guerra lo ha hecho inconveniente y existen amenazas reiteradas de la Guardia Revolucionaria contra los buques cisterna. El régimen reaccionó con dureza y advirtió que “no permitirán la exportación de un solo litro de petróleo de la región a la parte hostil y sus aliados hasta nuevo aviso”, según el vocero de esa fuerza militar iraní.
Trump el lunes llamó al líder ruso Vladimir Putin, un aliado y socio estratégico de Irán pero también cercano a la Casa Blanca, aparentemente por el grave problema del crudo. Este martes el líder ruso llamó al mandatario iraní, Massoud Pezeshkian y su canciller, Serguéi Lavrov, habló con el colega persa, Abbas Araghchi, con el mismo propósito mediador. Sin embargo el ministro iraní se mostró distante. Sostuvo en declaraciones públicas que EE.UU. e Israel no tienen “un final realista en mente” y remarcó que los ataques con misiles “continuarán el tiempo que sea necesario, hablar o negociar con EE.UU. ya no está en la agenda”.
Las amenazas de Trump y la reacción del mercado
Trump, furioso, afirmó que “si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo en el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos lo golpeará veinte veces más fuerte que hasta ahora. Además, eliminaremos objetivos fácilmente destructibles que harán prácticamente imposible que Irán se reconstruya como nación. La muerte, el fuego y la furia reinarán sobre ellos”, escribió en su red Truth Social. Añadió: “¡Espero y rezo para que eso no suceda! Este es un regalo de EE.UU. a China y a todas las naciones que utilizan intensamente el Estrecho de Ormuz. Esperemos que sea un gesto muy apreciado”.
En otro mensaje elevó la amenaza al sostener que “si Irán ha colocado minas en el Estrecho de Ormuz, de lo cual no tenemos reportes, que las retire inmediatamente” de lo contrario “las consecuencias militares serán de niveles nunca antes vistos”.
El lunes, en la apertura de los mercados tras la primera semana de la guerra, el petróleo saltó a casi 120 dólares el barril, nivel sin precedentes desde 2020, y luego cayó a alrededor de 85 dólares después de que Trump dijo que la “guerra está casi terminada”, un punto que desmintió este martes el premier israelí Benjamín Netanyahu.
La escalada de tensiones y la incertidumbre en el mercado
Trump, sin embargo luego corrigió su declaración, para sostener que todavía queda mucho por hacer, de modo que el carburante volvió a subir, estacionándose en los 87,8 dólares, por encima de los valores previos al conflicto. Las declaraciones de Trump de este martes sobre Ormuz tranquilizaron al mercado, afirman los analistas, las bolsas subieron y el petróleo no se movió. Contribuyó a la calma un anuncio del ministro de energía, Chris Wright, respecto a que los buques cisterna eran escoltados por la marina de EE.UU. Pero la Casa Blanca desmintió al funcionario.
La situación actual y las consecuencias
EE.UU. e Israel atacaron Irán el sábado 28 de febrero cuando restaba una ronda crucial en las negociaciones nucleares con la potencia persa que debía realizarse el lunes. Washington argumentó que ese diálogo estaba fracasando, al revés de lo que señalaban los mediadores. En el ataque, el máximo líder iraní, ayatollah Alí Khamenei murió junto con parte del liderazgo del país. Khamenei fue reemplazado de inmediato por un triunvirato y esta semana por su hijo Mojtaba, un halcón del régimen, contrario a cualquier salida moderada.
Irán advirtió en estas horas que utilizará misiles aún más poderosos al tiempo que discutió como inútil por el momento cualquier negociación con Washington. La Guardia Revolucionaria, a su vez, rechazó las insistentes afirmaciones de EE.UU. de que su programa de misiles ha sido destruido y comentó que por le contrario está desplegando proyectiles en mayor cantidad y con ojivas que pesan más de una tonelada.
Irán ha lanzado ataques con drones y misiles contra países de toda la región, especialmente a infraestructuras energéticas, incluyendo yacimientos petrolíferos en Bahrein y Arabia Saudita. También golpeó hoteles y centros residenciales. Dos de sus misiles llegaron a Turquía pero los derribó la OTAN.
El ejército iraní afirma haber lanzado también un ataque con aviones sin piloto contra una refinería de petróleo y gas israelí y tanques de combustible en Haifa. Entre tanto, la noche del lunes al martes fue de las más feroces sobre Teherán. “Atacaron con fuerza. En nuestra casa solo se ven grietas en las paredes. Dormir se ha vuelto lo más difícil”, dijeron residentes a la BBC.
Fuente: AFP, AP, EFE y ANSA
En resumen, la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán por el Estrecho de Ormuz ha generado incertidumbre en el mercado energético mundial, provocando fluctuaciones en el precio del petróleo y preocupación por el impacto en la economía global. Las amenazas y contraamenazas entre ambas naciones mantienen la expectativa sobre el desenlace de esta crisis que podría tener repercusiones a nivel internacional.






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