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Dueños del icónico local de papas souflé en Corrientes hablan sobre su cierre

Dueños del icónico local de papas souflé en Corrientes hablan sobre su cierre

El Cierre del Palacio de la Papa Frita: Una Realidad que Afecta a Todos

El pasado martes el Palacio de la Papa Frita bajó las persianas de su histórico local sobre la avenida Corrientes 1612 para sorpresa de sus empleados, quienes no fueron notificados del inminente cierre.

Según una empleada que habló con Clarín, la renovación del contrato de alquiler alcanzaba los 200.000 dólares, una suma exponencial que los llevó a trasladarse a un lugar más pequeño ubicado en Paraná 350.

El cambio también dejó perplejos a los seguidores del clásico porteño, quienes esperan próximamente su inauguración para volver a comer las famosas papas soufflé, sello que distingue al restaurante.

Impacto en la Zona y la Competencia

Este cierre alertó a los locales de la zona, ya que la suba de alquileres sumada a la caída del consumo es una cruda realidad que afecta a todos.

A tan solo unos metros del nuevo espacio donde se erigirá el Palacio se encuentra Pippo, otro emblemático restorán que está en pie desde 1936 y es reconocido por sus vermicelli al tuco y pesto.

Testimonios de la Competencia

Pippo abre al público de martes a domingo de 12 del mediodía hasta las 12 de la noche. “Afortunadamente no nos falta trabajo, la situación económica no nos afectó mucho, no nos podemos quejar”, cuenta Walter Montenegro, quien es mozo del lugar hace 20 años y destaca que son los que tienen los precios más económicos de la zona.

A pesar del buen rendimiento del local, Montenegro es consciente de que otros lugares la tienen más difícil. “Como hay mucha competencia, los alquileres se encarecen, deben estar aproximadamente 15.000, 20.000 dólares, y no muchos pueden”.

Visión desde Marín Café Resto

Ubicado sobre Corrientes 1505 está Marín Café Resto. Carlos Rubén Araoz tiene 66 años y hace 46 se desempeña como empleado del café. Si bien los dueños cambiaron varias veces, él se mantiene sólido en su puesto.

Recuerda con añoranza los viejos tiempos de cuando tomar un buen desayuno acompañado de la lectura de un diario era costumbre. “Hay muchos cambios en el centro y hay que adaptarse a esos cambios. Uno cuando abría un local, sabía que iba a estar años. Ahora por ahí abren locales que están dos o tres años”, se lamenta Araoz. Para él abrir hoy un local implica mucho sacrificio e incertidumbre.

La Realidad de la Clase Media

En cuanto a los clientes, Araoz admite que la afluencia de turistas es clave para mantener la consumición a flote. Aunque para él, el eslabón más importante es la clase media. “Si la clase media tiene plata, es la que consume. Entonces, como se ve, hay muchos despidos, hay muchos lugares que están despidiendo gente y bueno, ese eslabón es el que nos consume. Esperemos que se revierta, uno tiene esperanza”.

Desafíos en Bombonella

Para Andrea Abbruzzese, propietaria de la antigua chocolatería Bombonella en Corrientes 1479, la situación no está nada fácil. “Nosotros alquilamos hace 85 años y tenemos un acuerdo con el dueño del local, pero estamos hablando de alquileres arriba de 3.000.000 de pesos”, confiesa.

Bombonella fue fundada en 1941 por su suegro y ella trabaja ahí desde hace 35 años. La define como “la casa más linda y llena de chocolates de la calle Corrientes”, su producto más vendido es el chocolate en rama.

La Realidad del Consumo en la Calle Corrientes

Al igual que Araoz y Montenegro, ve la apertura y el cierre frecuente de varios locales. Recuerda el caso de La Martona, un bar tradicional de hace muchos años que debió cerrar sus puertas, “se fueron y bueno, ya pasaron dos locales distintos por ese lugar”.

Desde su punto de vista, el consumo viene para atrás. “En este momento debería haber por lo menos diez personas mientras estoy teniendo esta conversación y no entró nadie. Está muy parado todo”, enfatiza Abbruzzese.

Conclusiones

El cierre del Palacio de la Papa Frita en la avenida Corrientes es un reflejo de la difícil situación que enfrentan muchos negocios en la zona. La suba de los alquileres y la caída del consumo son desafíos que impactan a todos por igual. La competencia, los cambios en la administración de locales y la necesidad de adaptarse a un entorno en constante evolución son factores que influyen en la supervivencia de los negocios tradicionales. La esperanza de revertir la situación se mantiene viva, pero la realidad actual exige esfuerzo y perseverancia para sobrevivir en un mercado cada vez más exigente.

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