La Transformación de Costanera Norte: Un Nuevo Polo Gastronómico
El paisaje de Costanera Norte cambió para siempre y se nota a simple vista: quedan pocos puestos de choripán y carne asada con vista al Río de la Plata; tampoco están más los restaurantes que hasta fines de los 90 se habían hecho tradicionales; en cambio, y a partir de la creación del Distrito Joven, la zona se llenó de nuevas concesiones y en los últimos dos años aparecieron grandes restaurantes y salones de eventos de primer nivel.
Pero más allá de la nueva fisonomía, hay organizaciones vecinales que advierten sobre las concesiones y el pago de cánones que resultan «exiguos» en función de la recaudación. Y se suma la polémica por el uso de espacios públicos con fines comerciales.
La nueva cara de Costanera Norte revela una apuesta diferente, centrada en nuevas experiencias que buscan dejar atrás los viejos hábitos. Este lugar que solía llamarse «el mostrador más largo del mundo» cambió su perfil de público familiar y los históricos carritos para enfocarse en un público joven, que busca diversión nocturna con amigos.
El Cambio Progresivo de Costanera Norte
Sería desacertado decir que el cambio empezó en esta década, porque en realidad viene ganando terreno desde finales de los ‘90. Primero, hubo una baja del consumo, aumento de costos, polémicas con las concesiones y la demolición de varios locales, como Colorado el 18. También es conocida la historia de Sky Ranch, el polémico local de Omar y Liz Fassi Lavalle que terminó con causas en la Justicia y fue demolido para hacer un espacio público.
Años después, la polémica en torno a las concesiones de esas tierras ganadas al río no tardó en crecer. Sobre todo a partir de 2018, cuando se inició el proyecto de transformación de Costanera Norte en la franja entre Costa Salguero y el Parque de la Memoria, conocido como Distrito Joven, impulsado por el Gobierno de la Ciudad a través de la Ley 5.961.
Con ella se autorizó a concesionar terrenos de Costanera Norte por 10 años. Esa ley dividió en cinco sectores al Distrito Joven, definiendo en cada uno el porcentaje de suelo destinado a uso público o a concesionar. Con el tiempo, locales emblemáticos que empezaron como carritos fueron cerrando por concesiones vencidas y deudas: Cló,Cló; Los Platitos; Rodizio Costanera.
La Nueva Fisonomía de Costanera Norte
El sector 1 -que en 2020 entró en licitación para la concesión de uso y explotación- es el que ahora exhibe la nueva fisonomía. Clarín recorrió el tramo de Av. Costanera Obligado que une Driving Norte -un poco antes de Tierra Santa- con el Parque de la Memoria. Se divide en nueve espacios concesionados a diferentes sociedades anónimas.
El proyecto del Gobierno porteño sostiene que este primer sector se destinó al aspecto gastronómico, recreativo, cultural y de esparcimiento. Estas concesiones se ejecutaron antes de la finalización del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, en 2023. Y ya en ese momento hubo denuncias de organizaciones vecinales, que alertaban también sobre los cánones acordados.
El Auge de la Gastronomía en Costanera Norte
El camino por este polo gastronómico en expansión con grandes marcas comerciales inicia con el emblemático Gardiner, perteneciente a la familia Brucco, y sigue con Moby Dick Pub & Grill (ambos previos al Distrito Joven). Después están los más nuevos: Maro; Sendero Costanera (en el espacio 8, Blue Night S.R.L); Fabric Dragón Blanco y Tigre Morado, del Grupo Fabric, que comenzó con los hermanos Pablo y Diego Dayan y hoy tiene a Máximo Pellegrino como gerente general de esa firma.
El escenario continúa con la presencia de Jano’s Eventos, propiedad de los hermanos Federico y Gastón Almada, que comenzaron en la pandemia con un salón familiar en San Miguel y están cerca de tener 100 en todo el país. Más allá aparece Ribs al Río, que tiene a Alejo Pérez Zarlenga como uno de sus dueños. Luego está Happening, un sobreviviente de la época dorada.
La Polémica por la Transformación
No todos comparten la visión de un proyecto integrado a la Ciudad y a la naturaleza. Jonatan Baldiviezo, abogado y fundador del Observatorio del Derecho a la Ciudad, sostiene que las privatizaciones y obras en los sectores 1 y 2 del Distrito Joven son «la prueba material de una estafa urbana». En diálogo con Clarín, señala que bajo el eufemismo de «integrar el río a la ciudad», se está perfeccionando «un mecanismo de despojo del suelo público amparado en la Ley Nº 5.961».
«En el Sector 1 el verde es apenas el decorado de los polos gastronómicos. El mantenimiento del supuesto espacio público queda en manos de los concesionarios privados. Esto privatiza de facto el uso del lugar: el diseño, la seguridad y la estética se subordinan a la rentabilidad del local comercial. No se construye ciudadanía, se construyen clientes. El acceso al río queda, así, mediado por la capacidad de consumo. Si no te sentás a pagar, el espacio te expulsa», dice. Remarca que el sector 2 va por el mismo camino, e incluso profundiza el problema.
Conclusiones
En resumen, la transformación de Costanera Norte ha sido un proceso gradual que ha dado lugar a un nuevo polo gastronómico de primer nivel. Sin embargo, las controversias en torno a las concesiones y la privatización del espacio público plantean interrogantes sobre la sostenibilidad y equidad del proyecto. Es importante seguir debatiendo y reflexionando sobre el futuro de este emblemático lugar y cómo asegurar que beneficie a toda la comunidad en su conjunto.
