El Gobierno quiere condenar a Nicaragua en el debate de la OEA de este martes pero aún no se ha decidido /Titulares de Tecnología

El debate que la Organización de Estados Americanos iniciará este martes sobre Nicaragua es muy sensible para el Gobierno.

Él sabía Clarín que existe una predisposición a condenar la embestida del régimen de Daniel Ortega, que en las últimas semanas ya encarceló a unos 13 líderes opositores. Varios de ellos son candidatos a las elecciones de este año en las que busca otra reelección. Pero la Cancillería mantiene la decisión bajo silencio hermético.

Antony Blinken, canciller de Joe Biden, fue explícito en una llamada a su colega Felipe Solá el pasado viernes. Pidió a Argentina que acompañara la resolución.

Para entonces había confusión porque surgió desde el Gobierno que Alberto Fernández quería mediar para que Ortega liberara a los presos políticos, en un contexto donde Argentina realmente no tiene juego por la falta de cercanía con los actores en conflicto. Solá es amigo de uno de los detenidos, el candidato presidencial opositor Arturo Cruz.

Este lunes el gobierno tenía predisposición a acompañar la presión de la administración estadounidense sobre Nicaragua, que no tiene el mismo costo dentro del Frente de Todo como si se condenaran las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Para el caso, Cristina Kirchner nunca tuvo empatía con Ortega y su controvertida esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, a quien envió como embajador a Daniel Capitanich, hermano del gobernador del Chaco.

La Cancillería no quiso dar detalles de su voto ante la resolución condenando las recientes movidas institucionales de Ortega, que presentado ante el Consejo Permanente de la OEA Canadá en representación de Brasil, Chile, Costa Rica, Paraguay y Perú, más Estados Unidos en representación propia.

El representante de Argentina en la OEA es Daniel Raimundi, líder del círculo de Máximo Kirchner que defiende al régimen de Maduro, y se ha abstenido en sentenciar a Nicaragua.

Clarín obtuvo parte del texto de la resolución titulada «La situación en Nicaragua». Esto expresa preocupación por la reforma electoral del régimen que considera incompatible con los estándares internacionales para las elecciones presidenciales de noviembre de 2021.

Lo mismo condena expresamente las detenciones, hostigamientos y restricciones arbitrarias a posibles candidatos, partidos políticos y medios de comunicación independientes. Insta al gobierno a tomar medidas que garanticen elecciones justas y que permitan observadores de la OEA y otros organismos internacionales.

Una pista que dio señales de lo que Argentina podría votar la dio México este lunes con sus críticas a los Ortega. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador expresó su preocupación por las detenciones perpetradas en Nicaragua contra líderes opositores, entre los que, desde el fin de semana, el exvicecanciller sandinista Víctor Hugo Tinoco, a quien Managua acusa de incitar «injerencias» externas.

«México ha seguido con preocupación las recientes acciones llevadas a cabo por el gobierno de Nicaragua», expresó la Secretaría de Relaciones Exteriores de México en Twitter.

«México, con estricto respeto a su política de no intervención y autodeterminación de los pueblos, ha hecho saber al Gobierno de Nicaragua su preocupación por la integridad y libertad de los detenidos», concluyó.

Sin embargo, lejos de ceder a los pedidos, el gobierno nicaragüense defendió las detenciones y exigió lo que denominó «no injerencia de ningún gobierno extranjero» en sus asuntos internos. Y lo consideró un «ataque frontal» a su soberanía.

El propio embajador de Nicaragua en Argentina, Orlando Gómez, envió por correo electrónico el comunicado denominado «Nicaragua: en defensa de la soberanía nacional y el estado de derecho», en el que se afirma que no es «una amenaza para ningún país del mundo». . y exige el cese de las sanciones internacionales que en tiempos de pandemia, agrega, «elevan su ilegalidad al nivel de crimen de lesa humanidad».

Para el gobierno de Ortega, se está desarrollando un «ataque implacable y sin precedentes contra el pueblo y el gobierno de Nicaragua, impulsado por narrativas falsas defendidas por los medios de comunicación de derecha y» figuras de la oposición «financiadas por Estados Unidos».

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Fuente: Clarin.com