Tres eventos globales que frenan a los mercados
El mundo está con tres eventos gigantes que traen preocupación a los mercados:
- El primero es el problema sin solución del estrecho de Hormuz. En la medida en que no se habilite dicho paso, el petróleo seguirá en niveles elevados, la suba de precios irá materializando una mayor inflación y esto traerá consigo un mayor estancamiento económico. Sin resolver este conflicto, es difícil que los mercados adopten un rumbo alcista
- El segundo problema es la relación entre China y Estados Unidos. La cumbre entre los presidentes dejó como saldo un comercio administrado, pero de ninguna manera se resolvieron estructuralmente los conflictos entre ambas potencias; Taiwán quedó como un interrogante para el futuro de la región
- En tercer lugar, el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, está siendo sometido a prueba por el mercado. Salieron a vender bonos del Tesoro americano y las tasas de retorno se volaron: el bono a 2 años rinde el 4,08% anual, a 10 años el 4,60% anual y a 30 años el 5,13% anual. La próxima reunión del comité abierto de la Reserva Federal será el 16 y 17 de junio; allí veremos las habilidades del nuevo presidente para que los miembros del comité se comiencen a alinear a sus ideas sobre la política monetaria a desarrollar en Estados Unidos
La evolución del comercio entre las dos principales potencias del mundo, la liberación del estrecho de Hormuz y una definición clara de la política monetaria en Estados Unidos son condiciones básicas para proyectar la evolución de los mercados a escala mundial.
Sin estas definiciones, es imposible proyectar un escenario para los próximos meses. Con estas incertidumbres de por medio, lo ideal es acopiar liquidez, bajar deuda y seguir apostando por empresas con buena salud financiera y un flujo de fondos libre de caja que sea interesante.
Argentina: tierra de oportunidades para invertir
En Argentina, la tasa de interés de plazo fijo es negativa contra la inflación proyectada a 12 meses, que se ubica en torno al 26% anual. La tasa de financiamiento para empresas en pesos también es negativa contra la inflación, ya sea por ofertar tasas competitivas para determinados productos o bien por tomar financiamiento a tasas del 40% anual. Si a esta última le descontamos la tasa del impuesto a las ganancias, nos queda en el 26% anual, una tasa similar a la inflación.
Con tasas negativas frente a la inflación, se hace atractivo acopiar instrumentos financieros en dólares, como los archiconocidos bonos AO27, AO28 y AN29.
Argentina ha recibido las visitas de las tres calificadoras más importantes del mercado: Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s. La primera mejoró la calificación de Argentina a B menos, mientras que las otras dos podrían mejorarla en las próximas semanas. Si dos de las tres empresas nos suben la nota, podrían ingresar muchos fondos para invertir en activos de riesgo argentino, lo que generaría una baja importante del riesgo país.
Argentina en el año 2025 vivió un escenario disruptivo para la historia del país: en medio de las elecciones legislativas, los agentes económicos compraron dólares pero los dejaron en los bancos, algo que nunca había ocurrido antes.
Hoy tenemos u$s41.800 millones en depósitos y u$s22.300 millones en préstamos al sector privado, con una brecha de u$s19.500 millones ociosos en las entidades financieras argentinas; nunca vivimos un escenario parecido. Por otro lado, en el año 2025 las elecciones legislativas, sumadas a la alta volatilidad del mercado, no impidieron que el gobierno tuviera superávit fiscal. Las calificadoras pondrán mucho énfasis en estos dos aspectos salientes de la vida económica de los argentinos.
Lo que viene, lo que viene
Sin una mejora del escenario internacional, es difícil que Argentina sea una fiesta. La mayoría de los presidentes del mundo han tenido una pérdida de imagen con la crisis internacional. Será difícil domar la inflación y retomar fuertemente la actividad económica con un petróleo en torno a los u$s100 el barril.
Este año, Argentina va a tener una exportación récord por u$s100.000 millones. Si proyectamos para todo el año 2026 los dólares que lleva comprados el Banco Central, podríamos decir que lograría adquirir un total de u$s20.000 millones. Las reservas ya superan los u$s46.000 millones y cubrimos sin problemas los vencimientos del año 2026.
Para el año 2027, los vencimientos de amortización de deuda en dólares podrían ubicarse en torno a los u$s13.000 millones si renovamos los repos, las deudas con el FMI más organismos financieros internacionales y la deuda del Tesoro. Tenemos todo el segundo semestre para conseguir ese dinero y entrar al año 2027 sin preocupaciones. Los intereses de la deuda se pagan con los ingresos fiscales, ya que Argentina no tiene déficit presupuestario.
En conclusión, Argentina tiene un gran escenario por delante si el mundo acompaña con un comercio internacional menos trabado, con un petróleo descendiendo y, por último, con una tasa de retorno de los bonos del Tesoro americano a la baja.
Nuestro país está haciendo los deberes; no se puede tapar el sol con las manos y soslayar los problemas importados del mundo exterior. Hay que desensillar hasta que aclare el escenario internacional, acopiar liquidez, cancelar deuda y esperar que el mundo sea un poco más predecible.
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