El impacto ambiental de la inteligencia artificial
El debate sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial vuelve a encenderse tras las declaraciones de Sam Altman, CEO de OpenAI, quien defendió el alto consumo de energía necesario para el desarrollo y entrenamiento de modelos avanzados como ChatGPT.
Durante su participación en un foro internacional, Altman abordó la recurrente crítica al gran gasto de electricidad y agua para refrigeración que demandan los centros de datos que sustentan la IA. Para poner en perspectiva este costo energético, el ejecutivo recurrió a una analogía que generó controversia.
Altman comparó la energía necesaria para «entrenar» un modelo de IA con los recursos que requiere la formación de un ser humano hasta su madurez intelectual. «Se necesita mucha energía para entrenar a un humano. Se necesitan unos 20 años de vida y toda la comida que comes durante ese tiempo para volverte inteligente», afirmó.
El objetivo de Altman era relativizar el consumo de la IA, argumentando que cualquier sistema inteligente —ya sea biológico o artificial— exige recursos para su desarrollo. Sin embargo, su comparación fue interpretada como una polémica equiparación entre el valor humano y el rendimiento de una máquina.
El desafío del consumo energético en la IA
El entrenamiento de modelos avanzados de IA requiere infraestructuras de computación masivas, y el uso diario por parte de millones de usuarios incrementa la demanda energética de los centros de datos que los albergan.
Altman sostuvo que medir el consumo solo por consulta o interacción puede ofrecer una visión sesgada. Sugirió que el foco debería ampliarse para incluir los beneficios potenciales de la tecnología y la búsqueda de sistemas más eficientes. Este es un punto de fricción en la industria, donde otros ejecutivos han insistido en la necesidad de demostrar que el impacto energético de la IA se justifica con mejoras sociales tangibles.
Consideraciones adicionales sobre la IA
Otro punto sensible que Altman abordó fue el uso de la inteligencia artificial como pretexto para justificar despidos. Según señaló, algunas empresas podrían estar utilizando la llegada de la IA como excusa para decisiones de recorte de personal que probablemente habrían tomado de todas formas.
Estas reflexiones reflejan el actual período de transición para el sector tecnológico, donde la IA generativa se populariza como herramienta cotidiana, pero al mismo tiempo concentra inquietudes sobre su sostenibilidad, sus consecuencias en el empleo y la necesidad de una regulación.
En resumen, el impacto ambiental de la inteligencia artificial es un tema candente que genera debates y reflexiones en la industria tecnológica. La necesidad de equilibrar el desarrollo de la IA con consideraciones éticas, sociales y ambientales es crucial para garantizar un futuro sostenible y responsable en este ámbito.
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