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El lado B de la nueva ley de Milei para ganar dólares: ¿qué impacto tendrá en la economía?

El lado B de la nueva ley de Milei para ganar dólares: ¿qué impacto tendrá en la economía?

Javier Milei no discute glaciares, sino dólares, y los necesita ahora

La reforma de la Ley de Glaciares quedó postergada en el Senado para darle prioridad a la reforma laboral y no se tratará el miércoles próximo, pero aún permanece en el temario de las sesiones extraordinarias. El proyecto definirá cuáles serán las zonas y regiones en las que se permitirá o no desarrollar la minería, especialmente el cobre, sin afectar los glaciares y los ambientes periglaciales.

Javier Milei quiere dólares de la minería, pero puede surgir un conflicto

«Lo que pide el sector minero es tener reglas claras, definiciones concretas y bien determinadas de donde se podrá invertir porque los proyectos son millonarios en dólares», señaló a iProfesional una fuente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM). En esas zonas definidas se habilitarían inversiones en minería e hidrocarburos.

«La modificación no pasa por habilitación donde hoy no se puede hacer minería, o esté prohibido, sino tiene que ser una clarificación de aspecto de la ley sobre todo en definiciones claras de ambiente periglacial», agregó la fuente.

«Al no haber definiciones claras esto lleva a incertidumbre para empresas que tienen que empezar inversiones. Es dificil que una empresa ponga miles de millones de dólares en una zona donde no sabe si mañana le van a ir con una prohibición», agregó. El proyecto le conferirá a las provincias la potestad de definir sus zonas productivas.

La «nueva» ley de Glaciares

El proyecto de ley no crea una ley nueva, modifica la Ley 26.639, sancionada en 2010, que convirtió a la Argentina en una anomalía regulatoria en la región. Mientras Chile perfora y vive del cobre y Perú negocia proyectos con chequera, policía y acuerdos frágiles con comunidades, la Argentina se blindó con una norma amplia, ambigua y judicializable, que transformó al «ambiente periglacial» en un concepto elástico, sin definición técnica precisa, capaz de frenar decisiones de inversión multimillonarias.

El corazón del conflicto no es la protección de los glaciares —nadie propone minería sobre hielo— sino la falta de delimitación clara del bien jurídico a proteger. La ley vigente protege glaciares y ambientes periglaciales, pero no los define con precisión. Y ahí está el problema. La amplitud del concepto de ambiente periglacial generó interpretaciones dispares, incertidumbre jurídica y parálisis inversora, sobre todo en los grandes proyectos de cobre, los que demandan más capital y prometen más exportaciones.

Chile y Perú, en la mira del Gobierno

Chile y Perú son los modelos que Milei mira sin disimulo. El primero permite minería cerca de glaciares con estudios de impacto caso por caso y es líder mundial en cobre. El costo ambiental y social es asumido como daño colateral del desarrollo. Perú crece rápido, aunque con paz social intermitente. Argentina eligió otro camino. Milei quiere corregirlo. O, dicho sin maquillaje: alinear al país al estándar chileno para volver a ser competitivo.

Los proyectos que esperan en la gatera explican la urgencia. Josemaría, en San Juan, por más de 4.000 millones de dólares. Agua Rica–MARA, en Catamarca, hoy atrapado en litigios e indefiniciones. En Salta y Jujuy, el litio observa con atención, aunque el conflicto allí es menor por ubicación geográfica. En Santa Cruz, donde ya existe una ley de zonificación previa, la minería metalífera vuelve a respirar.

Tocar la Ley de Glaciares es abrir una guerra que ningún presidente quiso dar del todo. Milei sí. Porque necesita dólares, porque gobierna con lógica de mercado y porque, como repiten en el sector minero, la necesidad de divisas no tiene color político. El mercado ya tomó nota: en minería, energía y economía del conocimiento, el Presidente libertario decidió jugar fuerte y sin disimulo.

En resumen, Javier Milei busca modificar la Ley de Glaciares para permitir inversiones en minería, especialmente en el sector del cobre, con reglas claras y definiciones precisas. Su objetivo es atraer capital extranjero y reactivar la economía nacional, pero enfrenta resistencia de grupos ambientalistas y sectores que defienden la protección del ambiente. La urgencia radica en la necesidad de divisas y en la competitividad internacional, tomando como referencia los modelos de Chile y Perú en la industria minera.

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