Longvie: Entre Inversiones y Desafíos Financieros
La histórica fabricante de electrodomésticos, Longvie, atraviesa un período de profunda transformación marcado por un contraste crítico entre anuncios de inversiones estratégicas para ganar competitividad y balances financieros que reflejan un duro impacto del escenario macroeconómico actual.
En marzo del 2025, la compañía que es propiedad de la familia Zimmermann, comunicó formalmente a la Comisión Nacional de Valores (CNV) un desembolso de u$s1 millón destinado a su planta de Paraná, Entre Ríos. El objetivo de ese dinero fue el de duplicar la capacidad de producción de termotanques, además de optimizar procesos para reducir costos operativos y así enfrentar la creciente competencia de productos importados, facilitada por la flexibilización del comercio exterior.
Pero a pesar de esta apuesta productiva, los números de la empresa muestran una realidad compleja. El cierre del ejercicio 2024 dejó una pérdida neta de $12.028 millones que marcó una caída drástica frente a las ganancias del año anterior.
En ambos casos, el desplome de la demanda interna y el exceso de stock son las causas de este crítico escenario financiero que, incluso ha obligado a la firma a tomar medidas drásticas como la reducción y suspensión de personal.
Longvie afronta un historial de crisis
La empresa fue fundada en 1918 y actualmente es una de las compañías industriales de capital nacional más tradicionales del panel general de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Opera mediante un esquema de especialización en tres centros productivos.
En la actualidad, atraviesa un proceso de saneamiento tras varios años de reestructuración de deuda, con un Patrimonio Neto en torno a los $25.310 millones y un fuerte historial de deuda que la llevó a entrar en default en el 2018, logrando reestructurar sus Obligaciones Negociables (ON).
Suspensiones y despidos
En los últimos dos años ha mantenido el cumplimiento de sus compromisos financieros, aunque con márgenes de rentabilidad negativos por el contexto de consumo.
Sin embargo, durante el último año, Longvie ha implementado esquemas de suspensiones rotativas que han afectado hasta al 50% de su personal en plantas específicas.
También se han registrado despidos y cesantías, sumando una reducción significativa de la plantilla total respecto a años anteriores.
Factores negativos
En este sentido, desde la empresa se han identificado dos factores principales que asfixian su rentabilidad:
– **Apertura de importaciones**: La entrada de productos terminados con menores costos de origen obliga a Longvie a bajar precios o ceder cuota de mercado.
– **Parate de la construcción**: Al ser fabricante de productos de «línea blanca», la caída en la edificación de viviendas nuevas golpea directamente su núcleo de ventas.
En este contexto y de cara al 2026, la gerencia de Longvie apuesta a que la unificación cambiaria y la reducción de impuestos internos alivien los costos de los insumos importados necesarios para fabricar localmente.
Reducir costos
En este contexto desafiante, desde la compañía aseguran estar implementando cambios estructurales destinados a alinear sus recursos hacia un modelo de negocio industrial y comercial sustentable.
«Estamos avanzando con planes agresivos de reducción de costos y complementando nuestra producción con la importación estratégica de productos terminados, ampliando así la oferta de líneas y modelos disponibles para nuestros consumidores», detalla la compañía en un trabajo enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), para informar sobre su balance del 2025.
Reactivación que no llega
Sin embargo, a finales del año pasado y comienzos de este 2026, el escenario sigue siendo especialmente complejo para el mercado en general y para la compañía en particular.
En especial porque la esperada reactivación del consumo no se materializó, lo que se tradujo en niveles de ventas muy bajos que, además se sumaron al fuerte ingreso de importaciones acumuladas de trimestres anteriores, que impactaron negativamente, especialmente en las líneas de lavarropas y lavasecarropas.
En el mismo sentido, el plan de Longvie apuesta a sellar alianzas estratégicas como las que acordó con el Grupo Haier (propietaria de Candy) y Grupo Rotoplas. También incluye el mantenimiento de su política comercial tradicional basada en la seriedad, cumplimiento estricto de sus compromisos y dinamismo en las decisiones, además del desarrollo de canales de venta directa a través de portales de comercio electrónico que sigue siendo estratégico.
En resumen, Longvie, a pesar de las inversiones y esfuerzos por reducir costos, enfrenta desafíos financieros importantes debido al contexto económico actual, la competencia de productos importados y la falta de reactivación del consumo interno. Espera que medidas como la unificación cambiaria y alianzas estratégicas puedan contribuir a mejorar su situación en el futuro.
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