En el partido gobernante juegan al «buen economista» y al «mal economista» – Noticias económicas, financieras y empresariales

Hay «marchas atrás» y «marchas atrás». Podría ser el meme con la escena de Los Simpson que suele girar en las redes sociales pero no. La administración tripartita todista pone a prueba sus propios límites con medidas que suelen ser decididas por un partido empresarial por dos motivos: conveniencia ideológica o electoral. A veces, no siempre, los dos pueden converger en una sola explicación.

Un ejemplo fue el asunto Guzmn-Basualdo sobre aranceles: mientras Cristina Fernndez de Kirchner insiste con evitar la palabra «ajuste» en el declogo oficial, para respaldar el término al macrismo (Como lo hizo durante cuatro años mientras se debatía el choque o el gradualismo camboyano), el masismo abrió los ojos en la disputa interna para recordar que la noticia que afecta a los bolsillos de los ciudadanos (votantes) no es buena en año electoral.

Tras la retirada de la monotax, cerca del jefe de Diputados lo endulzan como un «cruzado del alivio fiscal» mientras que en la AFIP minimizan la ausencia de Mercedes Marc del Pont en la foto oficial. No es la primera incursión fiscal del Tigrense: fue el artífice del aumento de la ganancia mínima. Si Massa es el «buen economista» de la FdT, ¿quién actúa como el «mal economista»?

El kirchnerismo no quiere compararse con el macroismo, pero fue Cambiemos quien buscó convertir en virtud los retrocesos de las medidas, bajo el argumento de «reconocemos nuestros errores». Hay un límite de correcciones para considerar el error como una regla y no como una excepción.

La coalición gobernante, con brújula económica sin norte fijo en un año impar, comenzó a enfrentarse entre dos estrategias electorales con feos acrónimos: la CVU (crecimiento, vacunas y unidad) y la más monotemática y repetitiva VVV (vacunar, vacunar, vacunar ). La segunda, avalada ayer en un tuit por la ministra de Salud, Carla VIzzotti, se basa en la idea de que una operación de inoculación exitosa (ahora con el aplazamiento electoral ha comprado tiempo) será suficiente para cautivar a los desencantados en el progubernamental 2019. universo.

Desde Donald Trump, que arrancó 2020 con una reelección que parecía inevitable hasta la aparición de Covid-19; Y lo que parece el final de los 12 años del gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel, el líder en vacunación, la pandemia castigó al oficialismo en las urnas. Algunos están analizando hoy en la Casa Rosada, ya abriendo el paraguas.

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Fuente: www.cronista.com
Esta nota fué publicada originalmente el día: 2021-06-11 03:42:06