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Estados Unidos: de aliado a enemigo, ¿cambio de roles?

Estados Unidos: de aliado a enemigo, ¿cambio de roles?

El misterioso acuerdo entre Trump y Europa

Nadie sabe en Bruselas en qué consiste realmente el acuerdo que el presidente estadounidense Donald Trump anunció el miércoles para comunicar que ya no impondrá los nuevos aranceles a los europeos. Dinamarca asegura que no cederá ni un centímetro de su territorio groenlandés y Trump ha dicho varias veces en las últimas semanas que cualquier solución que no pase por la entrega de la isla a Estados Unidos sería “inaceptable”.

Posibles motivos del cambio de actitud de Trump

En Bruselas muchos diplomáticos se preguntan a qué se debe el giro repentino de un Donald Trump al que se esperaba amenazante en Davos. La mayor parte de los consultados desde el miércoles, diplomáticos y eurodiputados, ven principalmente tres razones.

Factores clave que podrían haber influenciado

La primera razón habría sido el envío de unos pocos cientos de tropas de varios países europeos acompañando a tropas danesas a Groenlandia. No por el número en sí, sino porque mostraba una voluntad de defender la isla que muchos dirigentes estadounidenses, entre ellos el director de gabinete de Trump, habían descartado en público.

La segunda razón pasó bajo los radares, pero algunas fuentes creen que fue incluso más importante para que Trump frenara su embestida. Dos fondos de pensiones de tamaño mediano (con entre 25.000 y 50.000 millones de euros en sus carteras), uno danés y otro sueco, anunciaron a principios de semana que abandonaban sus actividades en Estados Unidos y con deuda estadounidense.

Igual que con el movimiento de tropas, lo importante no era el tamaño en sí de las inversiones de esos fondos en deuda estadounidense (unos pocos cientos de millones de euros cada uno), sino la señal que enviaban. Si ellos salían podía desatarse una salida en cascada de fondos de pensiones europeos y habrían dado un golpe a la Reserva Federal.

Implicaciones internas y externas

La tercera es interna estadounidense. Muchos dirigentes y altos funcionarios europeos creen que un ataque militar a un aliado de la OTAN, aunque no sea en territorio europeo sino en el Ártico, y cuando este ha mostrado voluntad de defenderse, aunque sea militarmente mucho más débil, provocaría una reacción interna en Washington e incluso la posibilidad de que el Congreso estadounidense lanzara el proceso de destitución del presidente.

Reflexiones y decisiones en la cumbre europea

Este jueves a la tarde se reúnen en Bruselas los dirigentes de los 27. Y con la excepción del húngaro Viktor Orban (quien podría salir del poder en abril porque por primera vez en 15 años tiene un rival que ya lo adelanta en los sondeos) y del eslovaco Robert Fico, el resto entiende que el giro que Donald Trump ha dado a Estados Unidos con respecto a Europa en un año convierte a Washington más en enemigo que en aliado. Y sobre todo acaba con 80 años de confianza entre las dos orillas del Atlántico norte.

Preparándose para un nuevo escenario geopolítico

El tono y el sentido de la cumbre lo dio el miércoles en Davos la presidenta del Banco Central Europeo, la ex ministra de Finanzas francesa Christine Lagarde. La jefa del central europeo dijo que lo que ha pasado con Estados Unidos es “la mayor llamada de atención que nunca recibimos”. Y pidió empezar a hacer “un gran análisis SWOT”. Es un acrónimo en inglés de las palabras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

Europa debe hacer ya, cree Lagarde, ese ejercicio teórico. En la práctica es una llamada a preparar lo antes posible todos los sectores estratégicos europeos, invirtiendo en ellos lo necesario, para resistir en un mundo donde tres potencias (Estados Unidos, China y Rusia) quieren repartirse al resto en zonas de influencia.

Adaptándose a un mundo en transformación

La cumbre también empieza marcada por las palabras que dijo este mismo jueves el jefe del Gobierno alemán, Friedrichs Merz:Estamos siendo testigos del nacimiento de una nueva era. La agresión rusa a Ucrania ha sido su expresión más drástica, pero el cambio es mucho más profundo. China se ha colocado entre las grandes potencias y la posición de liderazgo de Estados Unidos ha sido desafiada. Washington reacciona con una política de inseguridad internacional. Este nuevo mundo de grandes poderes se construye con fuerza y poder. Y no es un lugar agradable”.

Merz pide reforzar tres aspectos esenciales en Europa: la defensa, la competitividad económica y la unidad política.

Desafíos y nuevas realidades

Trump dijo en Davos este miércoles que no defendería nunca un territorio que no pertenezca a Estados Unidos. Equivale a renegar del cumplimiento del artículo 5 del Tratado de la OTAN, que obliga a todos los miembros a acudir en defensa de cualquier de ellos atacado por un tercer país.

Los europeos saben que con Trump no es seguro que Estados Unidos cumpla con la OTAN. Y sin ese paraguas de seguridad con el que vivieron muy bien durante ocho décadas, toca poner los medios para defenderse solos.

El primer ministro belga, el conservador flamenco Bart de Wever, lo explicó así el martes: “Ser un vasallo feliz es una cosa. Ser un esclavo miserable es otra”.

En resumen, Europa se enfrenta a un nuevo panorama geopolítico, donde la confianza en Estados Unidos se ha visto debilitada y la necesidad de fortalecerse internamente se hace cada vez más evidente. Es crucial que los líderes europeos tomen medidas concretas para proteger los intereses y la seguridad del continente ante los desafíos que se presentan en un mundo en constante transformación.

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