El discurso de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich
Marco Rubio no es JD Vance ni Donald Trump. Rubio no insulta al hablar y no desvaría. Rubio mantiene un decoro diplomático en público que ya es poco habitual en la Administración Trump. El discurso del jefe de la diplomacia estadounidense este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich se esperaba con expectativas después de que el año pasado el vicepresidente JD Vance se dedicara a insultar a los dirigentes europeos y a defender a partidos políticos neofascistas.
El puño de acero detrás del guante de seda
Marco Rubio empezó conciliando: “No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia humana”. Pero Rubio choca de frente con los europeos. Para ellos, el viejo orden mundial que dan por muerto a su pesar, como hizo el viernes el alemán Friedrich Merz, es un orden mundial de reglas y multilateralismo, el orden mundial de los organismos de Naciones Unidas. Rubio habla de un orden “civilizatorio” compatible por igual con democracias y con dictaduras.
Las ideas principales de Rubio
Rubio parece tratar a los europeos como a niños a los que debe devolver al camino de la rectitud. Su mensaje les dice que se equivocan luchando contra la crisis climática y les repite el argumento (falso en los datos) de las extremas derechas de que están permitiendo que se reemplace a la población europea blanca y cristiana por poblaciones árabes y negras de credo musulmán.
Rubio habla de Occidente, pero se refiere a Europa cuando dice que tras las guerras mundiales se fue hacia una “peligrosa ilusión” y hacia “un orden global basado en reglas que reemplazarían al interés nacional y que viviríamos en un mundo sin fronteras, donde todos se convertirían en ciudadanos del mundo. Esta fue una idea absurda”.
La visión de Europa según Rubio
Rubio parece molestarle especialmente la transición energética europea, a pesar de que son los países que más rápido van en el cambio a las renovables los que más barata tienen la electricidad. Rubio critica las políticas energéticas europeas y señala que empobrecen a la gente.
Rubio deja claro que Europa debe ser nuestra aliada, pero al dictado de Donald Trump, no como una relación entre iguales. Estados Unidos seguirá apoyando a las extremas derechas europeas y trabajando para debilitar a la Unión Europea, a la que considera origen de todos los males.
Conclusión
En resumen, el discurso de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich mostró una postura conciliadora en las formas, pero con un fondo ideológico alejado del consenso europeo. Rubio plantea una visión de Europa como aliada de Estados Unidos, pero bajo los términos que dicte el presidente Trump, lo que sugiere una relación desigual. Sus críticas a la migración, la transición energética y la soberanía europea reflejan una postura que busca reforzar la influencia estadounidense en el continente. Rubio, a pesar de su diplomacia, deja entrever un enfoque imperialista que contrasta con la visión multilateral y cooperativa que promueve Europa.
