En la era de las redes sociales, donde los mensajes de autoayuda circulan en videos breves y de consumo inmediato, Jodi Hildebrandt construyó un entramado de influencia basado en la promesa de alcanzar la “verdad” y la sanación emocional. A través de su organización ConneXions, se presentó como una referente espiritual y psicológica incuestionable, lo que le permitió captar a miles de seguidores, entre ellos la reconocida YouTuber Ruby Franke. Detrás de ese discurso de integridad moral, el método escondía un sistema de control psicológico que recurría al aislamiento y la humillación como mecanismos de manipulación sostenida sobre clientes y familias.
El documental expone la profunda brecha entre la imagen de orden y valores que se mostraba en YouTube y la realidad que se desarrollaba puertas adentro. Bajo la fachada de una crianza estricta y principios ultraconservadores, se desplegaron prácticas de abuso físico y emocional que alcanzaron niveles alarmantes. La investigación describe cómo esta influencia terminó por quebrar lazos familiares, al instalar la idea de que el castigo extremo y la privación constituían expresiones necesarias de amor y corrección, convirtiendo un espacio que prometía terapia en un ámbito de sometimiento y dolor.
La influencer siniestra: La historia de Jodi Hildebrandt, el documental estreno de Netflix, reconstruye la inquietante trayectoria de una mujer que pasó de ejercer como psicóloga clínica licenciada a convertirse en una de las voces más extremas del asesoramiento difundido en redes sociales. A través de su plataforma ConneXions, Hildebrandt no se limitó a comercializar cursos de autoayuda, sino que impulsó una ideología rígida basada en la noción de una “verdad” incuestionable, que demandaba obediencia absoluta de sus seguidores. La producción expone de qué manera el discurso del bienestar y los elementos religiosos sirvieron para justificar prácticas abusivas, captando a personas vulnerables en busca de orden y contención en el entorno digital.
La narrativa pone el foco en la alianza entre Hildebrandt y Ruby Franke, referente del extinto canal de YouTube 8 Passengers, una unión que marcó un punto de quiebre. El documental muestra cómo la influencia de la psicóloga alteró de forma profunda la dinámica familiar de los Franke, empujándolos hacia un clima de aislamiento, miedo y castigos extremos. Aquello que comenzó como recomendaciones de crianza difundidas en línea derivó en un sistema cerrado donde los hijos de la influencer quedaron expuestos de manera directa a una doctrina que equiparaba disciplina con crueldad sistemática.
Mediante testimonios inéditos, registros de llamadas de emergencia y material policial, la producción reconstruye los momentos previos al arresto que generó impacto a nivel internacional. El relato se detiene en el episodio en el que uno de los hijos de Franke logró escapar para pedir auxilio, sacando a la luz las condiciones degradantes en las que vivía bajo la supuesta supervisión de Hildebrandt. Esta parte del documental revela con crudeza la distancia entre la imagen de perfección que se mostraba en redes y una realidad marcada por el abuso y la negligencia extrema.
En su tramo final, La influencer siniestra se presenta como una crítica contundente a la falta de controles en el universo del coaching y la salud mental en internet. Más allá del fallo judicial contra las protagonistas, la historia propone una reflexión profunda sobre los riesgos de los cultos de personalidad potenciados por los algoritmos. El cierre deja flotando una inquietud difícil de ignorar: cuántas figuras similares continúan operando fuera del foco público, utilizando las pantallas como refugio para ejercer un control psicológico devastador sobre sus audiencias.
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