En medio de un contexto económico desafiante, un reciente estudio privado reveló que la percepción de los argentinos sobre su poder adquisitivo se encuentra en un punto crítico. La mayoría de los encuestados siente que sus salarios no han podido hacer frente al aumento de los precios, lo que ha llevado a una gran parte de la población a renunciar a la posibilidad de disfrutar unas vacaciones. Este análisis, realizado por Zentrix Consultora a través del Monitor de Opinión Pública (MOP), arroja datos alarmantes sobre la situación financiera de los ciudadanos.
En primer lugar, el informe destaca que el 77,6% de los consultados considera que sus salarios han perdido poder adquisitivo en comparación con la inflación, lo que ha llevado a un impacto directo en la autopercepción social. De hecho, el 64% de la población se identifica actualmente como clase media baja o baja, reflejando la presión constante sobre los ingresos reales a lo largo del tiempo. Esta sensación de deterioro se ve agravada por la percepción generalizada de que la economía nacional está en un momento más complicado que la realidad individual de cada persona.
Además, el estudio evidenció una desconfianza creciente hacia las estadísticas oficiales, particularmente en relación con el índice de inflación publicado por el Indec. Casi el 60% de los encuestados expresó que este indicador no refleja su experiencia diaria, lo que ha generado debates entre economistas sobre la precisión de las mediciones. En este contexto de incertidumbre, el anuncio de cambios metodológicos en el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) a partir de enero de 2026 ha generado aún más dudas sobre la transparencia de los datos.
En cuanto al impacto en el consumo durante las festividades y las vacaciones, el estudio reveló que cerca del 50% de los participantes planeaba gastar menos que en años anteriores debido a la pérdida de poder adquisitivo. Además, casi cuatro de cada diez personas admitieron no poder costear un viaje en el verano, optando en su mayoría por salidas más cortas o destinos cercanos para reducir gastos.
Por otro lado, un análisis realizado por Bumeran reveló que el 46% de los trabajadores en Argentina optó por no tomarse vacaciones, principalmente por motivos económicos. Ante esta situación, muchos empleados prefirieron alternativas como la reducción de la jornada laboral o beneficios adicionales en lugar de vacaciones tradicionales, como un salario más competitivo, trabajo remoto o incentivos económicos extra.
En resumen, el panorama económico actual en Argentina muestra una tendencia preocupante en la que la mayoría de la población percibe una pérdida de poder adquisitivo, dificultades para llegar a fin de mes y la imposibilidad de costear vacaciones. La desconfianza en las estadísticas oficiales y la necesidad de adaptarse a nuevas formas de trabajo y descanso son desafíos que los argentinos enfrentan en medio de un contexto de incertidumbre económica.
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