El mes de febrero trae consigo un nuevo aumento en las expensas para propietarios e inquilinos en la Ciudad de Buenos Aires (CABA). Este incremento se debe al pago de un bono remunerativo de $120.000 acordado en la última paritaria con el Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH), liderado por Víctor Santa María. Junto con el bono, los salarios del personal crecerán un 2%, generando un impacto en las cargas sociales y aumentando el costo total para los consorcios.
Eduardo Awad, presidente de la Asociación de Propietarios, Consorcistas e Inquilinos de la República Argentina, ha expresado su preocupación por el impacto que este aumento tendrá en los habitantes de los edificios. Se espera que las expensas de febrero reflejen este incremento, pero Awad destaca que el salario de los empleados no es el único factor que contribuye a la subida de los costos.
El aumento en los servicios básicos como electricidad, gas, y agua a lo largo del año también ha influido en el incremento de las expensas. Cada edificio enfrentará variaciones en función de su tamaño, personal contratado, y otros factores que determinarán cuánto subirán los costos para cada consorcio.
Los sueldos de los encargados representan una parte significativa del gasto total en expensas, llegando a casi un tercio del total. Los salarios varían según si el encargado cuenta con vivienda o no, oscilando entre $804.865 y $1.124.512. Esta situación ha llevado a una creciente morosidad en los pagos de expensas, lo que a su vez repercute en el mantenimiento de los edificios.
Awad ha planteado la necesidad de que los propietarios tengan voz en las negociaciones salariales, sugiriendo un esquema que permita a cada consorcio determinar cuánto pagar según los servicios que recibe. Esta descentralización podría ayudar a aliviar el impacto financiero en los habitantes de los edificios.
En diciembre, las expensas promedio en CABA registraron un incremento del 1%, acumulando un aumento del 34,7% en todo el año. Los principales gastos en los consorcios se dividen en categorías como personal y sueldos, gastos operativos y de mantenimiento, servicios públicos, gastos administrativos, bancarios e impositivos, y mantenimiento extraordinario y obras.
La morosidad en los pagos de expensas sigue siendo un problema persistente, con un 17% de las unidades funcionales acumulando deudas. Esto ha llevado a tasas de interés promedio del 4,8% en CABA y del 6,2% en la Provincia de Buenos Aires. El impacto de estos aumentos en las expensas ha generado dificultades para muchos habitantes de edificios, afectando la calidad de vida en los mismos.
En resumen, el aumento en las expensas en CABA se debe a múltiples factores, incluyendo el bono remunerativo para los encargados de edificios. Esta situación ha generado preocupación entre propietarios, inquilinos y consorcistas, quienes buscan soluciones para mitigar el impacto financiero y garantizar el mantenimiento adecuado de los edificios en la ciudad. La importancia de la educación financiera en la actualidad
En la sociedad actual, la educación financiera se ha convertido en un aspecto clave para el desarrollo y bienestar de las personas. Aprender a administrar correctamente nuestras finanzas es fundamental para poder llevar una vida tranquila y sin preocupaciones económicas. Sin embargo, a pesar de su importancia, la educación financiera suele ser un tema poco abordado en el sistema educativo y en la vida cotidiana de las personas.
La falta de educación financiera puede llevar a situaciones de endeudamiento, falta de ahorro, malas decisiones de inversión y, en última instancia, a problemas financieros que afectan no solo a nivel individual, sino también a nivel social. Por ello, es fundamental promover la educación financiera desde edades tempranas, para que las personas puedan adquirir los conocimientos necesarios para tomar decisiones acertadas en materia económica.
Una de las principales ventajas de contar con educación financiera es la capacidad de planificar a largo plazo. Saber cómo administrar nuestro dinero de forma adecuada nos permite establecer metas financieras, como la compra de una casa, la educación de nuestros hijos o la jubilación, y trazar un plan para alcanzarlas. Además, nos ayuda a tener un mayor control sobre nuestras finanzas y a evitar gastos innecesarios que nos alejen de nuestros objetivos.
Otra ventaja de la educación financiera es la capacidad de tomar decisiones informadas en materia de inversión. Conocer los distintos instrumentos financieros disponibles, como acciones, bonos, fondos de inversión, entre otros, nos permite diversificar nuestras inversiones y maximizar nuestros rendimientos. Asimismo, nos ayuda a identificar los riesgos asociados a cada tipo de inversión y a tomar decisiones basadas en nuestro perfil de riesgo y objetivos financieros.
La educación financiera también nos brinda las herramientas necesarias para gestionar adecuadamente nuestras deudas. Saber cómo manejar nuestras deudas, negociar con los acreedores y evitar caer en la trampa del sobreendeudamiento es fundamental para mantener una salud financiera estable. Además, nos permite conocer alternativas de financiamiento más favorables y evitar caer en préstamos con tasas de interés excesivas.
Por otro lado, la educación financiera nos ayuda a desarrollar habilidades de ahorro y presupuesto. Aprender a establecer un presupuesto mensual, controlar nuestros gastos y destinar una parte de nuestros ingresos al ahorro nos permite construir un colchón financiero que nos proteja en caso de imprevistos. Asimismo, nos ayuda a tener una visión más clara de nuestras finanzas y a identificar áreas en las que podemos reducir gastos para destinar ese dinero a metas más importantes.
En resumen, la educación financiera es fundamental en la sociedad actual para poder llevar una vida tranquila y sin preocupaciones económicas. Adquirir los conocimientos necesarios para administrar correctamente nuestras finanzas nos permite planificar a largo plazo, tomar decisiones informadas en materia de inversión, gestionar adecuadamente nuestras deudas, desarrollar habilidades de ahorro y presupuesto, entre otras ventajas. Por ello, es importante promover la educación financiera desde edades tempranas y fomentar su inclusión en el sistema educativo y en la vida cotidiana de las personas.
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