La economía argentina se encuentra en un momento de crecimiento moderado, baja inversión y desequilibrios externos que limitan su desarrollo. Según el análisis realizado por el economista Orlando Ferreres, el crecimiento proyectado para el próximo año será del 3,5%, una cifra que si bien no es muy alentadora, se considera aceptable en el contexto global actual.
La inversión, factor clave para el crecimiento
Ferreres destacó que el principal obstáculo para lograr una expansión más sólida en la economía argentina es el bajo nivel de inversión. Actualmente, la inversión representa entre el 14% y el 15% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que se considera insuficiente para impulsar un crecimiento más robusto. Para alcanzar tasas de crecimiento del 6%, sería necesario aumentar la inversión al 26% del PBI, lo que aún se encuentra lejos de la realidad económica del país.
«Esto da 3,5 porque no hay mucha inversión bruta interna fija, que es demasiado baja en relación al producto», explicó Ferreres durante su análisis.
El tipo de cambio y sus implicancias
En cuanto al tipo de cambio, Ferreres fue enfático al señalar que el valor actual del dólar en Argentina debería ser de $1.815, pero se encuentra en $1.450, lo que implicaría una devaluación del 23%. Sin embargo, advirtió que una devaluación conlleva costos adicionales, como el aumento de la inflación.
«El tipo de cambio debería estar en $1.815 ahora, en enero de este año, pero está en 1.450, o sea que faltaría una devaluación del 23%», afirmó el economista.
«Eso trae cierta inflación, con lo cual, habría que calcular también», agregó Ferreres al referirse a los efectos de una devaluación en los precios internos.
Desafíos en las inversiones extranjeras y exportaciones
En cuanto a las inversiones extranjeras, Ferreres cuestionó la relevancia de los anuncios oficiales sobre desembolsos de bajo monto, considerando que no representan un impulso significativo para la economía. También señaló que el tipo de cambio actual no favorece el crecimiento de las exportaciones, ya que un dólar barato dificulta la competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional.
«Las exportaciones están creciendo un poco, pero no mucho. Para crecer más requerirían un tipo de cambio un poco más alto», advirtió Ferreres.
Además, el economista destacó que un dólar subvaluado incentiva la salida de divisas por turismo y consumo en el exterior, lo que podría afectar las reservas de divisas del país.
En resumen, la economía argentina enfrenta desafíos importantes en términos de inversión, tipo de cambio y exportaciones. Para lograr un crecimiento más sólido, será necesario aumentar la inversión, corregir el tipo de cambio y fomentar las exportaciones. Estas medidas son fundamentales para impulsar la economía y mejorar la competitividad del país en el contexto global.
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