John Foos, una reconocida marca de zapatillas urbanas con más de 40 años de historia en Argentina, ha tomado la decisión de cerrar definitivamente su planta industrial en Beccar, San Isidro. Este cambio drástico marca el fin de una era de producción local para la empresa, que ahora se reconvertirá en importadora de calzado asiático. La noticia ha impactado no solo a los empleados de la empresa, sino también al sector industrial argentino en general.
Del apogeo industrial a la importación pura
En sus años de mayor esplendor, John Foos era un emblema del calzado urbano argentino. Su planta en Beccar llegó a producir miles de pares de zapatillas diariamente y abastecía a más de mil puntos de venta en todo el país. Sin embargo, los altos costos de producción locales, el contexto económico complejo y las políticas de apertura económica del gobierno han llevado a la empresa a tomar la decisión de dejar atrás la fabricación nacional.
El proceso de desmantelamiento industrial
El cierre de la planta no fue repentino, sino que fue un proceso gradual que se aceleró en el último año. Primero, la empresa comenzó a recibir partes de calzado para ensamblar localmente, manteniendo cierto nivel de trabajo en la planta. Sin embargo, la transición hacia la importación completa de productos terminados desde Asia eliminó la necesidad de mano de obra industrial en Argentina. Actualmente, la compañía solo conservará una estructura mínima de personal administrativo para tareas de comercialización.
Las denuncias de los trabajadores por presiones e indemnizaciones reducidas
El impacto laboral de esta decisión ha sido severo. De los casi 400 trabajadores que la empresa tenía en 2023, apenas quedan 50 empleados a principios de 2026, lo que representa una reducción del 87% en tres años. Los empleados que aún permanecen enfrentan un escenario de incertidumbre y presión, ya que la empresa les ha ofrecido indemnizaciones que oscilan entre el 60% y el 70% de lo establecido por la ley. Algunos acuerdos incluso contemplan pagos en cuotas, lo que agrava la situación de los trabajadores.
En resumen, el cierre de la planta industrial de John Foos en Beccar marca el fin de una era para la empresa y para la industria nacional del calzado en Argentina. La transición de la fabricación local a la importación refleja los desafíos que enfrentan las empresas en un entorno económico cambiante. La historia de John Foos es un recordatorio de la importancia de adaptarse a las nuevas realidades del mercado para poder subsistir en un mundo cada vez más globalizado.
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