Violenta agresión en Clínica de Mar del Plata
Una violenta escena se registró en una clínica de Mar del Plata, donde familiares de un paciente agredieron al guardia de seguridad del lugar, e incluso le arrojaron cascos de moto y lo golpearon con una silla.
Ataque sin motivo aparente
El episodio ocurrió este lunes en la Clínica Luro -situada en la ciudad balnearia- y todo quedó grabado por las cámaras de video del centro privado de salud. En las imágenes se ve el momento en que dos hombres llegan y enseguida comienzan a atacar al trabajador.
Ataque desmedido y violento
Los agresores entraron y se dirigieron directo a la recepción donde estaba el guardia, ubicada muy cerca de la puerta de entrada, y le tiraron encima los cascos de motocicleta a que cada uno llevaba en su mano.
Las grabaciones muestran que el empleado intentó cubrirse con los brazos para evitar los golpes. Sin embargo, los atacantes persistieron y fueron por más: tomaron una silla y empezaron a golpearlo con las patas del asiento, mientras la víctima se encontraba encerrado entre la pared y su escritorio.
Reacción de terceros y consecuencias
Ante la insistencia de los familiares exaltados, varias personas que estaban en la sala de espera trataron de intervenir, pero el caos fue aún mayor y se generó una pelea entre uno de los atacantes y uno de los testigos. Segundos después, un grupo que estaba afuera entró al lugar y siguió con los ataques a patadas al guardia.
Pese a la violencia desatada, el empleado no sufrió heridas de relevancia y logró expulsar a quienes lo atacaron.
Explicación del director médico
Ante la trascendencia del caso, el director médico de la institución, Javier Pereyro, aseguró que no existió un conflicto previo que pudiera dar lugar a semejante reacción. “En más de un año de gestión y casi 30 años de profesión nunca vivimos una situación de este tipo”, sostuvo en declaraciones a Cadena 3.
En tanto, explicó que la situación se dio a partir de una demora momentánea en el ingreso de un familiar a la habitación de una mujer de 79 años que estaba internada desde fines de enero. Sorprendido por lo ocurrido, destacó que la relación de la familia con el personal era buena y no habían existido quejas por la atención médica.
«El familiar incluso pidió disculpas más tarde por una reacción que dijo no poder explicar. No hubo mala atención ni ningún motivo que justifique semejante nivel de violencia», señaló.
Conclusión
La violencia gratuita e injustificada que se vivió en la Clínica Luro de Mar del Plata ha dejado en evidencia la importancia de mantener la calma y el respeto en situaciones de tensión. La reacción desmedida de los familiares del paciente puso en peligro la integridad física del guardia de seguridad, demostrando que la violencia nunca es la solución a los problemas. Es fundamental aprender a manejar las emociones y resolver los conflictos de manera pacífica, sin recurrir a la agresión física. La seguridad y el bienestar de todos los involucrados deben ser prioridad en todo momento.
