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Familiares piden información sobre desaparecidos: urgente esclarecimiento

Familiares piden información sobre desaparecidos: urgente esclarecimiento

Tragedia en los trenes de alta velocidad en España

“¡Por favor, que nos digan algo!”, reclama entre lágrimas una chica en la puerta del centro cívico Poniente Sur, a pasos de la plaza de toros de la ciudad andaluza de Córdoba. Su prima figura entre el casi medio centenar de desparecidos que viajaban en alguno de los dos trenes de alta velocidad que el domingo chocaron a la altura del pueblo de Adamuz, en Andalucía, y en el que murieron, hasta ahora, 41 pasajeros. Otros 152 resultaron heridos.

A casi dos días de una de las mayores tragedias ferroviarias en la historia de España, la incertidumbre y la desesperación carcomen a los vecinos de Córdoba, de Sevilla, de Málaga y de Huelva, las provincias andaluzas donde vivía la mayoría de las personas que viajaban en los vagones que aún permanecen, destrozados, en las vías.

Porque a las 19.45 del domingo, el tren que había partido de Málaga con destino final en Madrid descarriló y se pasó de riel. En 20 segundos, sus últimos vagones impactaron contra los primeros de otro tren que viajaba en dirección contraria hacia Huelva. Por la brutalidad del impacto, se desplomaron por un terraplén de cuatro metros desde donde aún no lograron recuperarlos.

Este martes, otros tres cuerpos fueron hallados entre los restos de los trenes. La Guardia Civil terminó el rastrillaje de los vagones, con perros especializados en identificar rastros de vida, pasado el mediodía. Cada sector inspeccionado quedó marcado con una cruz fucsia en aerosol.

Patrones genéticos

En los dos trenes que chocaron viajaba 527 pasajeros. Hasta el momento, las dependencias de la Guardia Civil de Córdoba, de Huelva, de Sevilla, de Málaga y de Madrid recibieron denuncias por la desaparición de 43 personas. Y de los 37 cuerpos que fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Córdoba, por ahora sólo cinco fueron identificados a través de las huellas dactilares.

José Juan Fernández Serrano, jefe del Departamento de Biología Criminalística de la Guardia Civil, explicó cómo se está procediendo para identificar a los fallecidos según su ADN: “Hicimos la toma de muestras de los familiares que denunciaron la desaparición de un ser querido y en la noche pasada (la del lunes) nos trasladamos con las muestras genéticas desde Córdoba a Madrid, donde tenemos el laboratorio central. Llegamos a las dos de la mañana y comenzamos con la detección de los perfiles genéticos”.

A la demoledora espera por conocer los resultados de los análisis para saber si las personas desaparecidas figuran entre quienes murieron en el accidente, se suman las historias desdichadas de víctimas y sobrevivientes que perdieron amigos y familiares.

Como la de la menor de los Zamorano Alvarez, una nena de 6 años que el día de la tragedia apareció solita caminando por las vías. Volvía a su casa, en Punta Umbría (Huelva) desde Madrid, con sus papás, su hermano y un primo, que murieron en el accidente. Los Zamorano Alvarez eran conocidos y queridos en su pueblo, donde tenían un negocio de ropa infantil. Habían viajado, como regalo de Reyes, a conocer el Bernabéu y a pasear por la capital.

¿Alteración en la vía?

Este martes, las grúas comenzaron las tareas para levantar los vagones en el terraplén. La tarea es complicada porque la zona es de difícil acceso y porque es preciso trocear los restos de los trenes para recuperarlos y analizar las posibles causas del accidente.

Desde Renfe, la empresa pública que gestiona los trenes españoles, descartan, en principio, que el choque se haya producido por un fallo humano. Tampoco se inclinan por el exceso de velocidad: ambos trenes circulaban a una velocidad menor de la permitida. Sí se detectó una anomalía en los rieles por los que transitaba el tren que descarriló. Lo que aún queda por dilucidar es si ese daño se produjo antes del incidente o si fue producto del choque.

“Hay un primer punto de ruptura (en la vía) en el que se cree que se ha producido el descarrilamiento pero la madre del cordero es saber si ésa es la causa o la consecuencia”, dijo el ministro de Transporte, Oscar Puente. “Han pasado tres trenes 20 minutos antes por ese mismo punto y el propio tren Iryo (el que circulaba desde Málaga hacia Madrid y descarriló) ha pasado, por ese mismo punto, al menos cinco de sus ocho coches, por lo tanto, no parece que el carril estuviera roto en ese momento”, agregó el ministro.

Visita de los reyes

Felipe VI y la reina Letizia recorrieron este martes la zona en la que chocaron los trenes. Saludaron al personal de emergencia y de las fuerzas de seguridad que siguen trabajando en el rescate de cuerpos y en la remoción de los vagones y felicitaron a los vecinos de Adamuz por la solidaridad con la que salieron a las calles a ofrecer cobijo a los sobrevivientes de la tragedia.

Allí conocieron a Julio Rodríguez, un chico de 16 años que el domingo a la nochecita, cuando volvía de pescar con su amigo Jose, vio el revuelo de ambulancias y se acercó hasta las vías para ver qué sucedía. Entre los dos rescataron a varias personas atrapadas en los vagones.

“Llegué aquí (al lugar de la tragedia) y mi cuerpo se convirtió en otro. Sólo pensaba en ayudar, sea como sea. Hice el trayecto de 800 metros para acá y para allá al menos unas seis veces y no me paré a pensar si estaba cansado -contó Julio-. En mitad del camino te encontrabas gente fallecida o cuerpos que no estaban enteros.”

En medio de la devastación y el dolor, las autoridades siguen investigando las causas de esta terrible tragedia ferroviaria, mientras las familias de las víctimas esperan con angustia la identificación de los cuerpos. La solidaridad y valentía de los sobrevivientes y de los vecinos de Adamuz son un rayo de esperanza en medio de la oscuridad que ha dejado este trágico suceso.

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