La violencia en Mar del Plata que no se ve en las redes
Se viraliza el video de los trapitos que extorsionan y maltratan a los automovilistas en cualquier calle de Mar del Plata cuando ellos mismos («los fisuras», los bautizaron acá) son maltratados por los inspectores; vuela en las redes que, como se sabe, nunca terminan de mostrar el cuadro completo. ¿Alguien vio el video del frente de la casa que fue acribillado por varias ráfagas de ametralladora? ¿El del Fiat Palio volcado tras una persecución, hecho un colador, con agujeros de bala hasta en el techo? ¿El de la delivery de 29 años que le pegaron un tiro (tiene la bala alojada en la columna) para robarle la moto?
La otra cara de la inseguridad en Mar del Plata
Los registros de balaceras y cruentos enfrentamientos en los barrios de Mar del Plata tienen un eco discreto, terminan por conformar un mapa de la inseguridad que aquí se nutre cada día con la violencia de entraderas y asaltos al voleo. Y aunque se hable de periferia, porque ocurren en los márgenes, una fiscal -desde su oficina a tres calles de la Bristol- advirtió: «Esto pasa acá, a 15 minutos».
La cruda realidad detrás de los reclamos por seguridad
«Tenemos mucha suerte de no tener más muertos», sostuvo la fiscal Florencia Salas, quien en apenas 72 horas debió intervenir en tres crímenes, tres denuncias de violación y un caso que incluyó el uso de una ametralladora: los peritos levantaron 197 vainas de proyectiles que dispararon contra una casa del barrio José Hernández.
En esos tres días, sumados los casos, la fiscal contó que hubo por lo menos 340 balazos. «Nunca vi algo igual». Ahora, Salas lleva adelante la investigación por la repartidora que fue baleada para robarle la moto.
La trágica ola de violencia en Mar del Plata
Los tres homicidios ocurrieron la semana pasada. El primero fue el de Yoel Castro, de 24 años, baleado en el barrio Coronel Dorrego, en la zona oeste. Hay dos sospechosos identificados y tienen pedido de captura. El segundo se registró al día siguiente, el de Héctor Etcheverry, de 63 años, apuñalado en su casa del barrio Bernardino Rivadavia. El contexto es de extrema marginalidad. Fue detenida una pareja que el hombre alojaba en lo que los investigadores definieron como un «aguantadero».
Al otro día, en el barrio Nuevo Golf, al sudoeste, murió de un balazo en la cabeza un menor de 16 años en la que se cree fue una pelea entre bandas que dejó un Fiat Palio volcado y con casi 40 balazos.
Horas después, fue baleada Stanley cuando pasaba con su moto por Galicia y Nápoles, en el barrio San Martín. Una bala le impactó en la médula, es posible que no vuelva a caminar. La fiscalía consiguió detener a un sospechoso y recuperar la moto en Batán.
La falta de respuesta de las autoridades
El gobierno nacional tiene fuerzas federales aquí, con patrullas y presencia en barrios, la Provincia de Buenos Aires sostiene el Operativo Sol a Sol y la comuna tiene a los agentes de la Patrulla Municipal, a los que el año pasado armó con pistolas no letales. De momento, no hubo autoridad política -local, provincial o nacional- que hiciera referencia a semejante violencia en los márgenes pero que, como avisó la fiscal, se encuentra a una proximidad alarmante.
La violencia en Mar del Plata no se detiene y la comunidad se ve afectada por una ola de crímenes y violencia extrema que requiere acciones urgentes de las autoridades para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
