Furor de musicales en calle Corrientes: llega el del Papa Francisco

P.: ¿Cuál es el mensaje que buscan transmitir con esta obra? ¿Qué esperan que el público se lleve después de verla?
N.C.: El mensaje es complejo y múltiple. Queremos plantear una reflexión sobre el poder, la fe, la responsabilidad y la dignidad del otro. Queremos mostrar a un líder religioso en su dimensión humana, con sus contradicciones y sus dudas. Queremos invitar a pensar en la importancia del diálogo, la escucha y el compromiso social. No buscamos dar respuestas, sino abrir preguntas.
Esperamos que el público se emocione, se conmueva, se cuestione. Que salga con ganas de dialogar, de investigar, de reflexionar. Que sienta que ha vivido una experiencia teatral completa, que ha sido interpelado y desafiado.
P.: ¿Cómo ha sido el proceso de llevar adelante este proyecto en medio de la pandemia? ¿Qué desafíos han enfrentado y cómo los han superado?
N.C.: El proceso ha sido complejo. La incertidumbre, la imposibilidad de ensayar, la dificultad para conseguir financiamiento. Hemos tenido que adaptarnos constantemente a las circunstancias cambiantes. Pero también ha sido un desafío creativo interesante. Hemos encontrado nuevas formas de trabajar, de comunicarnos, de crear juntos a la distancia. La pandemia nos obligó a repensar todo el proyecto y a buscar soluciones innovadoras. Hemos aprendido mucho en este proceso.
P.: ¿Qué expectativas tienen para la presentación del 24 de marzo en el Teatro Picadero?
N.C.: Las expectativas son altas. Estamos emocionados y ansiosos por finalmente poder compartir esta obra con el público. Creemos que es un momento importante para el teatro, para la música en vivo, para la cultura en general. Esperamos que la gente se acerque, se emocione, se conmueva. Que sienta que ha vivido algo único y especial. Que salga con ganas de volver, de seguir explorando, de seguir reflexionando. Esperamos que sea el comienzo de un camino largo y fructífero para esta obra.
P.: ¿Hay planes de llevar la obra a otros escenarios o ciudades luego de la presentación en el Teatro Picadero?
N.C.: ¡Por supuesto! Nuestro deseo es que la obra pueda ser vista por la mayor cantidad de personas posible. Estamos en conversaciones para llevarla a otras ciudades de Argentina y del mundo. Creemos que el mensaje de Francisco es universal y que puede resonar en distintos contextos culturales. Estamos trabajando en la logística y en la planificación de futuras presentaciones. Esperamos poder anunciar pronto nuevas fechas y lugares donde podremos compartir esta obra.
P.: ¿Qué consejo le darías a aquellos que sueñan con crear su propio musical o proyecto artístico?
N.C.: Les diría que no se rindan, que confíen en su visión, que busquen apoyo y colaboración, que sean valientes y persistentes. Crear un proyecto artístico es un desafío enorme, pero también es una experiencia única y enriquecedora. Hay que estar dispuesto a enfrentar obstáculos, a equivocarse, a aprender de los errores. Hay que creer en uno mismo y en el poder transformador del arte. Hay que seguir adelante, a pesar de todo. Porque al final, el arte es lo que nos conecta, lo que nos hace humanos, lo que nos permite soñar y crear un mundo mejor.
En un contexto cultural y teatral en constante evolución, la obra "Francisco, el Papa del fin del mundo" se presenta como un proyecto innovador y ambicioso que busca trascender las fronteras de lo convencional para ofrecer al público una experiencia teatral y musical única. Nicolás Crespo, creador de la música de la obra, nos ofrece una mirada profunda sobre el proceso creativo y las motivaciones que lo llevaron a embarcarse en este proyecto.
La obra, que se presenta en formato de musical, concierto sinfónico y orquesta en vivo, es mucho más que un simple espectáculo musical. Es una declaración cultural que apuesta por la música en vivo, una orquesta en escena, un elenco amplio y un trabajo cooperativo. Es, en palabras de Crespo, creer en que el teatro sigue siendo un espacio de encuentro real, donde la música y la dramaturgia se unen para crear una experiencia emocional e intelectualmente impactante.
El proceso creativo de la obra tuvo sus raíces en una experiencia personal de Nicolás Crespo, quien se vio profundamente conmovido por la figura de Francisco durante un período delicado de su vida. Esta conexión emocional con el personaje fue el punto de partida para la creación de la música y la dramaturgia que conforman la esencia de la obra.
La música, según Crespo, es el corazón de la obra, pero también su pulso. Cada momento histórico se traduce en una atmósfera sonora distinta, donde la música no acompaña la historia, sino que la interpreta y la transforma en una experiencia sensible y emocional para el espectador. El recorrido de la obra atraviesa la vida de Jorge Mario Bergoglio, desde su juventud hasta su papel como líder religioso, mostrando sus conflictos internos, sus dilemas éticos y su compromiso social.
La puesta en escena de la obra se caracteriza por su enfoque en la síntesis y el simbolismo, con una cruz como eje visual, una orquesta en escena y un espacio abierto que permite a los actores respirar y expresarse plenamente. Desde lo actoral, se busca más la comprensión de la interioridad del personaje que la imitación de gestos o tonos de voz, creando una representación más profunda y humana de Francisco.
El mensaje que la obra busca transmitir es complejo y multidimensional, invitando al público a reflexionar sobre el poder, la fe, la responsabilidad y la dignidad del otro. Se busca abrir preguntas más que dar respuestas, y se espera que el público salga de la obra con ganas de dialogar, investigar y reflexionar sobre los temas planteados.
A pesar de los desafíos que la pandemia ha presentado, el equipo creativo de la obra ha logrado adaptarse y encontrar soluciones innovadoras para llevar adelante el proyecto. Con expectativas altas para la presentación en el Teatro Picadero el 24 de marzo, el equipo espera que la obra sea el comienzo de un camino largo y fructífero para esta creación.
Finalmente, Nicolás Crespo ofrece un consejo a aquellos que sueñan con crear su propio proyecto artístico: no rendirse, confiar en la visión, buscar apoyo y colaboración, ser valientes y persistentes. Crear un proyecto artístico es un desafío, pero también una experiencia enriquecedora que puede transformar al creador y al público. El arte es lo que nos conecta, lo que nos hace humanos, lo que nos permite soñar y crear un mundo mejor. En un contexto social y económico complejo, la realización de un musical sobre la figura de Francisco puede parecer un tanto inusual. Sin embargo, al analizar más de cerca la relevancia de esta propuesta, podemos comprender la importancia de abordar temas como el conflicto, el poder y la responsabilidad individual en la sociedad actual.
El diálogo con el presente a través del teatro
El teatro siempre ha sido un medio para reflexionar sobre la realidad que nos rodea, incluso cuando se trata de eventos históricos. En este sentido, la obra sobre Francisco no busca simplemente mirar hacia atrás con nostalgia, sino más bien cuestionar cómo enfrentamos los desafíos actuales.
Relevancia del conflicto y la responsabilidad
En un momento donde el debate público tiende a polarizarse y fragmentarse, la historia de un personaje que supo atravesar tensiones profundas y optó por el diálogo como herramienta resulta sumamente significativa. Francisco, al elegir el camino de la conciliación y la negociación en medio de conflictos, nos invita a reflexionar sobre cómo enfrentamos los desafíos en nuestra propia sociedad.
El peso del poder y la toma de decisiones
Otro aspecto relevante que aborda la obra es el tema del poder y la responsabilidad individual. Francisco, como líder de una institución tan influyente como la Iglesia Católica, tuvo que tomar decisiones trascendentales que impactaron a millones de personas en todo el mundo. Su enfoque en la inclusión, el perdón y la humildad frente al poder establecido, nos invita a cuestionar cómo ejercemos nuestra propia responsabilidad en la sociedad actual.
El impacto en el público
Al salir del teatro, es probable que el público se plantee más preguntas que certezas. Y precisamente ahí radica la importancia de este tipo de propuestas artísticas en un contexto complejo como el actual. El arte, en este caso a través de un musical, nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre temas profundos y actuales, invitándonos a cuestionar nuestras propias creencias y acciones en la sociedad.
En definitiva, hacer un musical sobre Francisco en el contexto social y económico actual no solo es relevante, sino necesario. Nos permite reflexionar sobre temas fundamentales como el conflicto, el poder y la responsabilidad, invitándonos a cuestionar nuestras propias acciones y decisiones en un mundo cada vez más complejo. Al final del día, si la obra logra generar un debate en el público y plantear preguntas importantes, habrá cumplido su función de manera sobresaliente.