Un análisis pone nervioso a Donald Trump, en pleno Foro de Davos
La sola mención de que los inversores europeos podrían deshacerse de los activos estadounidenses, que se calculan en u$s8 billones de dólares, de parte del investigador jefe del Deutsche Bank, George Saravelos, si continúa la escalada de una guerra arancelaria lanzada por los Estados Unidos en represalia por el pobre interés mostrado por los europeos de ceder la soberanía danesa de la isla de Groenlandia, produjo una serie de nervios, rumores y desmentidas.
Esto refleja plenamente la tensión que se vive entre los socios atlánticos y que se verbaliza y demuestra en el World Economic Forum de Davos en Suiza, que se realiza por estas horas.
El banco alemán, clave en la carrera del presidente de Estados Unidos
Deutsche Bank fue el banco más amigo de Donald Trump en el pasado y hoy es la herramienta para advertirle sus límites.
No siempre fue un exitoso empresario. Por el contrario, Trump acumuló fracasos y cesaciones de pago de créditos por negocios que salieron mal con varias entidades bancarias de EE. UU., pero hubo un banco europeo que volvió a confiar en él y ese fue el Deutsche Bank.
Desde mucho antes de que pensara en ser presidente de los EE.UU., Trump realizaba negocios millonarios con dinero prestado de la entidad alemana con sede en Fráncfort.
La toma del Capitolio, hecho crucial en la historia moderna estadounidense, sucedido tras la derrota de Trump ante Joe Biden y que habría sido alentada por el magnate, según varios analistas políticos supuso el comienzo del fin de la histórica relación entre el banco germano y Trump.
En realidad, antes de la última elección presidencial, en la que Trump acabaría perdiendo ante el candidato del Partido Demócrata, la agencia Reuters también había dado cuenta de que el banco alemán quería acabar con los millonarios lazos que aún le unen al presidente saliente de Estados Unidos.
Conclusiones
Europa podría verse obligada a responder para proteger sectores sensibles y preservar su credibilidad política, mientras los mercados descuentan un escenario de mayor volatilidad.
La posibilidad de represalias, nuevas rondas de sanciones y un deterioro más profundo de las relaciones entre europeos y estadounidenses, abre un periodo en el que el comercio global podría quedar subordinado, una vez más, a la confrontación política y a la incertidumbre estratégica.
En resumen, la tensión entre Europa y Estados Unidos a raíz de la posible desinversión de activos estadounidenses por parte de los inversores europeos refleja un escenario de incertidumbre y confrontación que podría tener repercusiones en los mercados financieros globales.
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