Un refugio sanador en medio del caos
En el único lugar de Jerusalén donde hacen oídos sordos a las alarmas que anteceden a la llegada de un misil es en la sede de Mont Scopus del hospital Hadassah, en un suburbio de Jerusalén. Porque el equipamiento y los más de 150 pacientes que, por sus cuadros clínicos, tienen que permanecer internados están a salvo.
Un hospital bajo tierra
Se trata de un hospital bajo tierra. Portátil y protegido de cualquier ataque. Un refugio sanador que se activa o queda anestesiado, según las heridas que provoquen las batallas que Israel libra, desde hace años, en Medio Oriente.
La urgencia de equipar el refugio
Este playón diseñado originalmente como estacionamiento -aunque nunca llegó a cumplir esa función- estaba destinado a convertirse en un edificio de rehabilitación. Pero su planificación debió apurarse con los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 en el que murieron 1.200 personas y otras 3.400 tuvieron que recibir atención médica. La tragedia, que imprime urgencia en todo lo que toca, precipitó su equipamiento.
El testimonio de la doctora Malena Cohen
“Gran parte de los heridos, soldados y civiles, vinieron aquí”, cuenta a Clarín la doctora Malena Cohen. Es la jefa del servicio de neumonología pediátrica. Nació en Argentina, se graduó en la UBA y dio sus primeros pasos en el Hospital Israelita de Buenos Aires. Emigró a Israel en el 2000 con su marido y su primer hijo. Los otros tres nacieron ya en suelo israelí.
El desafío de la guerra para la familia Cohen
Dos de sus tres varones hicieron el servicio militar -que en Israel es obligatorio durante treinta y dos meses- en los últimos tres años. Y el Ministerio de Defensa israelí ya los volvió a convocar como reservistas.
La atención médica en tiempos de guerra
Unos tres mil médicos del Hadassah se rotan en ese hospital que es propiedad privada pero que recibe subvención del Estado para estar activo dentro del servicio público de salud. Ofrece tratamientos de diálisis, traumatología y ortopedia y cirugía, entre otras especialidades. Cuenta, además, con cuatro quirófanos anti-misiles, en un piso inferior.
La realidad en medio del conflicto
Las disonancias entre el presidente estadounidense Donald Trump y la postura de Israel no alteran el ritmo cardíaco del hospital montado en un refugio antimisiles. Un ecógrafo da buenas señales de vida de un bebé inquieto que crece en una panza. Varios médicos debaten, frente a un monitor en el que se ven radiografías, cómo proseguir con la fractura de la pierna izquierda de un señor que aguarda en silla de ruedas.
La realidad de los heridos en medio del conflicto
Desde el inicio de la guerra que echó a rodar el 28 de febrero, las cifras del conflicto en Israel registraron 14 muertos y unas 2.600 personas que fueron heridas por esquirlas o explosiones. El lanzamiento de misiles desde Irán provocó, en once días, la evacuación de más de 3.000 vecinos que debieron dejar sus casas por la destrucción que los misiles de Teherán provocaron en sus hogares.
La esperanza de volver a la superficie
“Esperamos volver a la superficie en tiempos de paz lo antes posible”, dice una enfermera.
La solidaridad en medio del caos
Este miércoles, en Jerusalén, el presidente israelí Isaac Herzog visitó la sede de United Hatzalah, la organización de emergencias médicas de voluntarios que se empeña en llegar a los escenarios donde han ocurridos catástrofes en menos de tres minutos. Su objetivo es estabilizar a los heridos antes de que lleguen las ambulancias.
El impacto de la guerra en la rutina médica
La doctora Cohen, tiene, en estos momentos, 14 chicos internados. “Muchos de mis pacientes son crónicos y es necesario que pueda verlos con regularidad, pero los ataques provocan que no quieran salir de sus casas”, lamenta. “Somos flexibles y les ofrecemos realizar las consultas médicas por teléfono o por videollamada”, señala Cohen.
Un rayo de esperanza en el hospital
Dos nenes de 10 y 11 años, con pijamas mellizos, corren carreras sobre sus sillas de ruedas como si fueran malabaristas. Entran y salen del búnker-hospital escapando de Dush, un payaso que ameniza las horas sin cronómetro que los chicos pasan en ese espacio sin ventanas.
En medio del conflicto, el hospital Hadassah en Jerusalén se convierte en un refugio seguro para cientos de pacientes, mientras la guerra sigue su curso en Medio Oriente. A pesar de las diferencias entre las potencias mundiales, la atención médica y la solidaridad se mantienen firmes en medio del caos. La esperanza de volver a la superficie en tiempos de paz sigue presente en el corazón de los que trabajan incansablemente en este hospital bajo tierra.
