Una noche en vela: la odisea de Carlos «Coco» Bello
Eran las últimas horas del jueves 8 de enero cuando Carlos «Coco» Bello (74) vivió una experiencia que lo marcó para siempre. Conducía su auto rumbo a Pergamino, pero un vuelco lo dejó atrapado en su vehículo, en medio de la noche y lejos de la ayuda. Más de nueve horas de angustia y valentía, en las que se las ingenió para sobrevivir y contar su historia.
Aunque reside en Córdoba, Bello es una figura querida en Pergamino, donde supo presidir el Club Argentino y dejó una huella imborrable. Además, su trayectoria en el ámbito del básquet lo convierte en una persona reconocida, sobre todo por haber representado a Marcelo Milanesio, una leyenda de la disciplina en Argentina en los años 90.
El accidente ocurrió en la ruta nacional 8, a menos de 10 km de su destino. El auto quedó volcado en un pastizal, con Bello atrapado adentro y sin posibilidad de pedir ayuda. «No me desesperé nunca», confesó el protagonista de esta increíble historia, que aún no tiene claras las causas del siniestro.
Tras el vuelco, Bello tuvo que lidiar con la oscuridad, la incomunicación y la imposibilidad de moverse. Sin perder la calma, tomó medidas para garantizar su supervivencia. «Quedé acurrucado, con los asientos encima y vidrios por todos lados. Me tocaba permanentemente para ver si estaba lastimado, porque estoy anticoagulado y cualquier golpe podía ser grave», relató.
Gritos de auxilio y peligro de lluvia: una madrugada de incertidumbre
Las horas pasaban y la situación no mejoraba. Bello permanecía inmóvil, atrapado en su auto y sin señales de auxilio a la vista. Sin embargo, mantuvo la serenidad y la compostura, a pesar de estar aislado y en peligro. «Pedí auxilio durante horas, pero no me escuchaba nadie. El auto no se veía desde ningún lado», recordó.
En medio de la incertidumbre, Bello se esforzó por mantener la calma y la lucidez. Sabía que desesperarse solo empeoraría las cosas. Además, la posibilidad de que comenzara a llover representaba un nuevo desafío y un riesgo adicional para su vida. «Si llueve, el agua me pasa por arriba, porque ese lugar es bajo. Ahí me di cuenta de que tenía que hacer algo más», reflexionó.
Con ingenio y determinación, Bello encontró la manera de liberar espacio dentro del vehículo para poder asomar parte de su cuerpo y llamar la atención de posibles rescatistas. Utilizó un cuchillo, un matafuego y una gamuza para improvisar un plan de escape. Finalmente, logró ser avistado por un camión que pasaba por la zona, poniendo fin a su pesadilla.
Tras ser rescatado, Bello fue trasladado al Hospital San José de Pergamino, donde recibió la atención médica necesaria. Sorprendentemente, ese mismo día recibió el alta y pudo regresar a su hogar. Su historia de supervivencia y valentía resonó en toda la comunidad, dejando un mensaje de esperanza y determinación.
Carlos «Coco» Bello demostró que, incluso en las circunstancias más adversas, la calma, la creatividad y la voluntad de sobrevivir pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Su odisea en la ruta nacional 8 es un recordatorio de la fuerza del espíritu humano y la importancia de mantener la esperanza en medio de la oscuridad.
