Gisèle Pelicot se describe a sí misma como una «muñeca de trapo», sintiéndose abrumada por la revelación de los horrores a los que fue sometida. La noticia la dejó paralizada, incapaz de procesar la magnitud de la traición de su esposo y de los otros hombres involucrados en su abuso.
Horror: Mujer drogada y violada por marido y 50 hombres durante 10 años

En un mundo donde la violencia sexual es una realidad dolorosa y devastadora para muchas personas, la valentía y la determinación de Gisèle Pelicot son un faro de esperanza y empoderamiento. Su historia nos recuerda que el silencio no es la respuesta, y que al compartir nuestras experiencias y buscar ayuda, podemos comenzar el camino hacia la sanación y la justicia.
Gisèle Pelicot ha pasado por un viaje increíblemente difícil, enfrentando el horror de su pasado y luchando por un futuro mejor. Su valentía al enfrentarse a sus abusadores en los tribunales y al compartir su historia con el mundo es un acto de resistencia y fortaleza que merece ser celebrado y apoyado.
Esperamos que la publicación de sus memorias, «Et la joie de vivre», sea un paso más en su camino de sanación y empoderamiento. Al contar su historia, Gisèle nos recuerda la importancia de romper el silencio y buscar la justicia y el apoyo que merecemos.
Su valentía ha inspirado a muchas personas en Francia y en todo el mundo, y su legado perdurará como un recordatorio de que la esperanza y la fuerza interior pueden guiarnos incluso en los momentos más oscuros. Agradecemos a Gisèle Pelicot por su coraje y su determinación, y esperamos que su historia inspire a otros a seguir su ejemplo y buscar la justicia y la sanación que merecen.
En un relato gráfico en sus memorias sobre cómo fue informada de los crímenes, Gisèle Pelicot contó que el sargento adjunto de policía, Laurent Perret, le advirtió que estaba a punto de ver imágenes impactantes. «Les voy a mostrar fotos y videos que no les van a gustar», dijo Perret mientras se preparaba para reproducir imágenes de ella siendo violada mientras estaba inconsciente, filmadas por su esposo.
La reacción inicial de Pelicot fue de incredulidad. «No reconocí a los hombres. Ni a esta mujer. Tenía las mejillas tan flácidas. Su boca tan lacia. Parecía una muñeca de trapo», escribió en sus memorias sobre el juicio por violación que conmocionó al mundo. «El policía mencionó un número. Cincuenta y tres hombres vinieron a nuestra casa a violarme», enumeró.
Gisèle Pelicot ha instado a las víctimas de violación a «nunca avergonzarse», en su primera entrevista televisiva desde que su ex marido fue condenado, junto con otros 50 hombres, por violarla bajo los efectos de las drogas durante nueve años. En la entrevista con France 5, declaró: «La vergüenza se te pega, se te pega a la piel. Y esa vergüenza es una doble condena. Es un sufrimiento que te infliges a ti misma».
En el libro, relata que, en los meses previos al juicio, sintió cierta inquietud por comparecer no solo ante el tribunal en la ciudad de Avignon, en el sur de Francia, sino también en los noticieros de televisión de todo el mundo. Sin embargo, a medida que se acercaba el juicio, se convenció cada vez más de que, al permanecer en el anonimato, habría protegido a sus agresores del escrutinio internacional.
Hasta que la policía le mostró los vídeos encontrados en la computadora de su entonces marido en 2020, Pelicot creía que la amaba y que su matrimonio era feliz. La policía le confiscó la computadora, tras arrestarlo por grabar bajo las faldas de mujeres en un supermercado. Admitió la grabación a su esposa, alegando que había perdido el juicio temporalmente, pero no confesó lo que le había hecho.
A pesar de su estupefacción y asco, ella seguía dispuesta a perdonarlo con la condición de que acudiera a un psicólogo y comenzara terapia. Este compromiso se desmoronó días después, con la revelación de las violaciones.
La mañana en que se enteró de los crímenes había comenzado tranquilamente. Pelicot, que estaba de vacaciones familiares, estaba tan absorta viendo a su nieta jugar al tenis que no oyó sonar su teléfono. Cuando volvió a llamar, la policía les pidió a ella y a su marido que acudieran a la comisaría de Carpentras, un pueblo cerca de Mazan.
Dominique Pelicot fue entrevistado primero solo. Luego, el sargento adjunto Perret acompañó a Gisèle a su despacho. «Me preguntó cómo conocí a Dominique y le respondí que fue en casa de mi tía en julio de 1971, y que fue un flechazo», escribió.
Se horrorizó cuando Perret le preguntó si a veces intercambiaban parejas. «Me oí balbucear que el intercambio de parejas era inconcebible para mí. No soportaba que otros hombres me tocaran. Necesitaba sentir. Me preguntó si creía conocer tan bien a mi marido como para que no pudiera ocultarme nada. Dije que sí», escribió en las memorias.
Cuando le contó que su marido había sido acusado de violación y drogarla, rompió a llorar. Cuando recuperó la compostura, le mostró fotos y vídeos tomados del ordenador de su marido. Él sacó una foto y se la entregó. Una mujer con ligas yacía de costado. Un hombre negro estaba a su lado, penetrándola. «Eres tú en esta foto», dijo Perret. «No, no soy yo», respondió ella.
Le mostró una foto de otro hombre violándola, todavía con su uniforme de bombero puesto. Para entonces, apenas podía oír lo que decía el policía. «Era como el eco lejano de una voz», escribe. Entonces se les unió una joven psicóloga.
El juicio resultó en la condena de su ex marido y otros 50 hombres por violación y drogarla durante nueve años. Fue un momento de justicia para Pelicot, quien finalmente pudo ver a sus agresores enfrentar las consecuencias de sus acciones.
En sus memorias, Gisèle Pelicot ha compartido su historia de valentía y resistencia ante la adversidad. Su mensaje de esperanza para otras víctimas de violación es claro: nunca avergonzarse y luchar por la justicia.
La historia de Pelicot es un recordatorio de la importancia de hablar sobre la violencia sexual y apoyar a las víctimas en su búsqueda de justicia. Su valentía al enfrentar a sus agresores en el juicio ha inspirado a muchas personas y ha contribuido a crear conciencia sobre la gravedad de este tipo de crímenes.
Esperamos que su historia sirva como un llamado a la acción para combatir la violencia de género y proteger a las víctimas de abuso. Gisèle Pelicot es un ejemplo de fortaleza y resiliencia, y su valentía al compartir su historia merece ser reconocida y celebrada.
La lucha de Pelicot contra la sociedad patriarcal y machista
Pelicot, una mujer de 73 años residente en la isla de Ré, frente a la costa oeste de Francia, ha decidido alzar la voz contra la sociedad patriarcal y machista que ha marcado su vida.
En una reciente entrevista con la revista Télérama, Pelicot expresó que su lucha no se basa en coraje, sino en voluntad y determinación para generar un cambio en la mentalidad de la sociedad actual.
Una historia de resiliencia y optimismo
Pelicot dejó claro que su libro no narra únicamente las experiencias dolorosas que ha vivido, sino que también resalta su capacidad de resiliencia y optimismo.
A pesar de los obstáculos y desafíos que ha enfrentado a lo largo de su vida, Pelicot se considera una optimista incondicional, afirmando que, a pesar de sus 73 años, sigue sintiéndose viva y en la capacidad de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas de la vida.
La autora destaca que es posible hacer amigos, encontrar nuevas pasiones e incluso enamorarse de nuevo, demostrando que la edad no es un impedimento para seguir disfrutando de la vida y buscando la plenitud.
Un mensaje de esperanza y empoderamiento
Las palabras de Pelicot reflejan un mensaje de esperanza y empoderamiento para todas aquellas personas que han enfrentado situaciones de injusticia y desigualdad en una sociedad aún permeada por el patriarcado y el machismo.
Su determinación para alzar la voz y su actitud positiva ante la vida son un ejemplo de cómo es posible transformar el dolor en fortaleza y seguir adelante con valentía.
Pelicot nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuestionar las normas establecidas y a luchar por una sociedad más justa e igualitaria, donde todos y todas puedan vivir en plenitud y libertad.
Conclusiones
En resumen, la historia de Pelicot es un testimonio de resiliencia, optimismo y lucha contra las estructuras patriarcales que aún persisten en nuestra sociedad.
Su mensaje de esperanza y empoderamiento nos recuerda la importancia de mantenernos firmes en nuestras convicciones y de trabajar juntos para construir un mundo más justo y equitativo para todas y todos.