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Impacto económico en Argentina por crisis en Irán y compra de GNL

Impacto económico en Argentina por crisis en Irán y compra de GNL

En 2020, el país importó un total de 20.000 millones de metros cúbicos de GNL a un costo de u$s6.000 millones, lo que representó un déficit energético del 1,5% del PIB. En 2021, esta cifra descendió a 15.000 millones de metros cúbicos y u$s4.500 millones, gracias a un invierno más benigno y una menor dependencia de las importaciones.

Con la nueva gestión privada, se espera que el país pueda optimizar sus costos y aumentar su eficiencia en la importación de GNL, reduciendo así la presión sobre las cuentas públicas y mejorando la seguridad energética a largo plazo. Sin embargo, el desafío es enorme y requiere de una coordinación perfecta entre el sector público y privado para garantizar un suministro estable y a precios competitivos.

En definitiva, la crisis energética global ha puesto a la Argentina en una encrucijada difícil, pero también en una oportunidad única para redefinir su matriz energética y su posición en el mercado internacional. La decisión de delegar la importación de GNL a manos privadas es un paso audaz que busca modernizar el sector energético y adaptarse a un escenario global cada vez más volátil y complejo.

El desafío ahora es lograr una transición suave y eficiente, que garantice la seguridad energética del país sin comprometer su estabilidad económica. Solo el tiempo dirá si esta apuesta por la privatización de la importación de GNL fue acertada, pero lo que es seguro es que la Argentina no puede darse el lujo de quedarse atrás en un mundo que cambia a pasos agigantados.

La evolución de las importaciones de GNL en Argentina

Durante 2024 de acuerdo a las cifras públicas de Enarsa, la Argentina importó un total de 30 cargamentos de GNL por un monto aproximado de u$s672 millones.

En aquel invierno, el precio promedio por cada millón de BTU (MMBTU) se ubicó en torno a los u$s10,7, una cifra que permitió un ahorro significativo respecto de los picos históricos de la pospandemia.

El panorama cambió en 2025, donde se observó una dinámica diferente que sirve de advertencia para el nuevo operador privado. El año pasado, la cantidad de buques se mantuvo en niveles similares —se adjudicaron finalmente 27 barcos— pero el costo total ascendió a cerca de u$s740 millones. Este incremento respondió a un precio promedio de importación más elevado, que osciló entre los u$s12,5 y los u$s13,6 por MMBTU en las licitaciones de Enarsa.

Impacto de la infraestructura y las decisiones de importación

En 2024, el país logró reducir las importaciones en más de u$s1.000 millones respecto del año anterior porque la entrada en operación de nueva infraestructura de transporte como el gasoducto Perito Moreno permitió un mayor abastecimiento del mercado local.

En 2025, parte de las importaciones de GNL no fueron para el abastecimiento de la demanda prioritaria (usuarios residenciales) sino para desplazar parte de los combustibles más caros y contaminantes como el gasoil y el fuel oil que utilizan las centrales térmicas.

Desafíos y dependencia del mercado internacional

A pesar de los récords de producción en el yacimiento neuquino, la Argentina sigue atada al mercado spot global para superar los meses de frío extremo, una dependencia que ahora el sector privado deberá gestionar con sus propios recursos.

El nuevo comercializador privado debutará con el riesgo de enfrentar un mercado internacional con precios sensiblemente altos, como ya ocurrió en 2022 cuando se llegaron a pagar hasta 28,8 dólares por MMBTU tras la invasión rusa en Ucrania.

Conclusiones y perspectivas

En resumen, la evolución de las importaciones de Gas Natural Licuado en Argentina ha mostrado variaciones significativas en los últimos años, influenciadas por factores como la infraestructura de transporte, las decisiones de importación y la dependencia del mercado internacional. Si bien en 2024 se lograron importantes ahorros, 2025 evidenció un aumento en los costos que deberán ser gestionados por el nuevo operador privado. La diversificación de fuentes de energía y la optimización de los recursos serán clave para garantizar un abastecimiento eficiente y sostenible en el futuro.

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