">

Indigencia infantil: sin AUH ni Tarjeta Alimentar, alcanzaría 16,4% – UCA

Indigencia infantil: sin AUH ni Tarjeta Alimentar, alcanzaría 16,4% – UCA

En la "era de la motosierra" que obtuvo un amplio consenso en las urnas, el recorte de planes sociales como Potenciar Trabajo fue una política de Estado. No obstante, no se cuestionó la Asignación Universal por Hijo (AUH) o la Tarjeta Alimentar, y además en el primer año de gobierno de La Libertad Avanza se incrementaron los montos destinados a esos programas sociales destinados a proteger a la niñez y la adolescencia de entornos más vulnerables.

Pero hoy en día la AUH no ayuda a combatir la pobreza sino que los efectos de la vulnerabilidad socioeconómica se traducen en aspectos como el aprendizaje y las amistades de los niños y niñas más carenciados.

Un informe difundido hoy por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que analiza la evolución de la pobreza infantil entre 2018 y 2026, revela que, si bien la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar (TA) logran contener las situaciones más extremas -sin ellas, la indigencia infantil pasaría del 9,5% al 16,4%-, su capacidad para sacar a los hogares de la pobreza es mucho más limitada: la tasa de pobreza infantil aumentaría del 42,5% al 47,8% si no existieran estos programas.

"Las transferencias sostienen un piso mínimo frente a la indigencia, pero no alcanzan para superar la pobreza en todas sus dimensiones", señalaron Valentina González Sisto e Ianina Tuñón, autoras del informe.

La pobreza e indigencia golpean con más fuerza a la infancia

La **pobreza infantil alcanzó su máximo histórico en 2024** (70,4%) y, si bien descendió, en 2026 aún **afecta a más de 4 de cada 10 niños, niñas y adolescentes** (42,5%), siempre según el informe de ODSA-UCA.

La **indigencia, por su parte, afecta a 1 de cada 10** (9,5%). En toda la serie, los hogares con niñas, niños y adolescentes registran tasas sistemáticamente más altas que los hogares sin niños/as, un fenómeno que el informe denomina **»infantilización de la pobreza»** (los hogares con más niñas, niños y adolescentes suelen tener menos ingresos por integrante).

En ese marco, la **AUH y la Tarjeta Alimentar explican más del 90% de la reducción** estimada de la pobreza infantil y alrededor del 97%-98% de la reducción de la indigencia en la infancia, muy por encima de otras ayudas públicas o de organizaciones sociales, calcularon los analistas del ODSA.

El poder de compra de estas transferencias fluctuó fuertemente a lo largo del período: de cubrir entre el 12% y el 28% de la canasta básica alimentaria en el peor momento de 2024, se recuperó hasta alcanzar entre el 39% y el 62% en 2026.

**Vale la pena recordar que, en agosto 2026, por AUH los padres o tutores perciben en bruto $150.848 por cada menor, en tanto que la Tarjeta Alimentar cubre montos que arrancan en $72.250 por mes y alcanzan los $149.425 para las familias con tres o más hijos**.

El Observatorio de la UCA entiende que, aunque la pobreza disminuyó entre 2024 y 2026, la «brecha» -la distancia promedio entre el ingreso de los hogares pobres y el valor de la Canasta Básica Total- se mantuvo prácticamente sin cambios. Esto indica que quienes continúan siendo pobres no están más cerca de superar esa condición que en los peores momentos de la crisis económica.

Empleo, territorio y familia: los factores que más pesan

El riesgo no se distribuye equitativamente. La calidad del empleo del adulto a cargo es el factor que genera las brechas más amplias: **en 2026, hay más de 50 puntos porcentuales de diferencia en la tasa de indigencia entre hogares con jefe/a asalariado formal y aquellos con jefe/a no ocupado**.

Los hogares monomarentales y la residencia en la región del Noreste Argentino (NEA) también multiplican las probabilidades de caer en la pobreza o indigencia, de acuerdo al mencionado análisis.

El informe analiza también **privaciones no monetarias** a partir de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) 2025. Los datos muestran que:

– 37,5% de los niños, niñas y adolescentes (NNyA) **no puede comprar ropa o calzado** por motivos económicos.
– 36,8% presenta **dificultades en el aprendizaje escolar**.
– 27,3% tiene **pocos amigos o dificultades para hacer amigos**.
– 18,1% sufre malestar emocional (tristeza, ansiedad).

En todos los casos, estas privaciones se agravan cuanto más bajo es el nivel socioeconómico del hogar, indica el ODSA-UCA.

En resumen, la lucha contra la pobreza infantil en Argentina sigue siendo un desafío importante, donde programas como la AUH y la Tarjeta Alimentar son fundamentales para contener la situación, pero se requieren medidas adicionales para lograr una verdadera superación de la pobreza en todas sus dimensiones. El impacto de la tecnología en la educación

La tecnología ha revolucionado la forma en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos en la sociedad moderna. Y uno de los campos donde su influencia ha sido más evidente es en el ámbito educativo. La integración de la tecnología en las aulas ha cambiado la forma en que los estudiantes aprenden y los profesores enseñan, creando nuevas oportunidades y desafíos en el proceso educativo.

Una de las formas en que la tecnología ha transformado la educación es a través del acceso a información ilimitada. Antes, los estudiantes dependían de los libros de texto y las bibliotecas para obtener información, pero ahora pueden acceder a una gran cantidad de recursos en línea con solo unos clics. Esto les permite investigar y explorar temas de forma más profunda y amplia, fomentando la curiosidad y el aprendizaje autodirigido.

Además, la tecnología ha hecho posible la personalización del aprendizaje. Con herramientas como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, los educadores pueden adaptar el contenido y la metodología de enseñanza a las necesidades individuales de cada estudiante. Esto significa que los estudiantes pueden aprender a su propio ritmo, reforzando sus fortalezas y trabajando en sus debilidades de manera más efectiva.

Otro aspecto importante es la colaboración y la comunicación. La tecnología ha facilitado la colaboración entre estudiantes y profesores, así como entre estudiantes de diferentes partes del mundo. Plataformas de aprendizaje en línea, como Google Classroom o Moodle, permiten a los estudiantes trabajar juntos en proyectos, compartir ideas y recibir retroalimentación de sus compañeros y maestros de una manera más fácil y eficiente.

Además, la tecnología ha ampliado el acceso a la educación. Con la educación en línea y las clases virtuales, los estudiantes pueden aprender desde cualquier lugar y en cualquier momento, rompiendo barreras geográficas y socioeconómicas. Esto es especialmente importante en contextos donde el acceso a la educación tradicional es limitado, como en zonas rurales o en países en desarrollo.

Sin embargo, a pesar de todos los beneficios que la tecnología ha aportado a la educación, también ha planteado algunos desafíos. Uno de los principales problemas es la brecha digital. Aunque la tecnología ha mejorado el acceso a la educación para muchos, todavía existen disparidades en cuanto al acceso a dispositivos y conexión a internet, lo que puede excluir a algunos estudiantes de los beneficios de la educación digital.

Además, la tecnología también ha planteado preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de los datos de los estudiantes. Con la recopilación de datos en línea y el uso de plataformas educativas, existe el riesgo de que la información personal de los estudiantes sea comprometida. Es fundamental que se implementen medidas de seguridad y privacidad para proteger la información de los estudiantes y garantizar un entorno seguro de aprendizaje en línea.

En conclusión, la tecnología ha tenido un impacto significativo en la educación, transformando la forma en que los estudiantes aprenden y los profesores enseñan. Ha ampliado el acceso a la educación, promovido la personalización del aprendizaje y fomentado la colaboración y la comunicación. Sin embargo, también ha planteado desafíos, como la brecha digital y las preocupaciones sobre la privacidad de los datos. Es fundamental que se aborden estos desafíos de manera efectiva para aprovechar al máximo el potencial de la tecnología en la educación y garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a una educación de calidad en la era digital.

Salir de la versión móvil