Jacques Prévert, el poeta, guionista y artista francés nacido en 1900, es recordado y celebrado en el mundo entero por su impacto en la cultura francesa de posguerra y su influencia en la poesía, el cine y la música. Mañana se cumplirá un nuevo aniversario de su nacimiento, y es un momento oportuno para reflexionar sobre su legado y su contribución a las artes.
Prévert es conocido por su poesía sencilla, emotiva y a menudo humorística. Su obra más famosa, «Las hojas muertas» («Les feuilles mortes»), ha sido versionada en numerosos idiomas y se ha convertido en un clásico atemporal. En Argentina, la canción fue popularizada por Estela Raval y los Cinco Latinos, pero la influencia de Prévert va mucho más allá de las interpretaciones musicales.
Dos de sus libros de poesía más importantes, «Paroles» (1945) y «Fatras» (1966), trascendieron las fronteras de los intérpretes populares y llegaron a un público más amplio, incluyendo a jóvenes sesentistas que encontraron en sus versos una voz que resonaba con la época. Sus poemas como «Déjeuner du matin» («Desayuno») y «Barbara» se convirtieron en referentes culturales y emocionales para muchas personas.
La colaboración de Prévert con el director Marcel Carné en películas como «Les enfants du paradis» (1945) marcó un hito en la historia del cine francés. Esta película, considerada una de las mejores de la cinematografía francesa, celebraba la imaginación y la libertad en tiempos de censura y represión, reflejando la postura antiautoritaria y rebelde de Prévert.
A lo largo de su carrera, Prévert mantuvo una postura crítica y antidoctrinaria en relación con la política. Si bien se involucró en movimientos de izquierda y resistió activamente durante la Ocupación alemana, nunca se afilió al Partido Comunista y mantuvo su independencia de pensamiento. Su defensa de los marginados, su burla a los poderes instituidos y su fidelidad a la libertad individual lo convirtieron en una figura incómoda para la derecha y la izquierda dogmática.
La accesibilidad y la simplicidad de la poesía de Prévert han sido motivo de controversia entre los críticos. Algunos lo han despreciado por considerarlo demasiado sencillo, pero su popularidad perdura a través de las reediciones, los recitales y las lecturas públicas. Su colaboración con el compositor Joseph Kosma en la creación de canciones como «Las hojas muertas» ha dejado una huella indeleble en la cultura francesa y mundial.
En definitiva, Jacques Prévert es un poeta y artista cuya obra trasciende fronteras y generaciones. Su legado en la poesía, el cine y la música sigue vivo y continúa inspirando a artistas y amantes de la cultura en todo el mundo. En este aniversario de su nacimiento, recordamos y celebramos la vida y obra de un hombre cuya voz ha dejado una marca imborrable en la historia de las artes.
El legado de Jacques Prévert en la canción francesa
La canción “Les feuilles mortes” es un claro ejemplo del impacto que tuvo Jacques Prévert en la música francesa del siglo XX. Aunque su protagonista, Yves Montand, no la canta en el film, la melodía tocada con una armónica por Jean Vilar logra transmitir toda la melancolía y la nostalgia que caracterizan a la composición.
Esta canción, que surgió en una Francia recién salida de la ocupación alemana, se convirtió en una de las más versionadas del siglo, llegando a ser traducida a múltiples idiomas, incluido el inglés como “Autumn Leaves”. Grandes figuras del jazz como Billie Holiday, Chet Baker y Frank Sinatra la interpretaron, demostrando así la universalidad de la obra de Prévert.
La influencia de Prévert en la música no se limita a “Les feuilles mortes”. Su ética y estética, compartidas con Georges Brassens, se reflejan en la desconfianza hacia las instituciones, el rechazo al moralismo y la defensa de la libertad individual. Brassens llevó a la guitarra lo que Prévert había plasmado en sus poemas y guiones, mostrando una vez más la conexión entre la poesía y la canción popular.
La chanson francesa de posguerra se convirtió en un espacio de circulación poética, donde los textos de Prévert encontraron un lugar destacado. Su confianza en la inteligencia emocional del oyente y su capacidad para transmitir emociones complejas sin caer en la grandilocuencia son aspectos que siguen siendo radicales en la actualidad.
A pesar de que la poesía-canción ha perdido relevancia frente a otras formas culturales, la presencia de Prévert en la cultura popular sigue siendo sólida. Sus versos siguen apareciendo en diferentes medios, desde canciones hasta películas, libros y redes sociales, manteniendo viva su obra y su legado.
Volver a “Les feuilles mortes” hoy en día nos permite apreciar la belleza y la profundidad de la obra de Prévert. Aunque ya no lidere los debates teóricos, su presencia en la memoria cultural y en la vida cotidiana de muchos países es innegable. La batalla por su legado, como la que se libra en París por su apartamento-museo, es una muestra de que su figura sigue siendo objeto de interés y admiración.








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