En un movimiento sorprendente, el Gobierno de Javier Milei ha puesto en marcha un proceso licitatorio para privatizar dos corredores de rutas nacionales con peajes, totalizando casi 2.000 kilómetros en todo el país. Estos tramos, el «Sur-Atlántico-Acceso Sur» y el «Pampa», representan una nueva etapa en la gestión de las vías de comunicación en Argentina.
Un aumento significativo en la cantidad de cabinas de peaje
Una de las novedades más destacadas de estas licitaciones es el marcado aumento en la cantidad de cabinas de peaje que se habilitarán una vez que las empresas privadas tomen el control de los tramos. Actualmente, hay 10 estaciones de cobro en funcionamiento, pero con la privatización se agregarán otras 9 cabinas, lo que representa un cambio significativo en la infraestructura vial del país.
Inicialmente, los tramos Acceso Sur–Atlántico–Sur se iban a licitar por separado, pero para hacer más atractivo el negocio se decidió fusionarlos en un solo paquete. Esto demuestra la estrategia del Gobierno para incentivar la participación de las empresas en la mejora y mantenimiento de las rutas nacionales.
Nueva licitación: obras y negocios colaterales
Al igual que en casos anteriores, las bases y condiciones de las nuevas licitaciones contemplan varios puntos relevantes. Los nuevos concesionarios estarán obligados a mantener la infraestructura existente y realizar obras iniciales de puesta en valor, obligatorias y de rehabilitación. Además, se les permitirá encarar negocios colaterales como centros comerciales, estaciones de servicio, restaurantes y más.
Para financiar las obras, las empresas podrán ceder en garantía hasta un 70% de los ingresos y la mayor parte de las acciones de la sociedad concesionaria. Esta medida busca garantizar la inversión en la mejora de las rutas y generar oportunidades de negocio para las empresas privadas.
Resumen de la privatización de los tramos de rutas nacionales
En resumen, la gestión de Javier Milei ha dado un paso importante hacia la privatización de tramos de rutas nacionales, con la licitación de casi 2.000 kilómetros de vías con peajes. Este proceso incluye un aumento significativo en la cantidad de cabinas de peaje, la posibilidad de realizar negocios colaterales y la obligación de mantener y mejorar la infraestructura existente.
La privatización de estos tramos de rutas nacionales representa una nueva etapa en la gestión vial del país, con el objetivo de mejorar la calidad de las carreteras y brindar servicios adicionales a los usuarios. A medida que las empresas privadas asuman el control de estos corredores, se espera una transformación en la experiencia de viaje y en la infraestructura de las rutas en Argentina.
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