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La iglesia de Barracas: vecinos recuperan historia y arte

La iglesia de Barracas: vecinos recuperan historia y arte

La historia de la parroquia Santa Lucía en Barracas es un relato de arraigo y devoción que se remonta a casi dos siglos atrás. Desde sus inicios en 1733, la presencia de la santa en el barrio ha sido un pilar fundamental para la comunidad. Con el traslado definitivo a Barracas en 1859 y la fundación de la iglesia en 1887, la parroquia ha sido testigo de innumerables eventos y ha sido un punto de encuentro para los fieles.

Hoy, gracias al esfuerzo y dedicación del padre Pepe Lozzia y de todos los colaboradores, la parroquia Santa Lucía está experimentando un proceso de restauración que busca devolverle su esplendor y rescatar los colores de su rica historia. Los trabajos, que comenzaron con los altares y se extendieron a las pinturas del interior del templo, han permitido recuperar parte de la belleza artística que caracteriza a este lugar sagrado.

En este proceso de restauración, la comunidad ha jugado un papel fundamental. A través de donaciones y promesas de particulares, se ha logrado financiar gran parte de las intervenciones necesarias. La colaboración de los vecinos de Barracas ha sido crucial para llevar adelante este proyecto y para mantener viva la llama de la devoción por Santa Lucía.

Mariana Díaz Vélez, que trabaja en el santuario, destaca la importancia de los trabajos previos que allanaron el camino para las restauraciones visibles en el interior del templo. La restauración, que no ha recibido subsidios externos, se ha financiado en su mayoría con aportes de los propios fieles y peregrinos que visitan la parroquia.

Las obras de restauración han revelado la magnitud del talento artístico que ha dejado su huella en la parroquia a lo largo de los años. La técnica del marouflage empleada en las obras de Augusto Juan Fusilier en el ábside ha permitido preservar y recuperar la belleza de estos murales que datan de principios del siglo XX.

La restauración de la cúpula, con otra obra de Fusilier que representa la procesión de Santa Lucía, ha sido un desafío que ha implicado la consolidación de grietas, la reintegración cromática y el tratamiento de zonas afectadas. Este arduo trabajo ha dado como resultado una cúpula que vuelve a brillar con todo su esplendor.

Para aquellos que han crecido y vivido en Barracas, la restauración de la parroquia Santa Lucía va más allá de la mera conservación de un edificio histórico. Es la recuperación de un lugar de encuentro, de devoción y de recuerdos familiares que forman parte de su identidad y de su historia.

En definitiva, la restauración de la parroquia Santa Lucía en Barracas es un acto de amor, devoción y compromiso con la historia y la comunidad. Cada pincelada, cada intervención, representa un eslabón en la cadena de generaciones que han encontrado en este lugar un refugio espiritual y un punto de unión. Es un tributo a la fe, a la historia y a la belleza que perdurará en el tiempo como un legado de amor y devoción.

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