La Motosierra Fiscal en Tiempos de Rendimiento Decreciente
La motosierra entró en fase de rendimiento decreciente y cada vez va a resultar más difícil mantener el equilibrio entre ingresos y gastos: esa es la conclusión a la que llegaron la mayoría de los analistas de las cuentas fiscales luego de observar los datos correspondientes a febrero.
Si bien el gobierno volvió a celebrar otro mes con superávit primario -el número 25 en la era Milei-, se notó que el entusiasmo derivado de este dato ya no surte el efecto de antaño. Ocurre que desde hace siete meses consecutivos que se registran caídas interanuales reales en la recaudación impositiva. Y esto lleva a que haya una necesidad cada vez mayor de recortar el gasto público, algo que empieza a ser difícil de sostener desde el punto de vista político.
El Dilema de los Ingresos y la Presión Impositiva
El ministro Toto Caputo dijo que era natural la caída en la recaudación, porque la propia filosofía de la gestión Milei es la disminución de la presión impositiva. Y, efectivamente, se han eliminado tributos como el impuesto PAIS, se han recortado aranceles de importación y también retenciones a la exportación. El gobierno cuantifica ese alivio en 2,5% del PBI.
Lo que Caputo no dice, y es justamente donde ponen la lupa los economistas críticos, es que la recaudación no sólo se resintió por esa baja en la carga tributaria sino también por una tendencia recesiva en algunos sectores de la producción y por la caída real del salario.
El Impacto en los Impuestos y las Retenciones
Esto se refleja, por ejemplo, en el magro ingreso por el IVA, el impuesto que por excelencia refleja las variaciones de actividad en el comercio y la industria, volvió a marcar una caída de 3% en términos reales.
Los números volvieron a ser claros: si se eliminase el impuesto al cheque de un plumazo, se perdería un 7,5% de los ingresos fiscales. Y en cuanto a las retenciones, ya el año pasado tuvieron una rebaja que explica buena parte de la caída recaudatoria: representaron un 4,9% en el total recaudado, cuando se esperaba que su importancia relativa creciera por la eliminación del impuesto PAIS.
El Desafío del Ajuste Fiscal
Se enfría la caja de ARCA. Las perspectivas no son buenas en el lado de los ingresos: lejos del 4,5% de aumento del PBI que proyecta el gobierno, los economistas que participan en la encuesta REM del Banco Central creen que la economía sólo va a subir un 3%.
Es por eso que la expectativa del mercado es que, para que realmente se cumpla el objetivo fiscal de este año, el gobierno va a depender más del recorte de gastos que del aumento del ingreso.
Menos Margen para Suba Tarifaria
Es cierto que todavía hay lugares donde apretar, como los subsidios a los servicios públicos. Pero incluso ese rubro tiene complicaciones. Uno es su propio límite natural, dado que ahora representan 0,7% del PBI, una cifra menor si se considera que durante los momentos de «tarifas pisadas» los subsidios representaron más del doble.
Hay un efecto de doble filo: como está quedando demostrado en los datos del IPC, el recorte del subsidio se traduce en un impulso inflacionario por «recomposición de precios relativos».
La Inflación y el Gasto Jubilatorio
Según un reporte del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), los rubros del gasto público que más han crecido en el último año son los que están ligados a la inflación, mientras que los no indexados registraron una caída del 11,4% en el primer bimestre.
Destaca particularmente al renglón de jubilaciones y pensiones, que en lo que va del año llevan un aumento real de 2,3%. Es una cifra que influye más de lo que parece a primera vista, si se considera que las jubilaciones representan más del 40% del presupuesto.
La Pelea que Viene: el Salario Estatal
Con ese panorama de gasto jubilatorio al alza y una caja de ARCA con bajos ingresos, para que las cuentas cierren se necesita un mayor esfuerzo de «motosierra». Hay todavía margen para el recorte en subsidios, pero es un rubro que no representa más del 6% del presupuesto.
De manera que el otro gran renglón del gasto a revisar es el de los salarios del personal estatal, que equivale a un 12% del gasto total. Pero claro, se trata de un tema de alta sensibilidad social y política, en el que se prevé un endurecimiento de las protestas sindicales.
En resumen, la situación fiscal actual refleja un desafío creciente en el equilibrio entre ingresos y gastos, donde los recortes en la carga impositiva y el gasto público se vuelven cada vez más complejos de sostener. La necesidad de ajustes adicionales en un contexto de presiones inflacionarias y demandas sociales representa un desafío significativo para la gestión económica del gobierno.
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