En el año 2025, la provincia de Buenos Aires marcó un hito al establecer la primera regulación del uso de la inteligencia artificial en el ámbito público provincial. Esta medida surgió como respuesta a la designación de una IA como funcionaria en el Municipio de Zárate, generando un debate sobre la necesidad de marcos legales en torno a esta tecnología.
Magia versus impacto
La inteligencia artificial representa tanto oportunidades como desafíos. Si bien puede mejorar diversos aspectos de la sociedad, también conlleva el riesgo de profundizar desigualdades si no se utiliza de manera adecuada. Es crucial entender que la IA no reemplaza el criterio humano, sino que puede potenciar nuestras capacidades si se implementa de forma ética y responsable.
Inteligencia versus experiencia
La IA posee inteligencia cognitiva, pero carece de experiencia corporal, emocional y relacional. Gobernar en la era de la IA requiere la integración de habilidades humanas con las tecnológicas, así como la capacidad de anticiparse estratégicamente a los cambios que esta tecnología implica. Es fundamental que cada territorio encuentre su propio camino en la regulación de la inteligencia artificial, adaptándose a sus necesidades y contextos específicos.
Extractivista versus colaborador
La IA puede ser utilizada de forma extractivista, generando beneficios para unos pocos a expensas de la sociedad en su conjunto, o de manera colaborativa, resolviendo problemas de forma colectiva. La decisión sobre qué tipo de IA queremos construir es política, y debemos asegurarnos de que esta tecnología se dirija hacia el bienestar común y la inclusión social.
En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, es responsabilidad de los políticos y legisladores comprender y regular la inteligencia artificial de manera eficiente. La anticipación estratégica, la integración de habilidades humanas y tecnológicas, y la visión de futuro son elementos clave para garantizar que la IA beneficie a la sociedad en su conjunto.
En resumen, el desafío de gobernar en la era de la inteligencia artificial implica comprender su impacto, integrar habilidades humanas y tecnológicas, y tomar decisiones políticas que promuevan una IA colaborativa y ética. La clave está en construir marcos legales que potencien las posibilidades de la tecnología, pero siempre resguardando el bienestar de las personas y la sociedad en su conjunto. La importancia de la educación en la sociedad actual
La educación es uno de los pilares fundamentales en la sociedad actual. A lo largo de la historia, la educación ha sido considerada como un medio para el desarrollo individual y colectivo de las personas, así como un instrumento para la transformación social. En la actualidad, la educación sigue desempeñando un papel crucial en el desarrollo de las sociedades, ya que contribuye a la formación de individuos críticos, reflexivos y capaces de enfrentar los desafíos del mundo contemporáneo.
En primer lugar, la educación es un derecho fundamental de todas las personas. Según la Declaración Universal de Derechos Humanos, todas las personas tienen derecho a la educación, la cual debe ser gratuita y obligatoria en la etapa básica. Este derecho es crucial para garantizar la igualdad de oportunidades y el acceso a la formación académica, independientemente del origen social, económico o cultural de cada individuo. La educación es un derecho que debe ser protegido y promovido por los Estados, ya que es un medio para el desarrollo integral de las personas y su participación activa en la sociedad.
Además, la educación es un factor determinante en el desarrollo económico y social de los países. La educación contribuye al crecimiento económico al aumentar la productividad de la fuerza laboral, fomentar la innovación y el emprendimiento, así como reducir la pobreza y la desigualdad. Los países con altos niveles de educación suelen tener mejores indicadores de desarrollo humano, como mayor esperanza de vida, menor mortalidad infantil y mayor acceso a servicios básicos. Por lo tanto, la educación es un factor clave para el progreso de las sociedades y el bienestar de sus habitantes.
Por otro lado, la educación desempeña un papel fundamental en la formación de ciudadanos críticos y responsables. La educación no solo implica adquirir conocimientos y habilidades, sino también desarrollar valores, actitudes y competencias que permitan a las personas convivir de manera respetuosa y solidaria en sociedad. La educación fomenta el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y la toma de decisiones informadas, lo cual es esencial para el ejercicio de la ciudadanía activa y la participación democrática.
Asimismo, la educación promueve la inclusión social y la diversidad cultural. La educación es un espacio de encuentro y diálogo entre personas de distintas procedencias, creencias y culturas, lo cual contribuye a la construcción de una sociedad más plural y tolerante. La educación intercultural y la educación inclusiva son fundamentales para promover la igualdad de oportunidades y la cohesión social, así como para combatir la discriminación y el racismo.
En conclusión, la educación es un pilar fundamental en la sociedad actual. La educación es un derecho humano que debe ser garantizado por los Estados, ya que es un medio para el desarrollo integral de las personas y el progreso de las sociedades. La educación contribuye al crecimiento económico, la formación de ciudadanos críticos y responsables, la inclusión social y la diversidad cultural. Por lo tanto, invertir en educación es invertir en el futuro de las sociedades y en el bienestar de sus habitantes.
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