El Grupo San Cristóbal y SIISA, por su parte, comparten una mirada centrada en la protección de datos y la reducción de riesgos. En el caso de San Cristóbal, la métrica de confianza se basa en la transparencia de los procesos y la seguridad de la información que se maneja en cada interacción con el cliente. Por otro lado, SIISA mide el impacto de la inteligencia artificial en la calidad de las decisiones comerciales y en la optimización de la gestión de riesgos en el sector comercial.
En Schneider Electric, la confianza se traduce en la eficiencia energética y la seguridad en los procesos industriales. La empresa valora la capacidad de la inteligencia artificial para prevenir fallas, optimizar el consumo de energía y garantizar la continuidad de las operaciones en entornos críticos.
En resumen, la integración de la inteligencia artificial en la seguridad informática y la experiencia del usuario ha marcado un antes y un después en la forma en que las empresas gestionan la confianza de sus clientes. La adopción de métricas centradas en la confianza sostenida, la reducción de fricciones y la percepción de seguridad ha permitido a las compañías adaptarse a un entorno digital cada vez más complejo y exigente.
La confianza se ha convertido en el nuevo estándar de éxito en el mundo digital, y las empresas que logren construir y mantener la confianza de sus usuarios a través de la inteligencia artificial serán las que lideren el mercado en la era de la transformación digital. La combinación de tecnología, seguridad y experiencia del usuario se ha convertido en el eje central de la estrategia empresarial, y las empresas que logren dominar este equilibrio serán las que se destaquen en un entorno altamente competitivo y en constante evolución.
En definitiva, la inteligencia artificial ha llegado para quedarse y transformar la forma en que interactuamos con la tecnología. La confianza es el nuevo mantra en el mundo digital, y las empresas que logren ganarse la confianza de sus usuarios a través de la inteligencia artificial serán las que marquen la pauta en la nueva era digital. Este sistema de IA transcribe y analiza llamadas de clientes para identificar patrones y mejorar la calidad del servicio. Sin embargo, la ética y la transparencia son fundamentales en este proceso, ya que se trata de datos sensibles y conversaciones privadas. Por eso, Ferraro explicó que implementaron controles estrictos sobre quién puede acceder a las grabaciones, cómo se utilizan los datos y qué medidas se toman para proteger la privacidad de los clientes.
En el caso de SIISA, Mero destacó la importancia de la transparencia algorítmica: explicar de manera clara y sencilla cómo funciona la IA, qué datos se utilizan, cómo se toman las decisiones y qué impacto pueden tener en los usuarios. Esta apertura no solo fortalece la confianza, sino que también empodera a los usuarios para comprender y cuestionar el funcionamiento de los sistemas automatizados.
En Schneider Electric, Miranda apuntó a la necesidad de una gobernanza ética que garantice que los algoritmos se utilizan de manera responsable y respetuosa. Esto implica establecer límites claros sobre qué decisiones pueden delegarse a la IA, cómo se evalúan los riesgos éticos y cómo se protege la privacidad y los derechos de los usuarios.
En este sentido, la colaboración entre empresas, reguladores, académicos y la sociedad civil se vuelve crucial para establecer estándares éticos y transparentes en el uso de la IA. La creación de comités de ética, la realización de auditorías independientes y la promoción de la alfabetización digital son algunas de las iniciativas que pueden contribuir a construir una inteligencia artificial confiable y ética.
En conclusión, si la derivación sube, es una señal temprana de fricción o falta de confianza en el canal automatizado. Para fortalecer la confianza en la IA, es necesario abordar la ciberseguridad, la gobernanza ética y la transparencia algorítmica. Solo así podremos garantizar que la inteligencia artificial no solo sea eficiente, sino también ética y responsable en su relación con los usuarios.
La integración de la inteligencia artificial (IA) en las operaciones diarias de las empresas ha revolucionado la forma en que se gestionan los datos, se toman decisiones y se interactúa con los clientes. Sin embargo, esta revolución tecnológica también ha traído consigo importantes desafíos en términos de ética, gobernanza y ciberseguridad.
Uno de los principales beneficios de la IA en el sector de seguros es su capacidad para monitorear la calidad del servicio, inferir emociones de los clientes y detectar oportunidades de mejora. Los modelos de Speech Analytics, por ejemplo, permiten analizar las interacciones verbales entre agentes y clientes para identificar patrones de comportamiento y mejorar la experiencia del cliente.
Sin embargo, el uso de motores de transcripción no calibrados correctamente puede introducir sesgos en el análisis de sentimientos y llevar a decisiones injustas. La calidad del dato no estructurado es fundamental para garantizar la precisión de los modelos y evitar resultados erróneos que puedan perjudicar a los clientes o a los agentes de seguros.
La biometría vocal también plantea desafíos en términos de privacidad y seguridad de los datos. Los patrones vocales son considerados datos biométricos y deben ser tratados con precaución para evitar su mal uso. Grupo San Cristóbal destaca la importancia de contar con consentimientos claros, minimización estricta y protocolos de ofuscación para proteger la privacidad de los clientes.
La auditabilidad de los modelos de IA es otro aspecto crucial en la gobernanza de los datos. Cada métrica de Speech Analytics debe ser trazable hasta el segmento de audio y texto que la justificó, permitiendo una validación humana inmediata y garantizando la transparencia en el proceso de toma de decisiones.
En cuanto a la ética en la IA, empresas como SIISA y Schneider Electric destacan la importancia de contar con marcos regulatorios, auditorías independientes y técnicas de explicabilidad para evitar la opacidad en los modelos de IA. La transparencia y la explicabilidad son clave para generar confianza tanto en los clientes como en los reguladores.
La convergencia entre la experiencia del cliente y la ciberseguridad plantea desafíos adicionales en términos de equilibrar la velocidad y la innovación con la seguridad y el cumplimiento. Baufest propone «industrializar» los guardrails de seguridad para permitir que los equipos de CX puedan incorporar medidas de protección sin que estas interfieran con la agilidad y la personalización de los servicios.
En Grupo San Cristóbal, la integración de la tecnología con la supervisión humana es clave para garantizar que las experiencias sean ágiles, simples y digitales sin comprometer la seguridad de la información. La seguridad debe ser un habilitador que brinde confianza a los clientes sin sacrificar la innovación y la personalización de los servicios.
La colaboración entre equipos multidisciplinarios, que combinen especialistas en IA, ciberseguridad y experiencia de usuario, es fundamental para abordar los desafíos éticos y de ciberseguridad en la implementación de la IA. La integración temprana de conceptos de seguridad en el diseño de productos y servicios permite anticipar riesgos y acelerar la adopción de nuevas tecnologías.
En resumen, la IA ofrece grandes oportunidades para mejorar la calidad del servicio, personalizar la experiencia del cliente y optimizar las operaciones de las empresas. Sin embargo, es fundamental abordar los desafíos éticos, de gobernanza y ciberseguridad para garantizar que su implementación sea ética, transparente y segura para todos los involucrados.
En Baufest anticiparon que la IA automatizará casi todas las tareas repetitivas de ciberseguridad e incluso una parte importante de la toma de decisiones operativas. Los equipos migrarán hacia funciones de mayor valor: investigación, diseño de arquitecturas complejas, respuesta a incidentes sofisticados y evaluación de riesgos cualitativos vinculados a percepción, marca y confianza, no reducibles a métricas puramente técnicas.
En este contexto, la formación continua se vuelve crítica: la abstracción tecnológica crece, y sin bases conceptuales sólidas «el conocimiento construido será frágil». El talento deberá dominar tanto los fundamentos de ciberseguridad como los principios de funcionamiento y los riesgos de la IA para poder innovar o supervisar con criterio.
En Supervielle proyectan un escenario en el que los equipos enfrenten «ciberataques sintéticos» y se apoyen cada vez más en soluciones agénticas que liberen tiempo para la gestión de incidentes complejos, la anticipación de amenazas emergentes y la construcción de una postura resiliente.
La colaboración entre humanos y agentes digitales será clave: la posibilidad de desarrollar agentes autónomos de seguridad abre un nuevo paradigma en la defensa adaptativa. La idea de agentes que funcionen como red teams automatizados, intentando vulnerar la propia infraestructura para encontrar fallas antes que los atacantes, refuerza la visión de una defensa cada vez más proactiva y menos reactiva.
Modo ya opera bajo un enfoque «AI First»: ante cualquier desafío, la primera pregunta es cómo la IA puede ayudar a resolverlo. Ese principio se traduce en inversiones concretas como Jarvis, una plataforma de asistentes internos de IA que permite compartir agentes personalizados entre equipos, balanceando eficiencia, seguridad y gobernanza de datos. La apuesta es clara: la IA no solo protege, también habilita nuevas formas de trabajo y productos de mayor valor.
Mero, de SIISA, introdujo una advertencia que funciona como horizonte de lo que viene: «Las amenazas y las defensas aprenderán a vulnerarse mutuamente. Surgirán nuevos problemas como el phishing hiper personalizado o el malware polimórfico». A su juicio, la IA obligará a los equipos de seguridad a pasar de un rol reactivo a uno proactivo y autónomo, con inversiones prioritarias en automatización inteligente, detección en tiempo real, formación en inteligencia artificial aplicada a seguridad y colaboración multidisciplinaria. La capacidad de entrenar IA que intenten vulnerar los propios sistemas y generen parches antes de que los atacantes descubran las brechas será una ventaja competitiva decisiva.
En Schneider Electric proyectan una creciente demanda de especialistas en entornos híbridos OT/IT, donde las fronteras entre el mundo digital y la infraestructura física se difuminan. La IA, anticipó Miranda, llevará a los equipos hacia roles más predictivos, capaces de anticipar fallas combinando datos energéticos, térmicos, de red y patrones de comportamiento, mientras muchas tareas rutinarias se automatizan. Las inversiones críticas estarán en gobernanza de datos, comprensión profunda de modelos y seguridad aplicada a infraestructura crítica, con un fuerte componente ético.
En última instancia, todas estas miradas convergen en una misma idea: la IA no reemplaza a los equipos de ciberseguridad ni a los diseñadores de experiencia de usuario, los redefine. Cambia qué tareas realizan, qué habilidades necesitan y cómo se organiza el trabajo entre humanos y agentes digitales, en un ecosistema donde la confianza ya no es un subproducto, sino el centro de la estrategia.
En resumen, el avance de la IA en el campo de la ciberseguridad está transformando la forma en que los equipos trabajan, priorizando tareas de mayor valor y promoviendo la colaboración entre humanos y agentes digitales. La formación continua, la anticipación de amenazas y la adaptación a entornos híbridos son clave para enfrentar los desafíos que plantea esta nueva era de la ciberseguridad. El arte de la fotografía: una mirada a través del lente
La fotografía es una forma de arte que ha evolucionado a lo largo de los años, desde sus inicios en el siglo XIX hasta la era digital en la que nos encontramos actualmente. A través de la lente de una cámara, los fotógrafos pueden capturar momentos únicos y transmitir emociones a través de imágenes estáticas.
La fotografía se ha convertido en una herramienta poderosa para contar historias, documentar eventos importantes y capturar la belleza del mundo que nos rodea. Con el avance de la tecnología, la fotografía se ha vuelto más accesible para una mayor cantidad de personas, lo que ha permitido que se explore y se experimente de nuevas formas.
Uno de los aspectos más fascinantes de la fotografía es su capacidad para congelar el tiempo. En una fracción de segundo, un fotógrafo puede capturar un momento fugaz que de otra manera se perdería para siempre. Esta capacidad de detener el tiempo y preservar recuerdos es lo que hace que la fotografía sea tan especial.
Además de su función como herramienta para capturar momentos, la fotografía también puede ser una forma de expresión artística. Los fotógrafos pueden utilizar diferentes técnicas y estilos para transmitir sus emociones y visiones al espectador. Desde la fotografía en blanco y negro, que evoca una sensación de nostalgia y melancolía, hasta la fotografía de colores vibrantes que nos sumerge en un mundo de fantasía y alegría, hay una infinita variedad de formas en las que los fotógrafos pueden expresarse a través de sus imágenes.
La composición es un aspecto fundamental en la fotografía, ya que determina cómo se organiza y se presenta la imagen. Los fotógrafos deben tener en cuenta elementos como la regla de los tercios, la simetría, la profundidad de campo y la iluminación para crear imágenes visualmente atractivas y equilibradas. La composición es lo que diferencia una fotografía ordinaria de una extraordinaria, ya que puede transformar una escena cotidiana en una obra de arte.
Además de la composición, la elección del sujeto es otro aspecto importante en la fotografía. Los fotógrafos pueden optar por capturar paisajes impresionantes, retratos emotivos, escenas urbanas caóticas o detalles mínimos que pasan desapercibidos a simple vista. Cada sujeto tiene su propio significado y belleza, y depende del fotógrafo encontrar la mejor manera de capturarlo y transmitirlo a través de la imagen.
La edición digital ha revolucionado la forma en que se procesan y se retocan las fotografías. Con programas como Adobe Photoshop y Lightroom, los fotógrafos pueden ajustar el brillo, el contraste, la saturación y el enfoque de sus imágenes, así como eliminar imperfecciones y añadir efectos especiales. La edición digital permite a los fotógrafos dar rienda suelta a su creatividad y experimentar con diferentes estilos y técnicas para lograr el resultado deseado.
En resumen, la fotografía es mucho más que simplemente apretar un botón y capturar una imagen. Es una forma de arte que requiere habilidad técnica, creatividad y sensibilidad para poder transmitir emociones y contar historias a través de las imágenes. A través de la lente de una cámara, los fotógrafos pueden explorar el mundo que los rodea y compartir su visión única con el resto del mundo. La fotografía es una forma de expresión poderosa que nos permite ver el mundo de una manera nueva y emocionante, y nos invita a reflexionar sobre la belleza y la complejidad de la vida.
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