La tendencia preocupante de la inflación
La publicación del IPC de 2,8% de diciembre ha reabierto todos los debates que parecían cerrados. ¿Está llegando el gobierno al límite de su capacidad para controlar la inflación, entrando ahora en un proceso de aumento de precios? ¿Fue la compra de reservas la «culpable» de esta aceleración, obligando al Banco Central a inyectar pesos en la economía? ¿El cambio de bandas de flotación empeorará las cosas al indexar al dólar con una inflación creciente?
Detrás de las celebraciones por el 31,5% anual -el dato más bajo desde 2017- es evidente la preocupación generalizada por la tendencia creciente en los últimos meses. Las perspectivas inmediatas no son alentadoras, con pronósticos de una continuación en la subida del IPC en enero y febrero.
El impacto de los cambios estadísticos
La nueva canasta utilizada por el Indec, donde los servicios tienen una mayor ponderación que los bienes, implica un cambio significativo en la medición de la inflación. Rubros como la vestimenta, calzado, electrodomésticos y equipamiento del hogar, que mostraron aumentos más moderados, ahora tendrán menor peso en el cálculo del IPC.
Este nuevo enfoque podría afectar la percepción de la caída inflacionaria basada en el abaratamiento relativo de ciertos bienes. La suba tarifaria en servicios como electricidad y gas, sumada al cambio estadístico, apunta a un escenario poco alentador para los próximos meses.
El desafío de mantener la inflación bajo control
Para que la inflación de 2026 se mantenga en torno al 20%, se requeriría un IPC mensual promedio de 1,6%. Sin embargo, las proyecciones menos optimistas sugieren un escenario con una inflación cercana al 25%, lo que complicaría el objetivo gubernamental.
La compra de reservas y la inyección de pesos en la economía podrían agravar tanto la inflación como la presión alcista sobre el dólar. La estrategia de acumular reservas mientras se intenta contener el tipo de cambio plantea desafíos significativos en el actual contexto económico.
El dilema de la política monetaria
El gobierno se enfrenta a un dilema entre acumular reservas con un piso implícito para el tipo de cambio nominal o apretar la política monetaria para contener la inflación. La disyuntiva entre mantener un ancla cambiaria o permitir una mayor fluctuación del peso genera divisiones entre los expertos.
La incertidumbre sobre el impacto de las medidas económicas en curso alimenta el debate sobre el futuro de la inflación en Argentina. Mientras algunos ven signos positivos en la política monetaria actual, otros señalan posibles consecuencias negativas a largo plazo.
Conclusiones
En medio de un escenario económico desafiante, la evolución de la inflación en Argentina genera preocupación y debate entre los especialistas. La combinación de factores como la compra de reservas, el cambio estadístico en la medición del IPC y la incertidumbre sobre la política monetaria plantean retos significativos para el gobierno en su intento por controlar la inflación y estabilizar la economía.
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