Reconciliación de los Cristianos en el 1.700 Aniversario del Primer Concilio de Nicea
El Papa llegó a Nicea, hoy Iznik, para conmemorar los 1700 años del Primer Concilio Ecuménico de la Iglesia, en 325, que aprobó el Credo que rezan hasta hoy los cristianos. En una época dramática en muchos aspectos, el Papa pidió la reconciliación de los cristianos, invitándolos a superar las divisiones que aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio la vida.
En una época dramática en muchos aspectos, en los que las personas se ven sometidas a innumerables amenazas a su propia dignidad, el 1.700 aniversario del primer Concilio de Nicea es una valiosa ocasión para preguntarnos quién es Jesucristo en la vida de las mujeres y los hombres de hoy, quién es para cada uno de nosotros, explicó León XIV desde la plataforma colocada en la zona arqueológica donde se descubrieron los restos de la basílica de San Neófito, construida donde se celebró el Concilio.
“Todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen, y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio la vida”, agregó el Papa, citando a su predecesor, el Papa argentino Francisco, que falleció recientemente.
La Importancia de la Reconciliación
El Papa señaló que “hoy la reconciliación es un llamamiento que surge de toda la humanidad afligida por los conflictos y la violencia. El deseo de plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos”. En el Credo Niceo, aprobado por el Concilio Ecuménico, “no sería posible invocar a Dios como Padre si nos negáramos a reconocer como hermanos y hermanas a los demás hombres y mujeres, también ellos creados a imagen de Dios”, dijo el Papa.
Existe una hermandad universal independiente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión, destacó León rodeado de los patriarcas ortodoxos y otras ramas del cristianismo.
La Unidad como Camino
El Papa destacó que “el uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza”, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro, el diálogo y la colaboración. Agradeció al patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, y a los representantes de otras comunidades cristianas por conmemorar juntos el aniversario del Concilio de Nicea.
Los ortodoxos rusos estuvieron ausentes, ya que su líder, el patriarca Cirilo de Moscú y toda Rusia, no respondió a la invitación. A lo largo de la historia, Nicea ha sido testigo de eventos significativos para la cristiandad, incluyendo terremotos que destruyeron templos construidos en su honor.
Una presencia inesperada
Un hecho singular que reveló la prensa local, fue la expulsión del turco Mehmet Ali Agcá de Iznik, que intentó asesinar al Papa Juan Pablo II en 1981. Agcá pasó más de veinte años en una cárcel italiana y se radicó en su país. Al parecer, explicó que había venido para hablar con el Papa “dos o tres minutos”.
Qué pasó en Nice hace 1.700 años
El emperador Constantino convocó en el año 325 el primer Concilio Ecuménico con el objetivo de unificar posiciones que dieran un renovado impulso a la religión. Acudieron 318 obispos de Oriente y Occidente. La gran decisión que inmortalizó a Nicea fue la aprobación del Credo Niceo, fundamento de la fe cristiana hasta hoy. En Nicea se enfrentaron posturas sobre la divinidad de Jesús, y finalmente se aprobó el Credo que hoy recitan los cristianos.
En resumen, la conmemoración del Primer Concilio de Nicea nos invita a reflexionar sobre la importancia de la reconciliación y la unidad en el cristianismo, así como a recordar los eventos históricos que marcaron el camino de la fe. Es un recordatorio de la necesidad de superar las divisiones y buscar la fraternidad universal en un mundo marcado por conflictos y violencia.
