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Luciano Benavides se impone en caravana de camellos por 2 segundos

Luciano Benavides se impone en caravana de camellos por 2 segundos

El imprevisto que marcó la diferencia

La carrera de casi 8,000 kilómetros entre los extremos del desierto de Arabia Saudita transitó por dunas, pistas de arena, rocas y caminos abiertos donde cualquier imprevisto podía redefinir la clasificación. Fue precisamente uno de esos imprevistos naturales el que marcó un punto de inflexión.

El encuentro con los camellos

Aunque los videos se viralizaron tras la conquista de Benavides, en la Etapa 12, entre Al Henakiyah y Yanbu, el estadounidense Ricky Brabec, máximo rival del argentino por el título y quien comenzó como líder de la general la última etapa, sufrió un contratiempo que pocos podían prever: una multitud de camellos atravesó el trayecto de competencia.

La maniobra de Brabec

Según reconstruyen los testimonios y las imágenes oficiales, el paso de más de sesenta animales obligó a Brabec a reducir la velocidad y maniobrar con extrema cautela para evitar un choque. «Los camellos estaban como locos en la carretera. No sabía qué hacer. Perdí tiempo porque estuve como 600 metros en primera», declaró el norteamericano, molesto por lo sucedido.

La estrategia de Benavides

«La última gran etapa del rally de este año fue muy dura, con muchos cambios de terreno que la convirtieron en una etapa completa. Me lo pasé genial persiguiendo a los chicos que iban delante y estoy contento de haber terminado el día con un buen resultado. Hoy hubo un poco de tráfico en la carretera, con algunos camellos ‘como participantes de última hora’ en el Dakar de este año», había bromeado en su cuenta oficial de Instagram el viernes.

El desenlace emocionante

Esa pequeña demora -fruto de un fenómeno tan propio del medio natural en el que se desarrolla el Dakar- tuvo un efecto dominó. En la jornada final, Benavides se mantuvo concentrado y aprovechó un fallo de navegación de su rival en los últimos kilómetros para recortar la diferencia y sobrepasarlo en el último sprint. El argentino cruzó la meta en segundo lugar en la etapa decisiva, pero con el tiempo suficiente para arrebatarle el título por apenas dos segundos a Brabec, en lo que se consagró como el Dakar más ajustado de todos los tiempos.

La victoria de Benavides

«Maldición… qué último día tan salvaje», escribió Brabec en sus redes sociales. «Justo aquí, a unos pocos kilómetros de la llegada… No lo sé. Tomé el camino equivocado a la izquierda. El camino era corto y a la izquierda, así que giré a la izquierda. Eso me puso en una mala situación, y ya está. Me siento terriblemente mal. Luchamos duro toda la segunda semana y por dos segundos, es muy ajustado», resumió en declaraciones a Motorsport.

El simbolismo de los camellos

Para Benavides, la victoria representa mucho más que un trofeo. Llegó tras una carrera de perseverancia, en la que debió sobreponerse a lesiones físicas y mantener la fe incluso cuando las probabilidades matemáticas parecían desfavorables. «Cuando llegué, no sabía qué había pasado. Además estaban en juego los bonus de tiempo (se premia al que marcha adelante abriendo pista). Y por dos segundos gané el Dakar. Lo digo y no lo puedo creer», le dijo el salteño a Clarín.

La lección del Dakar

El papel de los camellos, en ese sentido, se convirtió en símbolo de la imprevisibilidad del Dakar, una prueba donde la resistencia, la estrategia y también los caprichos del desierto pueden decidir un título. El episodio no solo llamó la atención de los fanáticos y de los medios, sino que sirvió para recordar que, en el rally más exigente del planeta, hasta los elementos más inesperados pueden inclinar la balanza.

La carrera del Dakar nos deja una lección clara: en la competencia más desafiante, hasta los imprevistos más inesperados pueden ser determinantes. La victoria de Benavides por apenas dos segundos sobre Brabec resalta la importancia de la estrategia, la concentración y la capacidad de adaptación en un entorno tan impredecible como el desierto de Arabia Saudita.

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