La emotiva despedida de Marcelo Gallardo
El destino no podía estar tan encaprichado con Marcelo Gallardo, el entrenador que es estatua en River y que tuvo que decir adiós prematuramente por no encontrarle la vuelta al equipo. El Muñeco merecía despedirse con una buena victoria, más allá de que el triunfo no maquille la crisis futbolística. En un duelo signado por la emotividad, River le ganó 3-1 a un muy pobre Banfield. Así, luego de marcar presencia contra los jugadores, los hinchas abandonaron el Monumental con una sonrisa y casi sin voz de tanto ovacionar al técnico saliente. «Muñeco/Muñeco/Muñeco«, se escuchó antes, durante y después del encuentro.
El peculiar momento de Gallardo en sus últimos meses
Los últimos meses de Marcelo Gallardo estuvieron marcados por la confusión a la hora de plantar los equipos y también de planear los partidos. Y la noche de su despedida regaló otra determinación que funciona como perfecta radiografía de su peculiar momento: Sebastián Driussi, ese por el que siempre apostó como delantero centro al punto de declarar que no había atacantes de área para traer a River, terminó jugando de mediapunta con el juvenil Joaquín Freitas de referencia. Y ojo: no le salió mal ese movimiento de fichas porque el conjunto local completó un digno primer tiempo, más allá del tanto del empate de Mauro Méndez. Tuvo fluidez y energía; además generó varias situaciones de peligro.
La apuesta por los jóvenes y los jugadores de la cantera
Gallardo decidió que los pibes y los nacidos en el club (más Moreno y Vera) sean los que pongan la cara para el duelo final. Tal vez sabía el entrenador el clima que se viviría. Estuvo en llamas el Monumental, con ganas de marcarles la cancha a los futbolistas, especialmente a los que arrancaron en el banco de suplentes. Se repitieron los silbidos y se mezquinaron los aplausos. Bajo esa coyuntura es complejo jugar, pero River se animó a juntar pases siempre conectado por un muy movedizo y participativo Driussi, uno de los más reprobados. Facundo Sanguinetti fue figura en la etapa inicial con un par de buenas atajadas. Lucas Martínez Quarta marcó de cabeza a los 12 minutos. El gol fue sinónimo de tranquilidad. Mereció ampliar la ventaja el local. Fueron buenos los aportes de Subiabre y de Freitas. Todo hasta que en el minuto final el chico Facundo González quedó enganchado y Mauro Méndez empató después de un buen desborde de Tiziano Perrota. Otra vez los silbidos para viajar igualados al entretiempo.
El gol de la paz y el adiós a Gallardo
La paz llegó en la primera del complemento: Driussi tocó al gol después de un rebote en el palo tras un zurdazo de Subiabre, que volvió a evidenciar que merece más minutos en cancha. El Gordo, uno de los mimados por el DT, gritó luego de 14 partidos. La última vez había sido el 21 de agosto de 2025 contra Libertad de Paraguay.
Un rato después, Freitas definió un centro al medio de Galván para poner el 3-1 y para darle el golpe letal a Banfield.
Un adiós con nostalgia y agradecimiento
Fue entonces cuando el Monumental dejó de ver lo que pasaba en la cancha para mirar al banco de suplentes, ahí donde estuvo parado Gallardo. Se sucedieron los mimos. El aplauso final, con todos de pie, fue conmovedor. El duelo se consumió entre la nostalgia y el agradecimiento. Una etapa con más sombras que luces se cerró. Se abrirá otra historia. Y los jugadores tienen mucho por revertir.
En resumen, la despedida de Marcelo Gallardo fue un momento emotivo en el que River logró una victoria que, aunque no cambie la situación del equipo, permitió a los hinchas ovacionar a su técnico. Con decisiones peculiares en su último partido, Gallardo apostó por los jóvenes y los jugadores de la cantera, cerrando así una etapa marcada por altibajos y desafíos.
