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Matías Jurado: Asesino serial aprende a leer y escribir en la cárcel mientras se investigan más víctimas

Matías Jurado: Asesino serial aprende a leer y escribir en la cárcel mientras se investigan más víctimas

El perfil de Matías Jurado

A simple vista se nota que Matías Jurado (37) es un tipo duro. Tiene el pecho cruzado de arriba a abajo por una enorme cicatriz y al menos seis marcas de puntazos en su abdomen, junto con tres tatuajes. Habla poco y no admite haber hecho nada malo. Desde el 1 de agosto de 2025 -un día después de su detención en su casa de Alto Comedero, Jujuy– vive prácticamente solo en el pabellón de máxima peligrosidad del penal de Gorriti.

No trae problemas intramuros, no habla con nadie, ningún familiar o amigo fue a visitarlo en estos meses. Apenas un dolor de rodilla le hizo pedir un traslado a un traumatólogo. Cuando los psicólogos intentaron entrevistarlo no les dijo nada que les permitiera reconstruir su historia.

Además de evaluarlo como imputable -por lo que irá a juicio-, lo definieron como un sociópata: «Alguien que se caracteriza por marcada falta de empatía hacia los demás, un fuerte egocentrismo y el desprecio por las normas sociales. Tiende a actuar impulsivamente, con baja tolerancia a la frustración, lo que puede derivar en conductas agresivas o violentas».

Institucionalizado desde adolescente y con una historia no oficializada de abusos, Jurado se mueve como un experto en saber qué decir y qué no para no incriminarse. El fiscal Guillermo Beller nunca logró que declare en la causa.

Los crímenes

En la investigación ya le acreditaron cinco homicidios, todos cometidos con la misma modalidad. Todos presentan la misma dificultad para los investigadores: Jurado limpió tan bien su casa que solo se encontraron minúsculos rastros de ADN de las víctimas.

Jorge Omar Anachuri (68) Sergio Alejandro Sosa (25) Miguel Ángel Quispe (60) Juan José Ponce (51) Juan Carlos González (60) fueron identificados, aunque sus cuerpos nunca aparecieron. Pero dos patrones quedaron sin dueño y por eso la semana pasada se hizo un llamado a la ciudadanía a acercarse a fiscalía en caso de tener un familiar desaparecido a partir de 2020.

«Tras la conferencia de prensa mandaron mail a la fiscalía muchas familias. Tenemos todo preparado en el laboratorio genético del Ministerio Publico de la Acusación para comenzar con los cotejos. Yo creo que se va a presentar mucha gente. Hay plazo hasta el 28 de febrero», le dijo a Clarín el fiscal Beller.

Modus operandi

Jurado parece tener un doble estándar de limpieza. Por un lado, su casa era un desorden total y las antropólogas forenses que trabajaron en el lugar percibieron un fuerte olor a “grasa humana”. Por otro, costó encontrar rastros porque limpió todo muy bien e, incluso, en una de las entrevistas con las psicólogas se quejó de la suciedad de la cárcel.

En la casa de Jurado se tomaron 61 muestras, 24 de ellas de sangre. A su vez, de estas últimas se lograron extraer 21 perfiles genéticos, incluyendo el los de las tres personas que vivían en la llamada «casa del horror»: el acusado, su sobrino y su padrastro.

Los peritos del Departamento de Criminalística de la Policía jujeña y Gendarmería Nacional revisaron a fondo el domicilio Jurado. Allí recolectaron 56 indicios, de los cuales, 42 fueron enviados al Laboratorio de Genética Forense del NOA. Entre esas muestras había restos óseos, armas blancas, manchas parduscas, manchas reveladas por el reactivo Blue Star Forensic, una vaina servida y ropa de vestir y de cama.

Conclusiones

Matías Jurado, el presunto asesino serial detenido en Jujuy, ha conmocionado a la sociedad por la brutalidad de sus crímenes y su comportamiento sociopático. Su historia de violencia y marginación lo ha llevado a cometer actos atroces, dejando un rastro de horror en la comunidad. A medida que avanza la investigación, se descubren más detalles escalofriantes sobre su modus operandi y la magnitud de sus crímenes. La justicia deberá actuar con firmeza para asegurar que no haya más víctimas de este peligroso individuo.

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