A continuación, se presenta un artículo basado en el contenido original proporcionado:
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La apertura indiscriminada de las importaciones establecida por el Gobierno, y la expansión que muestran las compras online a portales chinos como Shein y Temu a partir de esa medida, mantienen en terapia intensiva la situación productiva en la mayoría de las textiles y fabricantes de calzado con base en la Argentina. Un ejemplo en ese sentido corresponde a Dass, la firma brasileña que en su planta en Eldorado, en la provincia de Misiones, fabrica para Nike, Adidas, Umbro, Asics y Fila. La firma en cuestión viene aplicando sucesivos recortes de personal y en 2025 bajó la persiana de sus instalaciones productivas en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires. La empresa ahora discute cómo seguir mientras, en paralelo, avanza hacia un modelo basado en la utilización de insumos importados.
La situación de Textilana y Eseka
En la misma línea, firmas como Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, y Eseka, la compañía que produce las marcas Cocot y Dufour, vienen aplicando suspensiones, despidos y freno en sus estructuras productivas a raíz de las dificultades para competir con los productos importados.
Precisamente, Textilana, con operaciones en Mar del Plata y también dueña de la firma Hilamar, acaba de notificar a los 175 empleados aún ligados a la textil que extenderá hasta junio su esquema de suspensiones y pago acotado de salarios. En noviembre del año pasado, la compañía había establecido un plazo para retomar su operación "normal" que vencía el 31 de este mes.
El argumento enarbolado por la compañía para justificar la medida radica en que Textilana sigue sin ver recuperación en la demanda del mercado interno, además de presentar un enorme stock acumulado de prendas y dificultades para competir con los productos que llegan desde el exterior.
Hasta finales de junio, entonces, la empresa mantendrá su esquema de suspensiones y cubrirá el 78% de cada salario neto de los operarios alcanzados por la medida. Por estos días, Textilana mantiene a 60 empleados en actividad, pero en el ámbito de la indumentaria dan por hecho que esa cifra podría reducirse en las próximas semanas.
Por el lado de Eseka, la firma que provee a Cocot y Dufour atraviesa una instancia de conflicto por el despido de 140 personas efectuado en los últimos dos meses. Al mismo tiempo, la empresa viene cubriendo salarios, aguinaldo y vacaciones bajo un régimen de cuotas.
La problemática de Dass con Adidas y Nike
Otra muestra cercana en el tiempo de lo que viene ocurriendo con las empresas que son impactadas por el ingreso de productos desde el exterior o, en todo caso, han optado por redefinir sus esquemas de negocios hacia la comercialización de mercadería fabricada en el exterior, corresponde a Dass, la única fabricante de calzado para Adidas y Nike en la Argentina.
De origen brasileño, la firma viene de recortar 45 puestos de trabajo en su planta de Eldorado, en la provincia de Misiones, y en 2025 bajó la persiana de sus instalaciones productivas en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires.
En territorio misionero, la pregunta que prevalece es por cuánto tiempo más permanecerá abierta la planta de la compañía en cuestión. En los años recientes, Dass —un auténtico gigante en Brasil, con más de 36.000 empleados— redujo la dotación de personal en Eldorado de 1.500 a los actuales 220 operarios.
Sobre todo durante 2025, la firma pasó de mantener en operación unas 60 líneas de producción de manera simultánea a un presente de apenas 15 en estado de funcionamiento. En torno al personal de la compañía señalan que la fabricación en Misiones fue mutando rápidamente a una actividad de "ensamblado" de calzado para, luego, sufrir el efecto de los importados.
En ese sentido, fuentes misioneras señalan que marcas como Adidas y Nike vienen optando por ingresar a la Argentina calzado terminado proveniente de China y Asia en general, lo cual les permite bajar de manera contundente los costos de producción.
De acuerdo a Gustavo Melgarejo, delegado gremial de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), tan sólo en los primeros meses de 2025 una marca clave como Adidas importó alrededor de 12 millones de pares de zapatillas terminados mientras que, en contrapartida, las instalaciones de Eldorado elaboraron cerca de 700.000.
En conclusión, la situación de las empresas textiles y fabricantes de calzado en Argentina se ve gravemente afectada por la apertura de las importaciones y la competencia con productos extranjeros. Las dificultades para competir en el mercado interno y la necesidad de reestructuración de los negocios son desafíos que estas empresas deben enfrentar para mantenerse a flote en un entorno cada vez más globalizado. El papel del arte en la sociedad contemporánea
El arte ha sido una parte fundamental de la sociedad desde tiempos inmemoriales. Desde las pinturas rupestres en las cavernas hasta las obras maestras de la era renacentista, el arte ha desempeñado un papel crucial en la expresión cultural y en la transmisión de ideas a lo largo de la historia. En la sociedad contemporánea, el arte sigue siendo una herramienta poderosa para provocar emociones, estimular la reflexión y promover el cambio social.
En un mundo cada vez más dominado por la tecnología y la globalización, el arte se ha convertido en un refugio para la expresión individual y la creatividad. A través de diversas formas como la pintura, la escultura, la música, la danza y la literatura, los artistas contemporáneos exploran temas que van desde lo personal hasta lo político, desafiando las normas establecidas y cuestionando el status quo.
Una de las funciones más importantes del arte en la sociedad contemporánea es la de provocar emociones en el espectador. Las obras de arte pueden despertar sentimientos de alegría, tristeza, sorpresa o indignación, permitiendo a las personas conectarse con sus propias emociones y experiencias. En un mundo cada vez más digitalizado y deshumanizado, el arte nos recuerda nuestra humanidad y nos invita a reflexionar sobre nuestra propia existencia.
Además de ser una forma de expresión emocional, el arte también puede ser una poderosa herramienta para promover el cambio social. A lo largo de la historia, los artistas han utilizado sus obras para denunciar la injusticia, la opresión y la desigualdad, inspirando a la sociedad a actuar y a hacer frente a los problemas que enfrenta. El arte activista, por ejemplo, se ha convertido en una forma popular de protesta en todo el mundo, utilizando la creatividad como arma para luchar por la justicia y la igualdad.
En la actualidad, el arte también desempeña un papel importante en la promoción del diálogo intercultural y la diversidad. A través de exposiciones, festivales y eventos culturales, el arte contemporáneo nos invita a explorar diferentes perspectivas y a comprender mejor las experiencias de otros grupos y culturas. El arte nos ayuda a construir puentes en lugar de muros, fomentando la empatía, la comprensión y el respeto mutuo.
Además, el arte contemporáneo también desafía las nociones tradicionales de belleza y estética, ampliando los límites de lo que se considera arte y cuestionando las normas establecidas. Las obras de arte contemporáneo pueden ser provocativas, disruptivas y a menudo polémicas, desafiando al espectador a cuestionar sus propias creencias y prejuicios. El arte nos invita a ver el mundo desde una perspectiva diferente, a cuestionar la realidad que nos rodea y a imaginar nuevas posibilidades.
En resumen, el arte sigue desempeñando un papel crucial en la sociedad contemporánea, provocando emociones, estimulando la reflexión y promoviendo el cambio social. A través de diversas formas y expresiones, los artistas contemporáneos nos invitan a explorar nuevas ideas, a cuestionar las normas establecidas y a imaginar un mundo mejor. El arte nos recuerda nuestra humanidad, nuestra diversidad y nuestra capacidad de crear un futuro más justo y equitativo.
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