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Mensik imparable: campeón 2026 tras vencer al invicto

Mensik imparable: campeón 2026 tras vencer al invicto

La evolución de Sebastián Báez en el circuito de tenis

Sebastián Báez entendió que algo tenía que cambiar para volver a meterse entre los 20 mejores del mundo -fue 18° en junio de 2024-. Y en la pretemporada, bajo la consigna de dejar atrás el mal cierre de campaña en 2025 y con la guía de su inseparable entrenador Sebastián Gutiérrez, ajustó algunas variantes de su juego. A su velocidad de piernas, le sumó una mayor explosión en los golpes, sobre todo con la derecha. Y así fue como construyó un más que interesante inicio de 2026. No pudo ser con título porque el checo Jakub Mensik estuvo intratable con su primer servicio y gritó campeón del ATP 250 de Auckland tras imponerse en una dramática y cambiante final por 6-3 y 7-6 (9-7) al cabo de 1 hora y 22 minutos de acción.

Un camino prometedor hacia el Abierto de Australia

Despierta esperanza Báez porque llegará al Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, con mucho rodaje sobre el cemento, una superficie en la que le costaba enhebrar victoria. Pero la mano cambió.

Triunfos destacados y una final reñida en Auckland

Hasta que llegó esa catapulta de 20 años llamada Mensik, el de San Martín había cantado victoria en los tres partidos que había jugado por la United Cup -incluido un resonante triunfo sobre Taylor Fritz, 9 del mundo, y otro nada despreciable ante Stan Wawrinka-. Y luego se mudó a Auckland para mostrar que nada de eso había sido casualidad. Sumó otros cuatro triunfos. Y con un bonus track: en cuartos de final se deshizo en sets corridos del estadounidense Ben Shelton, octavo en el ranking mundial. Se trató de la mayor alegría de su carrera -sin contar los siete títulos que ya colecciona en el circuito- junto con aquel triunfo en Bastad 2022 sobre el ruso Andrey Rublev, también octavo en la clasificación por entonces.

La final ante Mensik y la valentía de Báez

Tras dejar en el camino a Shelton -que venía de eliminar a Francisco Cerúndolo en octavos-, Báez no tuvo problemas para superar a Marcos Giron en semis. Y así accedió a la duodécima final de su carrera. Del otro lado se encontró con Mensik, 18 del mundo y ganador del Masters 1000 de Miami en 2025. Y el gigante de 1m96 nacido en Prostejov tuvo como aliado fundamental al saque. Los once aces que conectó y el oportunismo para quebrar al argentino en el sexto game marcaron la diferencia para que el primer capítulo quedara en su poder en apenas 28 minutos.

Un final emocionante y una mirada al futuro

Báez, decidido a no dejar pasar el tren y a no perder su invicto (7-0 había llegado a la capital neozelandesa), salió a buscar el segundo capítulo y llenó de interrogantes europeo hasta el undécimo game. Allí, con el servicio, salvo dos break points, pero en el tercero no pudo luego de un slice de Mensik que pasó la red pidiendo permiso.

Parecía que era historia juzgada. Pero el checo no supo cómo cerrar el partido y el argentino vio luz y aprovechó. Había tenido apenas una chance de quiebre en todo el match y le aparecieron dos. Y no le hicieron falta porque en la primera no la dejó pasar. Bola larga del europeo y el segundo parcial se fue al tiebreak

Firme y agresivo, Báez apuró a Mensik y logró un mini break antes del cambio de lado. Y esa diferencia le alcanzó y bastó para tener un triple set point ante un rival que lucía desesperado.

Pero no hubo tercer set. El checo salvó el primero con una volea milagrosa tras un segundo saque. Enseguida apareció un ace para trasladarle el problema al argentino. Y vaya si lo capitalizó: una devolución ganadora de revés dejó todo igualado. Falló una volea fácil el bonaerense y ahí el checo tuvo su primer set point. No lo pudo concretar. Otro ace lo rescató para que tuviera la segunda bola de partido. Allí se acabó todo. Devolución larga del argentino y punto final.

Un futuro desafiante para Báez en el Abierto de Australia

Queda como consuelo para Báez su evolución para imaginarse con una larga estadía en el Melbourne Park. Lo malo es que la primera ronda lo espera el francés Giovanni Mpetshi Perricard, otro gigante de 2,03 metros que tiene un saque aún más potente y peligroso que Mensik. También mucho menos juego. Pero esa será otra historia. Hay más para ilusionarse que para preocuparse. Y todo es mérito de un Báez que se animó a cambiar para mejorar.

En resumen, Sebastián Báez ha demostrado una evolución significativa en su juego, lo que le ha permitido alcanzar resultados destacados en el circuito de tenis. A pesar de la derrota en la final de Auckland, su desempeño prometedor abre las puertas a un futuro prometedor en el Abierto de Australia y más allá.

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