">

Milei desafía a emitir más pesos: ajuste monetario firme

Milei desafía a emitir más pesos: ajuste monetario firme

Números concretos: sin margen para flexibilizar

Los números publicados por la autoridad monetaria hablan por sí solos.

  • La Base Monetaria volvió a contraerse en términos reales un 1,2% durante junio
  • El agregado monetario más amplio, el M3 privado, también mostró una leve caída de 0,3%
  • El M2 transaccional aumentó apenas 0,2% descontando la estacionalidad
  • Los depósitos a plazo fijo del sector privado registraron una caída real de 1,9%

Es decir, la cantidad de dinero disponible en la economía permanece prácticamente estancada, incluso en un contexto donde la demanda de pesos suele aumentar por razones estacionales.

El dato llega en un momento en que economistas, empresarios e incluso algunos inversores internacionales vienen reclamando una política monetaria algo menos rígida que permita acompañar la recuperación de la actividad.

Sin embargo, el Banco Central eligió mostrar exactamente lo contrario.

La señal a los mercados

El único agregado que exhibió una mejora fue el M2 transaccional, que aumentó apenas 0,2% descontando la estacionalidad. Incluso esa expansión respondió principalmente al mayor circulante en manos del público y no a un crecimiento genuino de los depósitos transaccionales, que volvieron a retroceder.

Del mismo modo, los depósitos a plazo fijo del sector privado registraron una caída real de 1,9%, concentrada especialmente en las empresas.

Parte de esos fondos migró hacia fondos comunes de inversión de renta fija, un movimiento que refleja la búsqueda de mayor liquidez en un escenario donde las tasas continúan siendo relativamente elevadas.

De hecho, el propio informe reconoce que hacia fin de mes las tasas del mercado monetario subieron transitoriamente debido a tensiones de liquidez, aunque luego retrocedieron una vez finalizada la última licitación del Tesoro. La tasa TAMAR terminó junio en torno al 22,2% nominal anual.

Una definición política cada vez más clara

Milei parece convencido de que la batalla contra la inflación todavía no terminó y que cualquier relajamiento monetario podría poner en riesgo el principal activo económico que consiguió construir desde el inicio de su gestión: la desaceleración sostenida de los precios.

Por eso, aun cuando la economía comienza a mostrar demandas de mayor liquidez y algunos actores del mercado reclaman condiciones financieras menos restrictivas, el Banco Central mantiene inalterable el rumbo.

El mensaje es inequívoco: antes que acelerar la recuperación mediante una expansión monetaria, el Gobierno prefiere sostener el ancla de los pesos. Es una decisión que puede prolongar las tensiones sobre la actividad económica, pero que resulta coherente con la estrategia que Milei viene defendiendo desde el primer día.

En resumen, a pesar de las demandas de diversos sectores por flexibilizar las condiciones financieras, el Banco Central bajo la dirección de Milei ha decidido mantener una postura estricta en materia monetaria. Los últimos números revelados muestran una estabilidad en la cantidad de dinero disponible en la economía, lo que evidencia la continuidad de la política de control de emisión de pesos. Aunque algunos actores del mercado puedan mostrar inquietud por una mayor liquidez, la autoridad monetaria ha dejado claro que prioriza la contención de la inflación por sobre otras consideraciones, manteniendo así la coherencia con su estrategia inicial.