La morosidad en Argentina ha alcanzado niveles alarmantes, llegando a ser la más alta de las últimas dos décadas. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el nivel de morosidad en el sector privado ha llegado al 7,6% en mayo pasado, marcando un pico después de 19 meses consecutivos de aumentos. Este deterioro en el pago de los créditos se concentra especialmente en las familias, donde el índice de morosidad en los bancos ha escalado del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026, reflejando una crisis de ingresos estructural que afecta directamente a los hogares argentinos.
Las cifras de morosidad en préstamos personales y tarjetas de crédito son alarmantes, alcanzando el 14,9% y el 12,5% respectivamente. Estos dos tipos de crédito representan el 73% del saldo irregular total del sistema, reflejando cómo las familias intentan sostener el consumo básico a través del endeudamiento.
En el caso de las fintech y billeteras virtuales, la situación es aún más preocupante, con una morosidad que ha saltado del 7,3% al 29,6% en el mismo periodo analizado. Estas plataformas, que operan con menores controles de riesgo crediticio, se han convertido en el epicentro de la crisis de impagos.
En cuanto al perfil del deudor afectado, se destaca que casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 34 años son morosos, con una tasa de irregularidad que alcanza el 40,9% en la franja de hasta 24 años. Además, las provincias del interior del país lideran el ranking de incumplimiento, con La Rioja a la cabeza con un 22,8% de morosidad.
En el ámbito corporativo, la morosidad también muestra una tendencia ascendente, afectando de manera desigual a diversos sectores. La construcción es el sector más golpeado, con un 7,0% de irregularidad, seguido por el sector de alojamiento y servicios de comida con un 6,9%.
El Gobierno y los economistas discrepan en las causas reales de la morosidad récord. Mientras el Gobierno atribuye el problema al «desconocimiento financiero» y a «gastos irresponsables», el informe de CEPA señala que la causa estructural es la fuerte caída del salario real, junto con tasas de interés elevadas y un escaso control del riesgo por parte de las billeteras virtuales.
En resumen, la morosidad en Argentina ha alcanzado niveles preocupantes, afectando tanto a los hogares como a las empresas. La crisis de ingresos, las altas tasas de interés y la falta de control del riesgo crediticio en las billeteras virtuales han generado una situación crítica que requiere medidas urgentes por parte de las autoridades.
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