Fuerte suba de la mora y la intervención del Estado
La fuerte suba de la mora en la Argentina ha generado un debate sobre el papel del Estado en situaciones de crisis entre privados. Según datos de Econviews, alrededor del 12,8% de los préstamos bancarios otorgados a las familias y el 29% del financiamiento no bancario están en mora, afectando a aproximadamente seis millones de personas.
Esta problemática ha adquirido una dimensión macroeconómica al afectar no solo a los deudores y entidades financieras, sino también al consumo y la actividad económica en general. A medida que los hogares destinan más ingresos al pago de deudas o dejan de pagarlas, se reduce la demanda y se debilita la actividad, condicionando la recuperación económica.
El punto de inflexión: de crisis privada a sistémica
Según el especialista Gustavo Gardey, una crisis entre privados se vuelve sistémica cuando afecta transversalmente al sistema financiero, rompe la cadena de pagos y pone en riesgo el funcionamiento de la economía real. En este punto, la intervención del Estado se vuelve necesaria para evitar un colapso y proteger a empresas, trabajadores, ahorristas y consumidores.
La confianza en el sistema financiero es crucial, ya que una corrida bancaria sistémica puede generar pánico y desencadenar graves consecuencias. Por tanto, la intervención pública busca no solo sostener entidades financieras, sino evitar la descomposición de la sociedad en su conjunto.
Impacto en la economía real y posibles soluciones
La conexión entre la mora récord y la economía real se hace evidente cuando el problema financiero comienza a paralizar la actividad productiva. Para evitar un colapso, es necesario que el Estado actúe como regulador y establezca límites que eviten desequilibrios.
Una alternativa para abordar la mora sin recurrir a un rescate directo es facilitar la renegociación de deudas y mejorar las condiciones para refinanciar. Esto podría lograrse mediante cambios impositivos, monetarios y regulatorios que favorezcan la recuperación del crédito y la estabilidad financiera.
El desafío de reducir el costo del crédito y evitar el riesgo moral
Una parte de la mora actual se atribuye al elevado costo del crédito, especialmente durante períodos en los que las tasas superaron ampliamente a la inflación. Reducir los impuestos sobre el crédito podría bajar el costo de las cuotas y permitir una mayor accesibilidad al crédito.
Es importante evitar el riesgo moral al ofrecer condiciones favorables exclusivamente a quienes dejaron de pagar, ya que esto podría incentivar a otros a seguir su ejemplo. Por ello, es fundamental evaluar cada caso de manera individual y buscar soluciones equitativas que no premien el incumplimiento.
Posibles medidas y conclusiones
El Gobierno cuenta con herramientas para facilitar la salida de la mora sin recurrir a un rescate directo, como renovar parcialmente los vencimientos de deuda en pesos o flexibilizar encajes para brindar más liquidez al mercado. Es crucial encontrar un equilibrio que permita refinanciar las deudas sin aumentar los riesgos financieros.
En resumen, la intervención del Estado en situaciones de crisis entre privados se vuelve necesaria cuando el problema afecta al sistema financiero y la economía real. Es fundamental establecer soluciones equitativas que eviten el riesgo moral y promuevan la estabilidad financiera.
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