Una oportunidad tentadora
Martín Emilio Ocampo (38) vio la oportunidad, pero no contempló el alto costo que tenía. Era martes 30 de diciembre y el sol pegaba fuerte en el mediodía de Morón. El hombre, que estaba trabajando como motoquero, observó el momento justo en que dos motochorros le robaron una bolsa con 30 millones de pesos a un empresario industrial.
La buena acción del día
Ocampo hizo la buena acción del día: avisó a una patrulla que justo pasaba por el lugar y le señaló dónde habían escapado corriendo los ladrones. Incluso, acompañó a los policías hasta el lugar donde lograron detener a uno de ellos.
La mala acción del día
Pero luego hizo la mala acción del día: volvió sobre el recorrido que había realizado el delincuente donde descartó el casco negro y la bolsa con dinero, tirándola sobre las rejas de una casa. Fue hasta allí y se llevó el botín.
La tentación y sus consecuencias
“Me tenté, pensé que era mi día”, argumentó cuando la Policía fue a detenerlo en su casa de Boulogne, San Isidro. Antes, se había comprado una camioneta Honda HR-V a nombre de su cuñado. Pagó de contado y hasta contrató a un seguro.
El robo millonario
Un empresario industrial de 54 años frenó su camioneta Volkswagen Amarok blanca a metros del cementerio de Morón, sobre la calle Rivas. Era martes 30 de diciembre, cerca de las 10.30, cuando dos motochorros se le acercaron y le rompieron uno de los vidrios para sacarle una bolsa de tela en la que llevaba 30 millones de pesos.
La captura de los delincuentes
La víctima se bajó del vehículo y le entregó su teléfono celular a uno de los ladrones que lo amenazó y golpeó. Su cómplice, en tanto, lo esperó armado en la moto para poder escapar. Aturdido y shockeado por la secuencia, el hombre se subió a la Amarok y comenzó a seguirlos en contramano. Fue entonces que se los cruzó e impactó de frente con la moto. Los motochorros cayeron; uno de ellos siguió corriendo, mientras el otro quedó tirado en el piso con la bolsa que tenía el dinero.
Las consecuencias de sus actos
Imputado, ahora el hombre espera que se defina su situación procesal, que puede ir desde un juicio oral hasta una probation con la realización de tareas comunitarias y un acuerdo con la víctima del robo para que pueda reparar el daño que efectuó.
Resumen
La historia de Martín Emilio Ocampo es un claro ejemplo de cómo una decisión impulsiva puede tener graves consecuencias. A pesar de haber realizado una buena acción al ayudar a detener a un motochorro, sucumbió a la tentación de quedarse con el botín del robo. Ahora, enfrenta las implicaciones legales de sus acciones y deberá enfrentar las consecuencias de sus actos.






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