Una decisión inevitable
Marcelo Gallardo estuvo en soledad en el vestuario visitante del estadio José Amalfitani después de la tercera derrota consecutiva de River Plate en la Liga Profesional. Tras acumular 10 derrotas en 15 partidos, el entrenador decidió dar un paso al costado, anunciando su renuncia el lunes por la noche.
Un ciclo cumplido
Gallardo llegó a la conclusión de que la situación era irreversible, a pesar de la leve mejoría mostrada por el equipo en el segundo tiempo del último partido. El mensaje del entrenador ya no llegaba como en su primer ciclo, lo que debilitó la confianza y los estímulos en el plantel.
Un adiós en el Monumental
Gallardo comunicó su decisión al presidente del club, acordando despedirse en el Estadio Monumental ante la afición de River Plate. El entrenador grabó un emotivo mensaje agradeciendo a quienes creyeron en él y en su cuerpo técnico, destacando el amor recíproco con los hinchas y deseando éxitos futuros al club.
Balance final
Gallardo claudicó con entereza, poniendo el bienestar del club por encima de todo. A pesar del dolor que le genera dejar la institución, dirigirá su último partido como técnico de River Plate ante Banfield en el Monumental, cerrando así un segundo ciclo para el olvido.
El entrenador reflexionó sobre su futuro tras una serie de resultados negativos que evidenciaron problemas futbolísticos en el equipo. A pesar de intentar motivar al plantel, la falta de respuesta y los errores en los mercados de pases fueron determinantes en su decisión.
El ciclo de Gallardo se caracterizó por su entrega y compromiso con River Plate, demostrando su profesionalismo al renunciar en un momento crítico para el club, priorizando su bienestar y el de la institución.
El legado de Gallardo como entrenador de River Plate quedará marcado por su pasión y dedicación, dejando huella en la historia del club a pesar de las dificultades encontradas en su segundo ciclo.
