Un cumpleaños que terminó en tragedia
El lunes pasado Clayton D., un nene de Perry, Pensilvania, cumplió 11 años. Según se supo luego, se trató de un lindo día, pero al regresar a la casa, su padre le sacó la consola de videojuegos Nintendo por su comportamiento y el nene pasó la noche enojado. En las primeras horas del martes, todo se transformó en tragedia: el niño mató de un disparo a su papá mientras dormía, con su madre al lado. Enseguida fue detenido por las autoridades policiales y fue acusado por la Justicia estatal de homicidio. «Maté a mi papá, me odio a mí mismo», confesó el niño.
La trágica noche de Clayton
Douglas Dietz (42) procuró el lunes pasado que su hijo Clayton pasara un lindo día de cumpleaños: el número 11. Lo había adoptado junto con su mujer en 2018, y los tres vivían en una casa de South Market Street. Allí habían terminado el día por la noche luego de cantar el feliz cumpleaños, aunque no de la mejor manera, al menos en el caso de Douglas: su padre, por motivos que al momento no trascendieron de forma oficial, decidió prohibirle a su hijo jugar con su videoconsola Nintendo.
El trágico desenlace
La mujer de Douglas asegura haber oído un ruido fuerte mientras dormía, lo cual la despertó, y enseguida sintió olor a fuegos artificiales. Estiró un brazo hacia su costado y tocó a su marido, pero éste no respondió. Luego sintió ruido de goteo, como si fuera de agua, por lo que decidió prender la luz. En cambio, se dio cuenta de que era sangre. Justo cuando entró Clayton a la pieza y le aclaró lo sucedido: «Maté a papá».
Las consecuencias legales
Eran las 3.20 de la mañana del martes, y minutos más tarde llegaron los equipos de la Policía del Estado de Pensilvania, que revisó el domicilio y constató la muerte de Douglas Dietz en su cama. Cuando los agentes le consultaron a Clayton por lo sucedido, él respondió: «Disparé a alguien». Luego precisó que ese «alguien que tenía en mente y a quien quería disparar era su padre». Todo consta de esa manera en los partes oficiales y luego judiciales.
El proceso judicial
Clayton quedó bajo custodia policial desde ese momento y la Justicia estatal lo acusa de homicidio. En 1995, los legisladores de Pensilvania sancionaron la Ley 33 que dispone que los jóvenes de 15 años o más acusados de cometer, intentar o conspirar para cometer uno de ocho delitos violentos sean procesados automáticamente en el sistema penal para adultos. Una ley separada, anterior a la Ley 33, también envía a menores de 10 años directamente a un tribunal de adultos cuando son acusados de asesinato.
Una confesión impactante
Durante el interrogatorio al que se lo sometió, aseguró que encontró la llave de la caja fuerte en el cajón de su padre, donde esperaba encontrar su consola Nintendo. Pero no estaba ni en el cajón ni en la caja fuerte, donde sí encontró una pistola. Admitió haber «sacado el arma de la caja fuerte, cargado las balas y caminado hacia el lado de la cama de su padre».
Conclusión
La tragedia que tuvo lugar en la casa de los Dietz en Pensilvania es un recordatorio impactante de cómo una situación cotidiana puede transformarse en un evento devastador en cuestión de horas. La violencia y la falta de control emocional pueden llevar a consecuencias irreversibles, como en el caso de Clayton y su padre. Este suceso nos invita a reflexionar sobre la importancia de la comunicación, el manejo del enojo y la necesidad de buscar ayuda en situaciones de conflicto antes de que sea demasiado tarde.








