Nicolás Maduro: El fin de una era
En los últimos días, Nicolás Maduro se mantuvo firme ante las cámaras y las multitudes chavistas, incluso cuando el cerco militar de Estados Unidos se cerraba alrededor de Venezuela. Con un tono desafiante, entonó «Peace forever, no crazy war» mientras la CIA preparaba operaciones en su contra.
Nicolás Maduro se mantuvo en el poder durante más de una década, enfrentando la peor crisis humanitaria y económica en la historia reciente de Venezuela, el éxodo masivo de venezolanos y la presión de la oposición y la comunidad internacional que no lo reconocía como presidente legítimo después de las elecciones de 2024.
El bombardeo que sorprendió a Maduro en la madrugada y su posterior captura por agentes estadounidenses marcaron el fin de una era para el político venezolano. Desde que asumió la presidencia en 2013, Maduro ha sido una figura controvertida en la política latinoamericana, sucediendo al carismático Hugo Chávez.
Maduro intentó proyectar una imagen de «presidente obrero», a pesar de las acusaciones de graves violaciones de derechos humanos durante su mandato. Nacido en Caracas en 1962, Maduro trabajó como chofer de colectivos y se destacó como líder sindical en los años 90, utilizando su apariencia y estereotipos para ganar apoyo popular.
Cilia Flores, esposa de Maduro, fue una de las abogadas de Hugo Chávez cuando este estaba preso por su fallido golpe de Estado en 1992. Maduro conoció a Chávez a través de Flores y se convirtió en uno de sus colaboradores más cercanos, participando en la fundación del Movimiento V República y en la campaña electoral de 1998 que llevó a Chávez a la presidencia.
Represión y violaciones a los derechos humanos
Tildado de “dictador” por sus detractores, Maduro fue designado por Chávez como su sucesor en 2012. Durante su mandato, reprimió con violencia las protestas opositoras en 2014, 2017 y 2019, resultando en cientos de detenidos y muertos.
La Corte Penal Internacional abrió una investigación por crímenes de lesa humanidad durante su gobierno, mientras informes de Naciones Unidas y otras organizaciones documentaron detenciones arbitrarias, torturas y ejecuciones en las cárceles chavistas.
Maduro enfrentó sanciones internacionales tras su controvertida reelección en 2018, boicoteada por la oposición y no reconocida por numerosos países. A pesar de la crisis económica devastadora en Venezuela, logró mantenerse en el poder con el respaldo de los militares y los cuerpos de seguridad.
Realpolitik
Más allá de su retórica, Maduro supo maniobrar políticamente y mantenerse en el poder a pesar de las adversidades. Implementó medidas económicas para paliar la crisis, negoció con Washington y permitió el comercio de petróleo con empresas extranjeras.
Aunque se autodenomina «marxista», «cristiano» y «bolivariano», Maduro deberá ahora enfrentar la Justicia de Estados Unidos por diversas acusaciones. Su detención marca el fin de una era en la política venezolana, dejando un legado de represión, violaciones a los derechos humanos y una economía devastada.


