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Noche en Barajas: Encuentro entre latinoamericanos, españoles, discapacitados y adictos

Noche en Barajas: Encuentro entre latinoamericanos, españoles, discapacitados y adictos

En el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la bienvenida se repite constantemente por los altavoces, pero no es para todos. En los últimos tres meses, este bullicioso enclave ha albergado a cerca de 500 personas sin hogar, convirtiéndose en huéspedes no deseados por Aena, la entidad encargada de la gestión de aeropuertos en España.

Estos hombres y mujeres, que no tienen un lugar donde vivir, buscan refugio en la terminal T4, la más tranquila y apartada del resto. Llegan al aeropuerto por la tarde, cargando bolsas de supermercado o carritos de compras en lugar de maletas, y pasan la noche en un entrepiso, utilizando cartones, mantas o sacos de dormir como improvisadas camas.

Aena decidió reubicar a estas personas en un entrepiso después de quejas de trabajadores y aerolíneas, desencadenando una disputa entre el gobierno nacional, regional y municipal sobre quién debe hacerse cargo de la situación. Mientras tanto, se ha hablado de una posible epidemia de chinches en el aeropuerto, lo que ha generado preocupación entre los empleados y viajeros.

Uno de los residentes, Francisco «Paco» Corral Martínez, de 44 años, comparte su historia. Después de quedarse sin hogar, decidió instalarse en el aeropuerto, donde ha encontrado cierta estabilidad. Aunque recibe una pensión por discapacidad, no le alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

La vida en el entrepiso no es fácil. La convivencia con otros residentes puede ser complicada, y las discusiones a menudo surgen. Sin embargo, Paco asegura que no ha presenciado actos de violencia, como se ha reportado en los medios. A pesar de las dificultades, sigue una rutina diaria que incluye aseo personal en los baños de la terminal y comidas en centros de caridad.

El gobierno ha anunciado medidas para restringir el acceso al aeropuerto, limitando la entrada a personas con tarjeta de embarque, acompañantes y personal autorizado. Se espera que se tomen acciones para abordar el problema de las personas sin hogar en Barajas, un tema delicado que requiere una solución urgente.

Un censo realizado por una organización reveló que la mayoría de los residentes lleva más de seis meses viviendo en el aeropuerto. La mayoría son hombres de entre 45 y 64 años, muchos de ellos extranjeros. Algunos padecen enfermedades o adicciones, lo que complica aún más su situación.

En resumen, la presencia de personas sin hogar en el aeropuerto de Madrid-Barajas ha generado tensiones entre diferentes entidades gubernamentales. A medida que se buscan soluciones para esta población vulnerable, es fundamental abordar el problema con sensibilidad y empatía, garantizando que se respeten sus derechos y se les brinde el apoyo necesario para salir de esta situación precaria.

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