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Nuevo asesor de Caputo alerta sobre cambio en plan económico

Nuevo asesor de Caputo alerta sobre cambio en plan económico

Las diferencias entre Talvi y Daza

En el ámbito político todavía no se ponen de acuerdo sobre cómo interpretar la incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi al equipo económico del ministro Toto Caputo. Y es lógico que haya confusión: en cierto sentido, el nuevo asesor representa puntos de vista contrarios a los que predica el credo del gobierno libertario.

Sobre todo, saltan las diferencias cuando se compara a Talvi con José Luis Daza, un liberal de pura cepa que ahora formará parte del equipo del nuevo presidente chileno, José Antonio Kast. Daza era un firme defensor de la política de ajuste fiscal de Javier Milei, y cada vez que hablaba en público manifestaba su convencimiento de que Argentina podría experimentar una caída en su nivel de riesgo país hasta ponerse a tono de Chile y Uruguay, que pagan un spread de apenas 100 puntos.

La experiencia de Talvi en la gestión económica

Talvi, en cambio, es más cauteloso. Ya pasó por una gestión de gobierno en los años ’90, que resultó controvertida. Como asesor del Banco Central durante la gestión de Luis Alberto Lacalle, diseñó el esquema cambiario que combinaba la banda de flotación con el crawling peg. Ese esquema logró una acelerada baja de la inflación pero apreció el tipo de cambio a niveles que los industriales calificaban como incompatible con la producción.

Es decir, una situación no muy diferente de la que se vive hoy en Argentina. Pero hoy Talvi se muestra autocrítico respecto de cómo se manejó la economía en aquellos años. El experimento cambiario se alargó más de lo esperado y -con la ayuda del «contagio» argentino de 2001- desembocó en una crisis devaluatoria que sumió la economía en una profunda recesión.

Consejos de doble filo

¿Por qué llama la atención que Talvi ocupe un lugar estratégico en el equipo de Milei? Porque entre las medidas que el uruguayo reconoce, en retrospectiva, como errores o actos de ingenuidad, figuran justamente muchas de las políticas que está impulsando el gobierno argentino.

Por caso, en entrevistas periodísticas Talvi admitió que fue un error haber realizado un ajuste fiscal que consiguió el equilibrio a corto plazo basándose, sobre todo, en bajos salarios de los empleados públicos -que en Uruguay son una proporción alta del mercado de trabajo-, e incluso recuerda que recién se tomó conciencia de la inviabilidad política de ese plan cuando se desató una huelga policial.

Una pelea por las prioridades

Como académico, Talvi ha obtenido reconocimiento por sus investigaciones, junto al argentino Guillermo Calvo, sobre crisis de las economías latinoamericanas. Uno de los «papers» explica cómo ante un shock externo, como el de fines de los años ’90, la economía argentina colapsó mientras que la chilena acusó un impacto mucho menor. En ese trabajo destaca, como un lastre argentino, la masiva dolarización de los pasivos que se había generalizado durante la convertibilidad.

En otras palabras, que la rigidez cambiaria, agravada por la toma de crédito en dólares por parte de empresas que facturaban en pesos, fue un elemento que agravó la crisis. De manera que, a priori, podría surgir una desavenencia con la línea que está tomando Caputo, que parece promover la toma de crédito en dólares tras la ola de u$s10.000 millones que ingresaron en los últimos meses por la emisión de deuda corporativa y de gobiernos provinciales.

¿Con margen de maniobra?

Talvi, como Javier Milei, es un economista de inspiración liberal, que desde la academia pasó a asesorar políticos y luego a transformarse él mismo en un político. La diferencia, claro, es que mientras Milei llegó a la presidencia, Talvi fue derrotado en las elecciones de 2019, y apoyó a Luis Lacalle Pou en la coalición que derrotó al izquierdista Frente Amplio.

Fue entonces nombrado canciller, un cargo que ocupó apenas cuatro meses. Las razones de su renuncia y alejamiento de la política partidaria nunca quedaron del todo claras, y le valieron duras críticas de parte de quienes habían confiado en él como el dirigente que haría resurgir al histórico Partido Colorado, una corriente inspirada en la socialdemocracia europea que gobernó la mayor parte del siglo 20.

¿Se mostrará Talvi de acuerdo con esa postura? Sus antecedentes indican que no. «Argentina necesita, como en su momento le pasó a Uruguay, acumular reservas propias, y eso obliga a emitir para comprar dólares. Eso puede implicar que haya que tolerar una inflación algo más alta de lo deseable», dijo el economista en una entrevista televisiva hace cuatro meses.

Conclusión

La incorporación de Talvi al equipo de Caputo plantea interrogantes sobre la dirección económica que tomará el gobierno. ¿Tendrá el uruguayo la influencia y la «cintura política» suficientes como para imponer cambios en las prioridades del gobierno? ¿O será otra figura de paso fugaz en un gobierno libertario poco afecto a la discusión interna?

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