El primer hall bar de Argentina: una nueva propuesta gastronómica
El hombre, de unos 50 años, llega a su casa en bermudas a las nueve de la noche, después de un día de calor agobiante. Llave en mano, esquiva la decena de personas que hay en la entrada de su edificio sin inmutarse y abre la puerta principal. Seguirá su día en su departamento, mientras el resto de la gente lo hará como lo estaba haciendo: comiendo y bebiendo.
La postal, curiosa e inédita, sucede de miércoles a sábado desde las 19 en una tranquila cuadra de Saavedra. Allí funciona, desde hace un mes, el que se promociona como el primer hall bar de Argentina: un bar en el hall de un edificio.
El concepto detrás de Jöl
Jöl queda en Vilela al 2900, a dos cuadras del polo gastronómico del boulevard García del Río. En una construcción que tiene un año, su particularidad es que el local ocupa solo 12 m2 y se mete en lo que técnicamente sería un espacio de circulación del edificio.
¿En qué difiere el hall bar de un local normal? En que acá está integrado directamente a la zona de circulación, a través de una barra que conecta ambos.
El diseño innovador de Jöl
Lo explica Mariano Varela, del estudio de arquitectos BVARQ, que con su socio Julián Berdichevsky realizaron el diseño de este inmueble de 14 unidades en cuatro pisos que ya está todo vendido y habitado.
“Siempre en el estudio tuvimos una línea de pensamiento de que hay espacios en edificios que son funcionales: cumplen una función y nadie los cuestiona. El hall, los pasillos, las terrazas. Pensamos cómo reutilizarlos. Acá, nos encontramos con la problemática de que el espacio era muy reducido, no podíamos hacer una cochera ni un negocio grande. Y pensamos en un local que funciona, que le da vida”, reflexiona.
El éxito de Jöl: un enfoque único
Quizás esta curiosidad sea una de las razones del éxito de Jöl. Pero no la única. Clarín pudo comprobar este jueves, después de la lluvia y del apagón, el desfile incesante de clientes para probar los platos de Misael Noe. El bar se pegó, como dicen los chicos, en las redes sociales, donde se multiplican reels y stories que muestran sus «sándwiches atrevidos», como los llama el cocinero.
Tiene una carta corta, pero consistente, con dos de carne y dos veganos. El hit es el sándwich de tapa de asado, que sale super tierna con cebollas encurtidas, mostaza en granos y aderezo de miso y tahini a $ 16.000.
El chef detrás de Jöl: Misael Noe
Misael Noe, el joven chef detrás de Jöl, tiene una historia interesante. Con solo 23 años, Misael cuenta que en su casa se encargaba de cocinar para la familia: siempre hacía el almuerzo para sus tres hermanos menores.
Misael no se anotó en ninguna escuela de gastronomía, sino que hizo carrera a la antigua: fue a Yiyo el Xeneize y pidió trabajo. Empezó en el escalón más bajo, como bachero.
La estrategia de comunicación de Jöl
Cuando lo convocaron los arquitectos para sumarse al hall bar, Misael dudó: el local está en una calle tranquila de barrio por la que pasa muy poca gente. Entonces, planteó una estrategia de comunicación en la que documentó todo el recorrido y lo fue contando por redes sociales, lo que hizo que la gente empezara a verlo y se guardara el posteo para ir cuando abriera.
Además, organizó pre aperturas espontáneas. “Subía una historia, iba al gimnasio y me ponía el temporizador a los 10 minutos y la bajaba. Y capaz me respondían 150 personas: ‘Ay, me lo perdí, no puedo ir pero voy la próxima’. Estaba ese hype”, describe.
La clave del éxito de Jöl
Otro punto de la estrategia fue la mascota. Siempre supo que el local tenía que tener una, pero no quería caer en la obviedad de un sándwich en movimiento. La elección fue un rescate emotivo: Pinky, el conejito blanco que tenía a los cinco años. Ahora su recuerdo perdura en Joly, el conejo blanco con aires de animé que domina la barra y que también tiene merchandising propio.
Por ahora, el bar abre por las noches porque desde la mañana Misael se dedica a hacer toda la producción (sólo compra a un proveedor los panes y una pastelera se encarga de los postres).
Cierre
En conclusión, Jöl representa una propuesta gastronómica innovadora que ha sabido combinar un diseño arquitectónico único con una estrategia de comunicación efectiva. La creatividad de Misael Noe, tanto en la cocina como en la promoción del bar, ha sido clave para su rápido éxito y crecimiento en redes sociales. El concepto de un hall bar integrado a un edificio residencial promete ser una tendencia en el futuro de la gastronomía urbana en Argentina.
