El impacto de la derogación de la resolución de 2012 en el patentamiento de medicamentos
El Gobierno derogó una resolución de 2012 que imponía restricciones para el patentamiento de medicamentos. Ahora será el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) quien decida caso por caso el otorgamiento de patentes, sin las limitaciones que operaban hasta hoy.
Una resolución conjunta del ministro de Salud, Mario Lugones, el de Economía, Luis Caputo, y el titular del INPI, Carlos María Gallo, dejó sin efecto la normativa anterior. Esa vieja resolución detallaba las «Pautas para el examen de patentabilidad de las solicitudes de patentes sobre invenciones químico-farmacéuticas».
En adelante, el INPI «determinará en cada caso la procedencia de la patentabilidad de las invenciones», sin condicionalidades previas que restringían su capacidad de aprobación.
El impacto en los medicamentos que ya están en el mercado argentino
La nueva norma incluye un segundo punto clave. Establece que para patentes concedidas a partir de ahora vinculadas a productos farmacéuticos ya comercializados en el país, los titulares de las patentes no podrán impedir la continuación de esa comercialización.
El objetivo es preservar la estabilidad del mercado y garantizar que los productos farmacéuticos que ya están disponibles puedan seguir comercializándose sin restricciones ni pagos adicionales.
La visión de Sturzenegger y el alineamiento con Estados Unidos
Aunque no lleva su firma, la resolución refleja el sello desregulador del ministro Federico Sturzenegger. El funcionario celebró la medida en su cuenta de X y la calificó como «una mejora trascendental en el respeto de la propiedad intelectual».
El ministro destacó que el INPI analizará cada solicitud de patente en forma individual y conforme a la ley, «sin restricciones adicionales que no existen en ningún país del mundo».
El impacto de las directrices de 2012 en los patentamientos
Las directrices incluidas en la resolución derogada eran el escollo para que no se aprobaran patentamientos. Restringían la capacidad del INPI para otorgar patentes mediante un sistema de condicionalidades previas.
Este marco normativo generaba inseguridad jurídica y desalentaba la inversión en innovación farmacéutica. También retrasaba la llegada de nuevas terapias al mercado argentino.
Los beneficios clave de la reforma según el Gobierno
El ministerio de Desregulación aseguró mediante un comunicado que la medida «moderniza el sistema de patentes farmacéuticas para garantizar el acceso a mejores tratamientos».
El comunicado enumeró cinco beneficios para los argentinos:
- Un sistema de patentes más claro y previsible permite acelerar la llegada de «más y mejores medicamentos» y terapias innovadoras al país
- Una mayor seguridad jurídica estimula «inversión en salud», en investigación, desarrollo y producción farmacéutica, fomentando empleo y avance tecnológico
- Integración con estándares internacionales que facilita la inserción de Argentina en cadenas globales de innovación
- «Protección total del acceso actual» a los medicamentos disponibles en el mercado, sin riesgo de retiro ni cambios
- «Más competencia en el largo plazo», para impulsar tanto la innovación como la producción local
Esta reforma fortalece el rol técnico del INPI, permitiéndole analizar cada innovación sin restricciones adicionales y bajo la premisa de que más protección a la innovación equivale a más empresas que traen sus terapias a Argentina.
Conclusiones
La derogación de la resolución de 2012 marca un cambio significativo en la política de patentamiento de medicamentos en Argentina. La eliminación de las restricciones previas y la protección de la comercialización actual prometen acelerar la llegada de nuevas terapias y fomentar la inversión en innovación farmacéutica. Sin embargo, será crucial monitorear de cerca las implicaciones prácticas de esta reforma en los próximos meses.
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